Tomelloso

El humor castizo rivaliza con el manchego en la segunda jornada del Certamen de Monólogos

Carlos Moreno | Sábado, 31 de Julio del 2021
El Jaro Perona durante su actuación El Jaro Perona durante su actuación

Dos monologistas madrileños, Nacho Punto G y Albert Vil, rivalizaron con los tomelloseros, Jaro Perona y Elvis El Cómico en la segunda jornada del Certamen de Monólogos “En Tomelloso todos contamos” celebrada el 30 de julio en el parque de la Constitución.  El espectáculo volvió a contar con una buena afluencia de público, algo menos que el día de la actuación estelar de Martita de Graná,  pero los cuatro monologuistas estuvieron bien arropados.  Volvió a ejercer de presentador el roblense, Jesús Arenas que entre actuación y actuación ofreció un amplio repertorio de recursos cómicos con un humor cercano, muy de la Mancha, que el público siempre agradece. El humor manchego se confrontó con el castizo en una buena velada, con un nivel medio muy superior al celebrado dos años antres.

Nacho Punto G fue el primer monologuista en saltar a las tablas. Ventajas e inconvenientes de la fealdad, personajes y arquetipos de la vida en los pueblos y los riesgos de una confianza matrimonial excesiva fueron los temas que fue poniendo sobre la mesa un monologuista de verbo rápido que hizo también algún guiño irónico a la situación política en Cataluña. 

Nacho Punto G cedió el testigo al Jaro Perona, el ya consolidado monologuista local, que sorprendió con una actuación en la que contó,  cantó y, sobre todo recitó. Su deje de humor tomellosero  que le hizo conectar con el público a la hora de contar sus miserias matrimoniales. Terminó con una desternillante poesía en contra de Cupido y tiene muchas papeletas para estar en la final de hoy, aunque todo dependerá de lo que diga el jurado atendiendo a criterios tales como originalidad, coherencia temática, hilo argumental, ritmo, interpretación, presencia escénica y la sensación que deja en el público, entre otros.

Y anduvo a buen nivel, si atendemos a la frecuencia e intensidad de los aplausos del respetable, Albert Vil con un monólogo  bien ensamblado sobre la adolescencia y estrategias educativas. Con un ritmo vertiginoso, Albert fue contando sus historias, en un tono muy castizo y reproduciendo bien algunos curiosos sonidos. 

Y cerró la velada, Elvis El Cómico para caricaturizar las situaciones que suelen ocurrir en las bodas, intercalando en su actuación imitaciones a Julio Iglesias y Raphael. Acusó los nervios del debut, pero hay que valorar su valentía y ganas por enfrentarse al público de su ciudad. 

El Certamen tendrá su desenlace esta noche con la gran final. Gane quien gana las risas y la diversión están aseguradas. Como dijera uno de los monologuistas, “un día sin reír es un día perdido”, verdad como un templo de grande que debiéramos poner mucho más en práctica. 



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