Revista

Vicente Espinosa, un tomellosero entre los últimos de Filipinas (y III)

De las estancias en el hospital y su caída como prisionero hasta su regreso a España

La Voz | Sábado, 21 de Septiembre del 2019
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Les ofrecemos la última entrega  del diario de Vicente Espinosa Jareño, en el que cuenta todos sus días de servicio en la guerra de Filipinas, desde el 22 de octubre de 1895 al 1 de abril de 1900. Tras contar en la primera entrega los detalles del viaje de ida y las penalidades de la guerra en la segunda,  Vicente Espinosa cuenta ahora su estancia en varios hospitales, el retorno a la guerra donde acabó cayendo prisionero y  su regreso a España.

“El 2 de mayo de 1897 me destinaron al Hospital de Ymus, provincia de Cavite, pasando por Cavite, San Roque y Santa de Malabón. En este Hospital permanecí hasta el 17 en el que nos trasladaron a Nau donde estuve hasta el 10 de junio. Este día el director mandó con 60 enfermos a Manila, donde quedé destinado sin más cargo que pasearme. El 19 de octubre me trasladaron al Cuerpo de Sanidad Militar, con destino en el Hospital de Malate. Allí estuve hasta el 29 de diciembre, día en el que fui destinado a la enfermería de San Isidro. Tardamos cuatro días en llegar y pasamos por los pueblos de Caloocan, Palo, Marilao, Boeabuig, Bigaas, Guiguinto, Malvlos, Calumpit, Arayat y Calrao. Llegamos a San Isidro el día 2 de enero del 98 donde me encuentro destinado hasta nueva orden”.

Vicente Espinosa tendrá que hacer frente  a situaciones ciertamente complicadas y que narra con todo detalle en su diario. “En San Isidro permanecí hasta el 20 de junio, día en el que decidimos abandonar este pueblo al estar rodeado de enemigos que hacían fuego por todas partes. Así estuvimos toda la noche. Tomamos tres trincheras y en ellas tuvimos diez bajas entre muertos y  heridos. En esta situación hasta las doce del día que nos tuvimos que entregar. Estuvimos muchas horas sin comer y al día siguiente nos metieron en la cárcel”.

El tomellosero que combatió en Filipinas sigue contando que “el 12 de julio me destinaron al pueblo de Cabia para curar unos heridos. Allí permanecí hasta el 12 de septiembre a la Calcicero en la cárcel. El día 20 me destinaron a un “bajay”, donde permanecía hasta el día 5 de mayo del 99 que salí para Cabanatuan. Tardamos dos días en llegar pasando por Santa Rosa. El 17 de mayo salimos para Bayaban, provincia de Pangasinan, pasando por Aliaga, Sieab, Bidoria, Carlao, Guerona, Pamque y Monaladu. Llegamos a Bayaban  el día 22. En este pueblo permanecí hasta el 20 de junio que fui destinado con mi amo a la Cabecera de Garlae.”.

La llegada de los americanos

Continua con su relato Vicente Espinosa que desembocará en el regreso a España. “En esta cabecera permanecía en compañía del gorresno hasta el 20 de agosto que salí para la Cabecera de Nueva Écija pasando por los pueblos de Murcia, Capas, Concepción, San Pedro, Magala, Arayat y Cabiao, llegando al pueblo de San Isidro el día 23. Aquí permanecí hasta el 25 de octubre que salí para Benaranda por la llegada de los americanos. En Benaranda estuve hasta el 30 de noviembre, donde pude conseguir escapar por estar enfermo con calenturas palúdicas”.

“Salimos para Baliguayig tardando en llegar dos días, y pasando por Santa Lucía, San Miguel y San Ildefonso. Llegamos a Baligua donde paramos un día con los americanos, saliendo el día 3 de diciebre para Manila pasando por San Mateo, donde paramos todo el día. El día 4 partimos hacia la estación de Manolos, llegando a Manila el día 4 a las 9 de la noche. Al día siguiente fui destinado a prestar servicios en el Hospital donde he estado hasta el día 20 de febrero de 1900 que embarqué para España en el vapor “Isla de Luzón” de la compañía Transatlántica de Barcelona”.

“Salí de Manila el 20 de febrero y pasamos por Singapur, Colombo, el estrecho de Sumatra, Coliflor, Cabo de Infierno, Suez, Port-Sad (Port-Said), llegando a Barcelona el 23 de marzo a las diez de la mañana y allí permanecí hasta el día 26 que salí para este pueblo, llegando el día 27 donde me encontré a mi buena familia después  de 56 meses de servicio”.


Nota: Vicente Espinosa Jareño falleció el 10 de noviembre de 1945 a las edad de 70 años


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