Ayer mismo viniste.
Tan pronto que supiste
que mi incurable mal
se ensañaba conmigo,
llegaste como amigo,
muy correcto y leal,
a saber de mis penas,
peguntar qué cadenas
me atan al pesimismo,
por qué me encuentro triste,
qué pienso de mí mismo.
A prestarme una ayuda
para mí imprescindible,
a darme mejoría
lo más antes posible
con algo tan sencillo
como tu compañía,
tus amables recuerdos,
y mucho bien me hicieron
tus muy buenos consejos,
memorias de otros tiempos
ahora ya un tanto viejos,
procurando con ganas
que estuviese con calma,
y que la paz y el gozo
inundasen mi alma.
Sólo te preocupaste
de hallar el mejor modo
de sin que lo notara
el ver de darme todo,
y no pedirme nada.
Pero yo, que a mis años,
ya voy sabiendo mucho,
y en tristes situaciones
me estoy haciendo ducho,
a mi ánima cansada
echaba tus obsequios
que a mi salud quebrada
servían de panacea,
de alivio, de pomada,
calmando los dolores,
dejándolos en nada.
Y en ese amable encuentro
cargado de alegría,
confirmé grandemente
algo que ya sabía:
tu amistad me produce
la franca mejoría
del sol que nos alumbra
o el pan de cada día;
lucharé por tenerla
y he de hacerlo a porfía.
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Jueves, 12 de Marzo del 2026
Jueves, 12 de Marzo del 2026
Viernes, 13 de Marzo del 2026
Viernes, 13 de Marzo del 2026
Viernes, 13 de Marzo del 2026