Deporte

Un punto sobre la bocina para el Villarrubia

El Melilla demostró ser el duro rival que se esperaba

La Voz | Domingo, 22 de Noviembre del 2020

VILLARRUBIA: Xabi Irureta, David Herrera, Carlos Martínez (Juan Arcas, 62’), Algisi (Arroyo, 74’), Toni Seoane, Javi Grillo, Fran Minaya, Hakim (Christian Beltrán, 62’), Dani Cabezuelo (Álex Jiménez, 45’), Julen Colinas y Carlos García (Iván Bueno, 68’).

MELILLA: Rubén Gálvez, Pepe Romero, Jesús Muñoz, Sana Ndiaye, Nando Quesada (El Watani, 76’), Juanca González (Mawi, 83’), Fran García (Adriá Altamira, 63’), Borja Díaz, Eder Díez (Agus Alonso, 83’), Jorge Gutiérrez y Alberto González. 

Árbitro: Morales Moreno, del colegio andaluz. Amonestó por parte local a Víctor Algisi, Carlos Martínez e Iván Bueno. Expulsó con doble amonestación a Jorge Gutiérrez, del Melilla. 

Incidencias: Partido correspondiente a la quinta jornada del Grupo V/Subgrupo B de la Segunda División B disputado en el Nuevo Campo de Villarrubia de los Ojos a puerta cerrada. 

Goles: 0-1. Min 37. Alberto González. 1-1. Min 95. Toni Seoane. 

Un cabezazo de Toni Seoane en el último segundo dio un punto al Formac Villarrubia que sabe a gloria ante un Melilla que se mostró como un gran equipo. 

Gol y final del partido. Un testarazo de Toni Seoane sobre la bocina dio un punto que sabe a gloria al Formac Villarrubia después de un partido muy igualado y en el que el Melilla se quedó con diez a la hora de partido. El equipo visitante demostró ser un gran equipo ante un Villarrubia que tiró de alma y corazón para rascar un punto sobre la bocina que sabe a gloria. Visto el cómputo general del partido, quizá el punto es lo más justo para ambos. 

El primer tiempo estuvo marcado por la igualdad y por las pocas claras ocasiones. En este sentido primó la eficacia de un Melilla que, en la más clara y única, abrió la lata cerca del descanso. Y eso que el Villarrubia se sintió cómodo plantando cara a uno de los gallitos de la categoría. Los de Javi Sánchez tocaron y tocaron, pero no encontraron esa profundidad clara para crear ocasiones y abrir el marcador. 

Fran Minaya fue el más activo de los blanquiazules al poner varios centros peligrosos que obligaron a Rubén Gálvez a despejar con apuros. También lo intentó con zurdazo que se fue cerquita de la escuadra, pero el balón no quería entrar. 

El Melilla, por su parte, demostró ser un equipo serio, rocoso y ordenado. Aparte de su altura y de su calidad, Aloisio no permitió ni un segundo un exceso de relajación en los suyos. Borja Díaz, con un remate blandito, fue el primero en intentarlo. Luego fue Pepe Romero el que se sacó un centro envenenado al que se anticipó bien Xabi. Pasado el ecuador fue Nando Quesada el que lo intentó con un tímido derechazo sin problemas para Xabi Irureta. Pero fue el borde del descanso, y cuando más igualdad había, cuando el Melilla abrió el marcador con un testarazo de Alberto González en el segundo palo. Demasiado castigo para los blanquiazules. 

Ya en el segundo tiempo, el Melilla se quedó con uno menos por la expulsión de Jorge Gutiérrez por doble amarilla. Javi Sánchez movió el banquillo y metió a Álex Jiménez de central y dinamita con Iván Bueno, Christian Beltrán y Juan Arcas. 

A pesar de la desigualdad numérica, Adriá Altamira fue el primero en intentarlo con un disparo lejano que atrapó bien Xabi. Puso la réplica Javi Grillo con un zapatazo demasiado alto. 

Avanzó el cronómetro con un Villarrubia que lo intentaba con más corazón que cabeza ante un Melilla que se defendió a la perfección pese a estar con uno menos. En este sentido, no hubo ocasiones claras en un partido que se convirtió más en una guerra física que en un partido de fútbol. 

Al borde del final, Christian Beltrán lo intentó con un fuerte disparo que detuvo con reflejos Rubén Gálvez. Y Julen Colinas cabeceó forzado rozando al palo un centro de Fran Minaya. Ya en el último suspiro, Juan Arcas cabeceó solo al segundo palo y mandó el balón fuera. 

Pero fue en el último segundo, y sobre la bocina, cuando Toni Seoane remató con el alma en el primer palo un centro de Fran Minaya. El balón entró llorando, pero entró, y sirvió para que el Formac Villarrubia consiguiera un punto que le sabe a gloria. 


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