Opinión

Diario de un encuentro (2)

José Antonio Rebato Lara | Martes, 10 de Septiembre del 2019

Hoy empezamos visitando St. Yves en la puerta de  Jaffay, este es el agente local con el que trabajamos hoy. Se trata de una asociación que se dedica al apoyo jurídico, principalmente de mujeres, ellas son las que  más sufren el acumulo de absurdas leyes que plantea la ambigüedad de esta región. Sería imposible para un profano explicar la situación jurídica. pero para  muestra un botón: hemos conocido a una mujer que siendo maltratada por su marido y madre de dos hijos queda viuda pero es la segunda mujer del matrimonio, lo que la deja en la situación de Nada. No tiene documentos ni estatus de ningún tipo, porque eso solo lo hereda la primera mujer, a esto le suma que su familia de cuna la repudia porque ya se casó y ellos no quieren nada que ver. Después vemos otro caso en la misma situación pero en esta ocasión afortunadamente sí se hace cargo de la viuda la familia de su marido y se convierte en una ilegal legalizada porque tiene que renovar los permisos mensualmente y pagar el seguro médico de ella y de sus hijos. No la echan del país porque dedica todos sus recursos a pagar las costas de poder vivir en Israel  el día que no pueda pagar: fuera.

Nos vamos al desierto para conocer de primera mano la situación de los Beduinos. Más de lo mismo, estos como no son radicales religiosos tampoco son admitidos por los palestinos y los israelíes mientras que sigan pagando por utilizar las tierras que les pertenecen desde tiempos del imperio Otomano los dejan vivir. Es muy duro tener que pagar un alquiler porque tu ganado paste en tu casa, pero es una de las muchas circunstancias que se dan en esta tierra, esto es una olla grillos que no hay quién le meta mano. Beduinos, palestinos e israelíes van a ver quién puede hacer la puñeta al otro y entre medias, los cristianos que no hacen más que quitar calamidades y no les hacen caso ni los unos ni los otros.

Por la tarde después de comer bajo una techo de chapa en medio del desierto,  vamos a visitar a una familia beneficiaria de este proyecto y están recibiendo apoyo legal con el fin de algún día poder tener permisos de residencia. Se trata de una mujer israelí musulmana que tiene sus documentos por derecho, se casa hace unos años con un hombre de Gaza, se lían los follones entre Israel y la franja de Gaza y directamente se convierten en proscritos porque al estar casados no pueden estar ni en Israel,  ni en Palestina ni en Gaza, a esto con diez hijos. Los visitamos en su casa de chapa en mitad del desierto y nos reciben con  la mayor de las hospitalidades, nos ofrecen un zumo de mango que como se las ingeniaran para hacerlo y darnos fresquito (maravillas de la supervivencia). Cuando llegamos a la “casa”, antes de entrar veo que los hijos estaban jugando con algo que mi mente no alcanzaba a digerir,  al salir y despedirnos de la familia me voy a ver el juguete con el que jugaban y corroboro que no ha sido mi mente quién me ha jugado una mala pasada, estaban jugando con la espoleta de  un mortero 110 que habría explotado en algún lugar cerca de la casa en el desierto.

Este es el resumen del primer día de trabajo y queda aún casi una semana.

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Alassane

Sábado, 14 de Septiembre del 2019

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