Opinión

Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca II

José Roselló | Viernes, 21 de Mayo del 2021

Datos biográficos

El año 1927 en el archivo municipal de Burgos se descubrió documentación manuscrita, a la que fueron sumándose registros posteriores, que acreditan a la capital castellana como el lugar de nacimiento y crianza de Francisco de Vitoria, asunto que había sido motivo de vivos debates, fue hijo de Catalina de Compludo y de Pedro de Vitoria perteneciente al linaje de los Arcayas de Álava quién en las últimas décadas del siglo xv fijó su residencia en Burgos, allí nacieron los hermanos Diego y Francisco de Vitoria, “por lo que sus padres debieron contraer matrimonio en aquella capital, donde el padre debió haberse establecido en algún cargo en el personal de la corte de los Reyes Católicos” (Urdánoz T. 1960 pp 2-4).

Sobre la fecha de nacimiento existe un documento fidedigno dado a conocer por Beltrán de Heredia; el escrito recoge una declaración del propio Vitoria como testigo de un pleito promovido en el 1533 quién en las actas judiciales del día 15 de septiembre bajo juramento y firma con su nombre, una vez preguntado de acuerdo a la ley: “dijo que es de edad de 40 años poco más o menos”. Así pues habría nacido entre 1492-93 y en coherencia con otros datos e informes biográficos puede ser acreditado que nació a finales de 1492 (Beltrán de Heredia 1943 pp 49-59).

Incorporación a la Orden dominicana

Francisco de Vitoria tomó el hábito dominicano en el convento de San Pablo de Burgos, así consta en las actas del Capítulo Provincial celebrado el año 1506 en el citado convento, donde es mencionado como el último de los estudiantes profesos. Admitido el dato de su nacimiento en 1492, contaba al profesar 14 años cumplidos, fecha mínima que exigía el decreto de Inocencio IV de 1252 para la profesión religiosa. “Como diese grandes muestras de excelente y agudo ingenio, después de haber comenzado sus estudios en esta provincia, le envió el provincial a estudiar a París porque entonces aquella capital era la que más florecía en Europa” (Cuervo J.:1914 p 245).

Estudios en París

Vitoria llegó a la capital francesa en el curso 1509-1510 para continuar sus estudios en el Convento de Santiago donde había sido enviado por el provincial de la orden dominicana, como antes se dijo. La universidad de Paris, desde el siglo XIII, mantenía su lugar de brillante universidad y centro doctrinal de Europa, que acogía en su seno el renacimiento de las letras y de los métodos científicos de los humanistas italianos junto a las ideas y tendencias que difundía Erasmo, innovaciones renacentistas del siglo XV que también dieron lugar a reformas con nuevo impulso de vitalidad científica en los principales colegios universitarios agregados a la universidad, entre ellos, el secular Monteagudo preferido por los estudiantes españoles, que años más tarde contaría con la presencia del colegial Ignacio de Loyola, otro colegio fue, el religioso de la orden dominicana, antes citado, Convento de Santiago o Saint Jacques que andando el tiempo, daría su nombre al grupo de jacobinos instalados en él durante la Revolución Francesa. La universidad no reunía, como ocurre en la actualidad, los alumnos de cada facultad en un mismo edificio o aulas únicas, sino que estaba organizada en varios colegios con diversas escuelas o cátedras; otro colegio universitario célebre fue el colegio de la Sorbona, que terminó por dar su nombre a la universidad de París había sido fundado en 1257 por el religioso Robert de Sorbon, con el objetivo de facilitar la enseñanza de Teología a niños pobres (Villoslada R.G :1938 ).

Colegio Convento de Santiago

La Orden religiosa de los dominicos o predicadores fue fundada por Domingo de Guzmán en Toulouse el año 1215 durante la Cruzada Albigense, era dirigida por un Maestro General elegido por los priores provinciales junto a otro órgano de gobierno, el Capítulo General, que ejercía el poder normativo interno e impulsó la formación de sus frailes mediante estudios generales dominicos agregados a las principales universidades europeas. El colegio Convento de Santiago o Saint Jacques fue fundado en 1217 y se convirtió en el primer estudio general de la Orden. A comienzos del siglo XIV, los dominicos contaban con más de 13.000 frailes agrupados en 500 conventos y 18 provincias, si bien a partir de esa época, la orden sufrió una progresiva relajación de costumbres que llevó a Raimondo da Capua a promover la creación de congregaciones reformadas después de su elección como maestro general en 1380. Los dominicos conventuales y los dominicos reformados terminaron de resolver sus diferencias sobre la cuestión de la pobreza en la orden a finales del siglo XV (pares. mcu.es/ ParesBusquedas20 /catalogo/Autoridad /46808).

El colegio Convento de Santiago se encontraba agregado a la universidad de París con carácter doble pues tenía dos escuelas teológicas mayores con sus respectivos cursos de “arte” o filosóficos cuyas regencias eran desempeñadas por profesores de distintas nacionalidades nombrados por los capítulos generales de la Orden; por allí pasaron, entre otros, el cardenal Juan de Torquemada en el siglo XV y Fr. Pablo de León, que tras su traslado al convento de Burgos en 1506 podría haber influido en la partida de Vitoria hacia París.

