Opinión

Pasión por la bicicleta en Tomelloso

Carlos Moreno | Sábado, 19 de Septiembre del 2020

Ahora que algunas pancartas, colocadas estratégicamente en el centro de la ciudad, recomiendan el uso de la bicicleta, es buen momento para repasar el largo idilio de este saludable, barato y eficaz medio de transporte con Tomelloso. La bicicleta no solo ha tenido protagonismo en el campo del deporte y el ocio, sino también en muchos oficios. Rara ha sido casa de la ciudad donde no ha habido una o…varias. El primer gran regalo de un niño tomellosero siempre fue la soñada bicicleta. 

Tomelloso ha sido y sigue siendo un lugar de bicis. Años atrás algún feriante hacia un alto en el montaje de  su puesto o atracción para exclamar, “¡Pero bueno, cuántas bicicletas hay en este pueblo”, asombrado por la cantidad de niños y personas de otros tramos de edad que se acercabanal recinto ferial con sus bicis a contemplar el ilusionante espectáculo de las atracciones que iban tomando forma.

En otros tiempos, la bicicleta fue compañera inseparable y elemento imprescindible de panaderos, lecheros, carteros, policías, afiladores, vendedores de mostillo, guardas rurales, agricultores, sifoneros y los vendedores ambulantes más variopintos… que daban pedales en el laberinto de calles de la  ciudad para ganarse el sustento. 

Las bicicletas fueron esenciales en los duros años de la postguerra con algunos recordados ciclistas de la ciudad metidos a estraperlistas. Fueron unos precursores del mountain bike pues, al evitar el paso por las poblaciones, surcaban caminos y montes con sus pellejos de aceite, harina y otros alimentos básicos que, como alguien dejó escrito, “quitaron mucha hambre al pueblo”.  Para poder transportar tanto peso en el porta , la rueda de atrás era de mayor grosor que la delantera. Con tan brutal entrenamiento no era de extrañar que los ciclistas tomelloseros de los cuarenta volaran luego en las carreras y pusieran en más de un aprieto a los grandes ciclistas de la época que se acercaban a la Mancha competir en algunas ocasiones.

El ciclismo ha despertado pasiones en Tomelloso,  tanto en el plano aficionado como a la hora de practicarlo. Aquellas carreras en la pista en las que participaban ciclistas tan ilustres como Bahamontes, Fausto Coppi,  Poblet y otros grandes de entonces congregaban ya a miles de aficionados. Así siguió siendo en años 70 y 80 con la grandes carreras que promovió Pedro Marquina con los Oliva, Manzaneque, Tamames, Lasa, Elorriaga, Viejo…que competían junto los aguerridos ciclistas locales,  que había muchos y buenos, y aún en fechas más recientes con alguna que organizó Francisco Cerezo, aprovechando sus contactos  de corredor profesional, status de privilegio que alcanzaron también Pedro Marquina, Ramón García España y Jesús Alberto Rubio 

Clubes inolvidables como el C.C.Tomelloso, el CC Industriales, la peña Ciclista Labrador, la peña Manantial del Vino, el Rualje, el actual CC Sport Tomelloso o la peña Cerezo han protagonizado preciosas historias sobre el sillín. Entidades que se apoyaban en la logística que les prestaban talleres como el de Pepe Moreno, Meco, Ignacio “Burraca”, Vecina…que cedieron el testigo a los actuales “templos de la bicicleta” que regentan de José Luis Lara y Oscar Castillejos.

Los domingos y otras fiestas de guardar son sagradas los tomelloseros que se enfundan el maillot y salen a devorar kilómetros por las carreteras del entorno,  casi siempre por las de Ossa de Montiel , Munera  y Ruidera, las preferidas por su orografía más complicada. Ciclistas de todas las edades que siguen dando caña y que tras el esfuerzo saborean la  reconfortante litrona de cerveza.

Al ciclismo de carretera le ha salido un competidor con el mountain bike, el ciclismo de montaña, que ha irrumpido con mucha fuerza.  Caminos como el de la Sendilla que conduce al pantano, el de Ruidera y otros, son los escenarios preferidos de los ciclistas de montaña a los que también es frecuente ver por la noche en las denominadas quedadas nocturnas. Como ocurre en el ciclismo de carretera, hay quien se lo toma con más calma y otros que prefieren entrar en la vorágine de la competición.

Familias enteras pueden verse en un fin de semana paseando en bici, y cualquier otro día a profesionales que también se  desplazan al trabajo en bici, estudiantes, niños, mujeres, hombres mayores….a la bici se ha apuntado todo el mundo. Y algo importante;lLos carriles bici empiezan a aparecer en las planificaciones urbanísticas de la ciudad. 

En varias ocasiones hemos podido ver la evolución de la bicicleta en la ciudad gracias a las magníficas muestras de Re-cycles 3G en La Posada, que nos  hace abrigar la idea de lo oportuno que podría ser que Tomelloso contara con un museo dedicado a la bicicleta. Es fácil decirlo porque las ideas necesitan siempre de dinero, infraestructuras y  circunstancias que acompañen, pero no estaría nada mal reflejar en un espacio permanente el largo idilio de los tomelloseros con la bicicleta.  


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