Opinión

Insu en Religión

Joaquín Patón Pardina | Sábado, 2 de Febrero del 2019

Jueves Santo por la tarde, pueblo manchego, una calle por la que va a discurrir la Procesión, que llaman del Prendimiento. Comienza el desfile procesional con distintas imágenes, bandas de música, señoras y señores con velas en las manos, nazarenos de varios colores;  aparece el paso de Jesús Nazareno con las manos atadas y un chico con una edad en torno a los diez años pregunta: “Mamá, ese señor que llevan en esta carroza ¿quién es?  ¿Por qué lleva las manos atadas? ¿Ha hecho algo malo?

Es un sucedido del que fui testigo. La curiosidad me venció y necesité mirar con estupor al niño y a la mamá, que intentaba explicar sin demasiado éxito la representación, al igual que no daba abasto a responder las continuas e impertinentes (para ella) preguntas del “chavalete”.

Me asombra la falta de conocimientos de religión  de nuestra sociedad. No hablo de conocimientos de alta Teología, tampoco de dominar las enseñanzas de las principales religiones. Me refiero a unos conocimientos normales, como… “de andar por casa”, al mismo nivel de otros conocimientos que poseemos en distintas materias y asuntos de la vida, sociedad, cultura, música, que en muchos casos y en infinidad de personas son extraordinarios.

Tampoco me refiero a tener tanta ciencia en religión como para competir con Tomás de Aquino, Von Balthasar, Karl Rahner o Hans Küng. No, bastante menos.

Tengo la sensación de que existe en la sociedad como un remolino de ideas preconcebidas, otras influidas por la moda, otras simples y tontas como las cabezas que las paren engreídas, porque pueden contarlas a otros, a los que consideran igual de lelos que él o ella mismos. Corrientes de  ríos revueltos y expuestas en las cátedras de las televisiones  de programas ramplones, toscos y vulgares.

Entre esas ideas de moda mugrienta no tiene cabida por supuesto lo que pueda enseñar la Filosofía, relegada por las leyes orgánicas de enseñanza en los centros educativos a segundo orden, porque enseña y ejercita a pensar y tomar decisiones responsables. A los ciudadanos se los gobierna mejor con poca formación intelectual y menos juicio crítico sobre los aconteceres de la existencia.

En ese submundo de ideas aireado en redes sociales se menosprecia y ridiculiza lo que tenga que ver con la Religión Católica; no así, si se trata del Islam, a ésta pienso, más por miedo a represalias de fanáticos que por respeto y consideración que toda religiosidad merece. Tal actitud está mantenida por gentes que se consideran políticamente de izquierdas. Con lo cual demuestran una ignorancia supina. Siguen pensando, al igual que con otros asuntos, que la Iglesia es franquista en su esencia. Por el contrario, debo aseverar que, conozco gran número de personas con auténtica ideología y compromiso de izquierdas, políticamente hablando, que  mantienen, a la vez, un compromiso muy fuerte de fe y de actividades religiosas.

Cuando hablo de incultura religiosa no me refiero a saberse el santoral diario, ni a recitar de memoria el libro de los salmos, simplemente saber moverse en este tema con cierta soltura.

Sigo aclarando. El hecho religioso es algo tan constatable como cualquier hecho cultural, histórico y social, e ignorarlo o querer taparlo es simplemente de una estulticia sin precedentes.

Tampoco se trata de apelar a que somos un país laico. Muchos no diferencian entre un estado laico, profano, secularizado o simplemente independiente y resumen la convicción afirmando que el gobierno de una nación no debe relacionarse con la Iglesia. Creen que un estado laico es el que mantiene una actitud de enfrentamiento o como mínimo de poca simpatía y aprecio.

No saber de religión incluye el desconocimiento de miles de años de historia del mundo, de nuestro país en concreto y la ignorancia de la interrelación entre cristianismo y sociedad en el pueblo que habitas.

El mundo del arte, de la pintura, de la escultura,  de la arquitectura, de la literatura tiene capítulos excepcionales, debidos a la religión, en sus obras y en las maravillas que han conseguido en los lienzos, piedras y letras.

Concretando, poseer conocimientos sobre religión no es ir a catequesis ni estar afiliado a cofradías y hermandades, solamente. Se trata de disfrutar de cultura también en cuanto a lo religioso, del mismo modo que disfrutas de tu sabiduría y preparación en distintos temas.

Esto deberíamos aplicárnoslo  todos, seamos ateos, agnósticos, creyentes, practicantes, fieles devotos o simplemente personas con ganas de saber, pensar y conocer.

El saber nos hace observar el mundo que nos rodea con más posibilidades de disfrutar y ser felices.

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