Este martes se cumplen 150 años del nacimiento de Francisco
Martínez Ramírez. La estatua de este periodista, político y empresario de
Tomelloso es la imagen que escogimos los fundadores de La Voz de Tomelloso como
símbolo de nuestro diario.
En la web de la Real Academia de la Historia hemos encontrado
una interesante biografía de El Obrero que firma Francisco Alía Miranda y que
reproducimos íntegramente.
“Personaje polifacético, pionero muchas veces, heroico
algunas, singular siempre”, como le definía su nieto Javier Martínez de
Padilla, Francisco Martínez, más conocido como El Obrero de Tomelloso, vivió su
infancia en su pueblo natal y su juventud en Madrid, Granada, Málaga y
Valencia. A principios del siglo XX se instaló definitivamente en Tomelloso,
aunque viajó por diversos países, como Estados Unidos, Francia y Alemania, para
aprender métodos y técnicas de trabajo y emprender negocios de capital
internacional.
Hombre de profundas convicciones liberales y
progresistas, fue un infatigable luchador contra el caciquismo que sustentaba
el sistema político de la Restauración, contra la mentalidad tradicional y la
incultura de la sociedad, contra la ignorancia y contra la injusticia. Contra
todo eso y mucho más alzó su voz continuamente Francisco Martínez como
periodista y como político. En El Imparcial se formó en el periodismo y se
adentró en la política capitalina.
En 1903 fundó El Obrero de Tomelloso, el periódico que en
sus primeros momentos escribía él todo, desde el título a los anuncios. En
diciembre de 1912 fue nombrado por Melquíades Álvarez secretario personal,
encargado del distrito de Alcázar de San Juan. En 1919, con la fortuna amasada
durante la Primera Guerra Mundial con inversiones en bolsa en valores
norteamericanos, terminó la casa de su finca Mirasol, lugar de frecuentes
tertulias junto a la chimenea del salón principal con algunos de los personajes
más relevantes de la vida política y cultural, como el general Aguilera,
Melquíades Álvarez, conde de Guadalhorce, Antonio Zozaya, Antonio López Torres,
Manuel Azaña, Niceto Alcalá-Zamora e Indalecio Prieto.
Durante los años de la dictadura de Primo de Rivera
(1923-1930) sus viajes a Madrid fueron constantes, permaneciendo junto al
general Aguilera en momentos claves de la historia de España, como la
sublevación del 24 de junio de 1926, conocida popularmente como Sanjuanada.
Marchó con el general a Valencia, acompañando al líder de la conspiración para
tomar el mando. El fracaso de la sublevación acabó con el general Aguilera en
la prisión, mientras Francisco Martínez volvió a su pueblo.
Más que por su actividad política, Francisco Martínez es
recordado por su incesante lucha por el desarrollo económico y social de su
tierra, especialmente por implantar y consolidar la industria vitivinícola en
una zona agrícola, de predominio del viñedo. La filoxera en Francia, primero, y
la demanda generada en el extranjero durante la Primera Guerra Mundial
(1914-1918), después, supusieron unas oportunidades de desarrollo para La
Mancha que, especialmente gracias a las iniciativas de El Obrero de Tomelloso,
se pudieron aprovechar. Entre éstas, destaca la extensión del cooperativismo y
la inauguración del ferrocarril Tomelloso-Cinco Casas. Francisco Martínez fue
el promotor, fundador y director de esta línea. La consecución de este
proyecto, en 1914, significaba unir a Tomelloso con Cinco Casas por
ferrocarril, lo que facilitaba la salida hacia todo el país de la uva y de los
vinos de la comarca. En esta línea se utilizó la primera locomotora de gasolina
de toda España, procedente de Estados Unidos.
Con la República, por la que tanto había luchado, acabó
desengañado. Le quitó su ferrocarril y le dio a cambio un Gobierno Civil, el de
Huesca (1932).
Su gestión como gobernador no gozó de buena crítica entre
los medios republicanos, lo que provocó su rápido cese. Su decadencia política
coincidió con la ruina de sus negocios. En 1935 vendió Mirasol y marchó a vivir
a Madrid. En 1937 se trasladó a Tomelloso.
Arruinado y solo, murió en 1949 en el más absoluto olvido
de sus paisanos.
Obras de Francisco Martínez Ramírez: Una solución al
problema ferroviario, Ciudad Real [Artes Gráficas], 1920; Moneda nueva:
cuestiones económicas fundamentales, Madrid [Gráficas Reunidas], 1923;
Conferencia pronunciada en el teatro de San Clemente [...] sobre la
construcción de un ferrocarril para este pueblo, Madrid, Vicente Rico, 1926; La
peseta, Madrid, Sucesores de F. Peña Cruz, 1930; Reforma monetaria, Madrid,
Sucesores de F. Peña Cruz, 1934; El general Aguilera, Madrid [Gráficas
Reunidas], 1935; Crónica de Tomelloso, Madrid [Imprenta Molina], 1946; Cuentos
blancos, Tomelloso, Posada de los Portales, Ayuntamiento, 1999.
Francisco Alía Miranda
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Miércoles, 29 de Abril del 2026
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