Francisco José Valentín
Ruiz tiene 42 años y cursó la ESO en el I.E.S Alto Guadiana y bachillerato en
el I.E.S Francisco García Pavón. Desde muy joven se inclinó por el maravilloso
mundo de los libros que, a su vez, despertó su vocación por las bibliotecas. Se
define a sí mismo como una persona entusiasta y polifacética: Igual se apasiona
por la literatura como por la filosofía o lo esotérico.
Estudió Biblioteconomía
en la Universidad Complutense de Madrid. Y en sus estudios de posgrado fue
becado desde el año 2004 al 2006 para trabajar
en la biblioteca de importantes instituciones españolas, como la Facultad de Derecho
de la Universidad Autónoma y en el Tribunal Supremo. Allí tuvo acceso a
documentación relevante de los tribunales militares, de la Guerra Civil
Española y sentencias que permanecen sin identificar, realizando ya en sus
comienzos un trabajo muy valorado por sus superiores.
EL VALOR DE LOS ARCHIVOS
EN ESPAÑA
Francisco José destaca la
importancia que se concede en nuestro país al tratamiento de la documentación
histórica. Considera que en España al igual que en los países latinoamericanos
existe una cierta tendencia a conservar la actividad administrativa y
legislativa de sus instituciones. Un rasgo que pertenece a nuestra propia
idiosincrasia si lo comparamos con los países procedentes de la Cultura
Anglosajona.
Ejemplo vivo de ello son
los grandes archivos históricos de la Corona de Aragón que datan desde 1300 y
todavía se conservan. Me explica la importancia crucial que tienen estos
archivos y de cómo hay que conservar esa información a largo plazo. Asevera que
tiene que ser testimonio de la realidad y por su puesto, de la memoria
histórica de un país.
Cuando le pregunto por su
profesión, es muy sincero: “Vivimos tiempos muy malos, todo lo queremos de
inmediato”
Considera que las
políticas de preservación se complican por la visión de los políticos, que
suele ser a corto plazo, a veces tan solo los cuatros años de mandato. En el
sector privado, sin embargo, ya existe
una gestión documental mucho más avanzada- como ocurre en AENA, Banco
Santander, REE o MAPFRE, donde ha trabajado. Sin embargo en la administración
pública todo avanza mucho más despacio.
Aunque parezca
sorprendente, afirma Valentín: “No se corre tanto como se piensa. Los
archivos tienen una cantidad impresionante de legislación, desde los archivos
que están en un Ayuntamiento hasta la documentación de hace más de tres
siglos”.
La preservación digital
La adopción de las
tecnologías digitales, uno de los pilares de la entrevista, es un tema que le
planteo. Su reflexión sobre la preservación digital en la que nuestro experto
es muy conocedor y especialista es la siguiente: “ Los soportes digitales
duran alrededor de cinco años. Es más fácil conservar un pergamino medieval que
un documento digital. La información tiene que migrar constantemente para no
perderse. Existen muchos documentos del franquismo en los que el soporte físico
está casi destruido y ya solo existen copias digitales”.
Según Francisco José, si no cuidamos los documentos,
podemos perder nuestra memoria institucional, histórica e incluso nuestra
memoria personal. Desde garantizar derechos legales —como una hipoteca— hasta
la obtención de nacionalidades basadas en documentos militares antiguos, los
archivos siguen siendo esenciales para el presente.
La documentación histórica no es solo
historia: “Es un instrumento legal vivo”.
P. ¿Cómo es diseñar e implantar la SGAE
(Sistema de Gestión Archivística electrónica)?
R. Hay que modernizar,
cuando más compleja es una institución, con 40 o 50 millones de imágenes se
hace complicado. Los Ministerios son ámbitos en los que la modernidad va muy
lenta. Se siguen utilizando prácticas del siglo XIX, y la transmisión es muy
lenta. Y tratar de cambiarlo es muy complicado porque tienes que formar a
muchas personas y conlleva mucho trabajo. La metodología es muy complicada.
P. ¿Siente que cada vez hay más interés
en la sociedad por la preservación digital o seguimos lejos de comprender su
importancia?
R. En los últimos 30 o 40 años se ha
producido un cambio constante de formatos digitalizados que amenaza con dejar
un vacío de información en el futuro. Es lo que se conoce como “la era oscura
digital” según lo han calificado algunos expertos, quienes creen que parte de
esta información ya se ha perdido para siempre. Va a haber un
hueco vacío.
P. ¿Qué proyecto de su carrera siente
que le define mejor como profesional?
He realizado más de cien implantaciones tecnológicas
en ayuntamientos y ministerios. Además he trabajado con figuras relevantes como
Julio Cerdá, Joan Carnés, Joaquín Jansó, Pedro Cabrera, Susana Menéndez y Pilar
Gil.
Uno de mis mayores logros ha sido trasladar documentos
actuales al archivo histórico, trabajar con bases de datos antiguas ya
obsoletas. Garantizar que millones de imágenes y documentos sigan existiendo en
el futuro.
De mi etapa en ODILO destacaría el proyecto NODILO,
uno de los retos más grandes y el mejor equipo técnico con el que ha trabajado.
P. ¿Cuál es el papel de la IA en su profesión?
Va a haber un cambio de paradigma, ese va a ser el
futuro. Estamos en la prehistoria de la IA. El potencial que tiene es
increíble. Va a acabar haciendo los documentos, habrá que saber los algoritmos
que se utilizan. La seguridad de los datos es fundamental.
No se puede alimentar a una inteligencia artificial con documentación sin garantías legales. Es necesario promover la aparición de instituciones privadas o públicas que como CEDRO protejan la autoría y las fuentes, pero aún queda mucho por legislar.
P. Si pudiera transmitir un solo
mensaje a la ciudadanía sobre la importancia de los archivos y de la
preservación digital, ¿cuál sería?
Nuestra memoria institucional, colectiva, nuestros
derechos y obligaciones no están en Internet, están en los archivos. Y es allí
donde debemos buscar. Lo que no se guarde en los archivos, permitirá manipular
la información en el futuro. Por
ejemplo, la mayoría del archivo histórico de Tomelloso no existe, se quemó
durante la época de la Guerra Civil.
Su visión del futuro y sus proyectos
personales
Con frecuencia, Francisco José Valentín, asiste a
congresos y se encarga de formar a nuevos profesionales durante meses, sabiendo
que serán ellos quienes tomen decisiones clave en el futuro. La formación y
actualización técnica, resulta para él de vital importancia.
Este profesional nos demuestra, revisando su
currículo, que para obtener un espacio propio en el ámbito profesional resulta
necesario salir de nuestra zona de confort muchas veces, aprovechando todas las
oportunidades de singularización en tu trabajo. Ha trabajado en empresas
punteras y participa en grupos de trabajo internacionales en Europa, EE.UU, Canadá
y Latinoamérica.
Con relación al futuro manifiesta Valentín, con mezcla
de prudencia y esperanza: “La preservación es lenta, pero cada avance es una victoria contra el
olvido”.
Para terminar quiero agradecer la respuesta a mi
interés por esta entrevista a Francisco José Valentín. Y, por otro lado
aprovecho para animar a nuestros estudiantes que evalúan en estos momentos la
elección de estudios, que la Biblioteconomía resulta ser un ámbito del
conocimiento de gran utilidad en nuestra
sociedad.
Tomelloso tiene repartidos por todo el territorio
nacional e internacional a hombres y mujeres muy destacables y de alta
consideración social. Francisco José Valentín Ruiz es una de estas personas.
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Jueves, 15 de Enero del 2026
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