En opinión de Urdánoz, al llegar Vitoria al colegio de Santiago procedente de un convento y una provincia reformada debió encontrar el mismo espíritu de observancia renovada, puesto que también el convento de París lo había sido en 1502 por Jean Clérée, general de la orden en 1507, que a la vez de la reforma monástica también imprimió nuevo impulso a las actividades científicas.

En el curso 1509-1510 Vitoria comenzó en el colegio de Santiago los estudios de Filosofía, años antes en el convento de Burgos había cursado Humanidades. El ciclo de “artes” o Filosofía debía durar tres años, el mismo tiempo que el estudio de Teología, según lo dispuesto en el Capítulo General del año 1504. En los cursos de Filosofía tuvo por maestro al valenciano Juan de Celaya célebre nominalista formado en las doctrinas de Juan Mayor o Maior famoso nominalista escocés llegado de Oxford, maestro también de Almain y Crockaert, este último, ingresaría mas tarde en la orden dominicana (Beltrán de Heredia:1939 p17-21). Terminados los estudios de humanidades, lógica y “artes” el joven Vitoria con unos 21 años de edad comienza a cursar Teología en el curso 1512-1513, cuyo estudio iba a ocupar el resto de su vida. Fueron sus profesores el citado Pedro de Crockaert, también conocido como Pedro de Bruselas y Juan Fenario futuro maestro general de la orden, ambos encargados de la dirección de las dos escuelas que funcionaban en el colegio de Santiago fueron los promotores del renacimiento tomista. La preferencia de la Suma de Tomás de Aquino, sobre las Sentencias de Pedro Lombardo que habían sido consideradas base de la enseñanza teológica en las universidades medievales desde los años 1220, inició su tendencia desde el siglo XIV en la orden dominicana, la sustitución del texto de las Sentencias por la Suma tuvo lugar, casi simultáneamente, por los grandes iniciadores del renacimiento tomista. En Italia, por Silvestre de Ferrara y Cayetano, en Alemania por Conrado Koellin, correspondió a Crockaert el mérito de la introducción de la Suma como texto en París en 1507, innovación que también se realizó en la Universidad de Sevilla en 1508 y en Alcalá en 1510. Al maestro Juan Fenario se le atribuye el acierto de haber descubierto en el joven español Vitoria un talento privilegiado y una capacidad excepcional para la docencia, tras sus informes, el Capítulo General de la Orden de Génova en el 1513 presidido por Cayetano, designó a Vitoria para dar lecciones sobre las Sentencias a partir del curso 1516-1517 siendo aún estudiante de Teología (Getino L. A: 1912 p 33).

Catedrático en el Colegio de Santiago

La segunda etapa de Vitoria en París, que se prolonga otros seis años, comienza con su incorporación a la enseñanza teológica en el colegio de Santiago el año 1516, tras su designación por el Capítulo del año 1513 antes referido. Aunque fuese conservada la formula de “leer las Sentencias”, entre los dominicos se daba cabida a la Suma, con cuya exposición Vitoria sostenía en sus lecciones una orientación renovadora hacia el tomismo: “con erudición increíble y de lectura casi infinita” de quién el gran humanista flamenco exiliado en España, Juan Vaseo añade: “Sin escrúpulo me parece que puedo afirmar que en muchos años no hubo en toda España otro más docto en todas las buenas artes y en todas las humanidades” (Urdánoz T. 1960 p 14).

Las controversias fruto de las nuevas tendencias de la Reforma luterana tuvieron en la universidad de París un lugar de encuentro. Vitoria teólogo cabal y escolástico ante todo, que había acogido con interés y empeño el Humanismo renacentista, coincidió con Luís Vives durante cinco años en París, donde también residió el humanista y pedagogo valenciano como estudiante de la Sorbona entre 1509 y 1514, año en el que pasó a residir en Brujas y trabar gran amistad con Erasmo.

Retornó a la capital francesa en 1519 lo que le permitió conocer las disputas ocasionadas por las obras y doctrinas del erudito de Rotterdan y como Vitoria había interpuesto su autoridad de eminente profesor en varias juntas teológicas en defensa de Erasmo.

Estas noticias junto a otros comentarios sobre la personalidad y la fama de Vitoria, en opinión de Vives, fueron transmitidos por carta al propio Erasmo: “hombre de fama y confianza máximas entre los suyos”, “sumamente ejercitado en las letras que aprendió ya de niño; que te admira y te adora. Y siendo de ingenio profundísimo, no obstante su temperamento, es apacible y de gran mansedumbre” (Getino L.A:1929 pp 276-308).

La estancia de Vitoria en París llegó a su fin con la recepción de los grados. Consta que el 24 de marzo de 1522 recibió la licenciatura, en sexto lugar entre 36 candidatos. Y el 21 de junio recibe el grado de doctor en Teología. La misión del nuevo doctor sorbónico terminaba en el colegio de Santiago donde prolongó su docencia durante el curso 1522-1523. Es probable que en el verano emprendiese su viaje a Flandes al que alude en sus Lecturas recordando una viva “discusión con los juristas”. El Sermonario del toledano Diego de Covarrubias expresa que “Vitoria honro las aulas del colegio de Santiago con su prestigio de profesor eximio que atrajo numerosos alumnos y recordó los tiempos de esplendor de San Alberto y Santo Tomás”.

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