Soleras de Tomelloso

El recordado Teatro Cervantes (desde 1950 hasta su cierre)

Ángel Morales Ropero | Viernes, 9 de Agosto del 2019

La anterior entrega de Soleras de Tomelloso la acabé diciendo que los que nacimos a partir de 1950 disfrutamos del Cervantes hasta su final con muchos recuerdos.

La primera vez que un servidor de ustedes acudió a cine fue en el Cervantes. Tenía nueve o diez años, después de la Primera Comunión, que era cuando en aquella época se llegaba a la mayoría de edad para poder salir con los amigos a cine. Por supuesto a “General”. La entrada costaba tres pesetas “con derecho a escándalo”. Recuerdo que en las películas del oeste, las “de pistoleros” que decíamos nosotros, cuando al final de la cinta se besaban el chico y la chica, todos los de General gritábamos “¡¡¡Gooolll!!!”.

Ahora les quiero contar la manera tan particular que teníamos para explicar el cine que proyectaban. Cuando éramos ya “mocetes”, con trece o catorce años, al juntarnos el domingo por la mañana lo primero que preguntábamos era por la película que “echaban” en el Cervantes. Ahí comenzaba una lluvia de títulos, todos de broma y con esa ironía nuestra tan característica: “La bala que dobla la esquina”, “El grito de un ‘apargate’ en medio del mar”o “Carrera de acomodadores por debajo de las butacas”.

Si esa noche no ibas, proyectaban “Las sábanas blancas”. El día que no había cine se titulaba “Escarpias solitarias” ya que así se encontraban las alcayatas en las que en la plaza de España se colgaban las carteleras.

Mientras Isidoro Márquez regentó el Cervantes hubo un dicho muy popular entre la juventud. Cuando a alguno no le gustaba la película que proyectaban y le preguntaban “¿qué ponen hoy de cine?”, se respondía “Isidoro no me esperes (Asidoro no masperes)”.

En el invierno de 1975 fue la última vez que fui al Cervantes. Acudí con mi novia y recuerdo que se puso a llover durante la proyección y hubo que cambiarnos de butaca pues teníamos una gotera sobre nosotros. A partir de esa fecha, el coliseo duró muy poco abierto ya que Isidoro Márquez cerró el Cervantes y el Principal. Quedó solamente el Cine Serna, propiedad de la familia Pedrero. Pero eso lo contaremos en la nueva entrega de Soleras de Tomelloso que será ya en el mes de septiembre.

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