Economía

Antonio Cervantes: “Los sindicatos son más necesarios que nunca”

En vísperas del 1 de mayo, La Voz de Tomelloso entrevista a este sindicalista de raza que lleva más de cuarenta años en CCOO

Carlos Moreno | Viernes, 30 de Abril del 2021
Antonio Cervantes en un acto de protesta  del pasado verano Antonio Cervantes en un acto de protesta del pasado verano

El sindicalismo de clase vuelve a las calles en un Primero de Mayo atípico, marcado por la pandemia y sus consecuencias. Un tiempo de incertidumbre, especialmente para las personas más vulnerables que obliga a los sindicatos a redoblar esfuerzos. En esta lucha sigue el incombustible Antonio Cervantes, que ha ocupado diferentes cargos y responsabilidades en CCOO, organización que el próximo 17 de junio celebrará su Congreso regional. Muy  conocido por su actividad sindical en la provincia y especialmente en Tomelloso donde sigue  trabajando activamente, Cervantes se acerca inexorablemente a la jubilación, pero asegura que le quedan energías y fuerza para afrontar los nuevos retos que llegan.

-Llega un Primero de Mayo atípico marcado por la pandemia, ¿cómo lo afronta un sindicalista de largo  recorrido como usted?

-Con tristeza por una situación que afecta a muchos ámbitos de nuestra vida, especialmente el del trabajo, aunque afortunadamente ya se va viendo la luz al final del túnel. Estamos con ganas de salir a la calle y pelear precisamente por esos trabajadores que tan decisivo papel han tenido en la pandemia: los cuidadores de personas mayores, los sanitarios, farmacéuticos, transportistas, los de ayuda a domicilio, la gente del campo, trabajadores de supermercados y de otros servicios…Han recibido reconocimientos y aplausos, pero hace falta que en los  convenios se refleje la inmensa labor que han realizado. Se tiene que hacer justicia con ellos. Vamos a salir a a calle pero siendo prudentes y respetando todas las medidas que haya que tomar.

-Por lo que usted dice deduzco que los sindicatos tienen una importante tarea por delante, ¿no cree?

-Hay mucho por hacer. Hemos avanzado en derechos, se han conseguido logros a  través de la negociación colectiva, en el Estatuto de los Trabajadores, en la propia legislación, pero reformas laborales como las del 2010 y 2012 nos han hecho retroceder. Todo esto también ha afectado a la negociación colectiva. Es a todas luces injusto que en el  convenio del campo no se hayan podido firmar las tablas del 2019 y 2020. Ahora mismo están por debajo del salario mínimo, algo increíble para unos trabajadores que están en unas condiciones muy difíciles, sin pluses, solo con el salario base, cobrando sobre los ochocientos euros. En el comercio se ha tardado tres años en firmar un acuerdo, porque la estrategia es alargar siempre los negociaciones y esto perjudica a los trabajadores.

-¿Se sienten los sindicalistas reconocidos por el conjunto de la sociedad?

-Hay gente interesada en desprestigiar el trabajo sindical, pero el nuestra labor hay que conocerla mucho más a fondo. Los convenios colectivos que firmamos no solo afectan a los afiliados, afectan a todos los trabajadores; hemos sido importantes en esa negociación con el Gobierno y los empresarios para los ERTEs; hemos jugado un papel clave en las mesas de diálogo social que han propiciado que se mantengan muchos empleos en este país durante la pandemia; las negociones sobre el SMI que desembocaron en una subida importante…en definitiva hay muchas cosas que hacemos, que están ahí, pero la información, o no llega, o llega de forma sesgada. Se ha demostrado que los sindicatos son más necesarios que nunca y pongo como ejemplo la gran labor de información y asesoramiento que se ha realizado con los trabajadores en estos tiempos de pandemia. Los sindicatos hemos tenido siempre las puertas de nuestros locales abiertas para ayudar a todos los trabajadores, no solo los afiliados.

-La economía y los sistemas productivos están experimentando cambios brutales, ¿obligará esto a un  cambio de estrategia?

-El trabajo sindical tendrá que adaptarse a lo que demanden los tiempos. Vamos a una economía más digitalizada, en la que muchas cosas se hacen a través de las redes, gente que teletrabaja…Habrá que acoplarse a todo esto, pero siempre pensando en dar la mejor respuesta posible a los trabajadores. Hay muchas situaciones en las que la legislación y los convenios no se cumplen, ya sea en retribuciones, descansos, despidos, la  propia situación de las mujeres y los jóvenes que nos obligan a seguir ahí. Confíamos mucho en el compromiso de derogar la reforma laboral del 2012, especialmente en lo que afecta a los convenios colectivos donde hemos retrocedido sensiblemente.

-En épocas de crisis, ¿suelen aparecer más conductas de miedo en la clase trabajadora?

-Claramente sí. Antes era mucho más accesible llegar a las empresas para informar a los trabajadores, pero ahora todo es más complicado. Los trabajadores tienen que reaccionar y reivindicar los derechos que ha ido consiguiendo a lo largo de todos estos años de democracia. Esos logros no se pueden perder de la noche al día.

-¿Qué siente Antonio Cervantes cuando echa una mirada hacia toda su trayectoria sindical?

-Llevo trabajando en Comisiones Obreras desde el año 1986 y soy sindicalista de corazón. Me siento orgulloso del trabajo que he hecho y de pertenecer a Comisiones Obreras. He peleado todo lo que he podido por los derechos de la gente. He ido pasando diversas etapas, la de Tomelloso y Alcázar, luego con Jesús Camacho donde negociábamos todos los convenios, más adelante fui responsable del metal donde tuve que vivir situaciones muy difíciles, sobre todo aquella época de Puertollano donde murieron nueve compañeros  y se hizo aquella huelga en Repsol. Ahora he vuelto a realizar un trabajo en las sedes de Tomelloso y Alcázar, un trabajo que no es de cargo, pero que es muy importante asesorar a los trabajadores en los problemas e inquietudes que plantean.

-¿Cómo recuerda sus años de intensa actividad en Tomelloso?

-Fueron años de mucho trabajo porque partimos de cero y hubo que trabajar duro para que nuestro sindicato tuviera representación en las empresas. Estaba Agustín Alberca en su empresa y poco más, mientras que UGT sí tenía una importante implantación. Tomelloso fue casi mi escuela, con un trabajo muy importante en las empresas y en la calle. Se plantearon situaciones muy difíciles, por ejemplo en el sector textil, donde se produjeron muchos abusos con las trabajadoras. Hubo algunos problemas con empresas grandes, pero poco a poco se alcanzaron acuerdos. En Tomelloso, al menos en esos años, el empresario marca territorio en su empresa y hace las cosas como él dice y en esas circunstancias es complicado hacer acción sindical, pero a la larga las cosas van tirando hacia delante.


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