Opinión

Acerca del diálogo

Fermín Gassol Peco | Sábado, 10 de Febrero del 2024
{{Imagen.Descripcion}}

De un tiempo a esta parte la palabra dialogar se encuentra presente a cada instante, sobre todo en el mundo de la educación y la política. Diálogo entre padres e hijos, profesores y alumnos, entre políticos con pensamientos diferentes. El diálogo como herramienta dialéctica necesaria y conveniente que procura solucionar los problemas de entendimiento con los demás y sobre todo con quienes mantienen visiones u opiniones diferentes.

Sin embargo, el diálogo tiene sus apellidos, estos son el nivel de formación, conocimiento y el grado de lógica y verdad que atesoran las personas que dialogan. Que unos padres confronten pareceres con los hijos es algo completamente necesario, que en esto consiste la educación; evitarla o ignorarla, trae consigo una malformación o insuficiencia en el comportamiento de quienes han de ser aconsejados para lograr la madurez. Del mismo modo, en el mundo de la educación académica la relación profesorado alumnado debe plantearse desde la cercanía y empatía, entre otras cosas porque así las dificultades que conlleva cada asignatura se ven allanadas.

Dicho esto, parece evidente que ambos diálogos no pueden establecerse a niveles de igualdad, dando el mismo valor a las opiniones de educadores y educandos pues como el término indica, los segundos son personas en proceso de adquirir la formación, experiencia y conocimientos necesarios para manejarse tanto personal como profesionalmente. Que ambas educaciones coindicen en lograr hombres y mujeres con suficiente grado de habilidades personales y sociales.

Refiriéndonos al mundo de la política, el diálogo ha procurado y solucionado cantidad de situaciones que nacían alejadas. Diálogos más o menos difíciles, complejos…pero con intención de llegar a acuerdos. Un elemento este, fundamental en la vida democrática.

Sin embargo, hoy la referencia al diálogo en este campo se utiliza de manera abusiva y eufemística, como un concepto que esconde la intención de prolongar en el tiempo problemas y situaciones de conflicto donde el acuerdo realmente es imposible; ganar tiempo para evitar la ruptura, en beneficio propio de alguna de las partes. Diálogos que no lo son cuando alguna de esas partes permanece impasible en sus planteamientos iniciales y radicales. Y es que dialogar supone ceder y conceder algo propio…para beneficio de la mayor parte de la ciudadanía. Nunca un cruce de monólogos, entre quienes no desean oír.

1284 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}