Opinión

Medicina, médicos, hospitales, sanidad… (II)

Salvador Jiménez Ramírez | Lunes, 26 de Febrero del 2024
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El exponente máximo de la medicina romana fue el griego Galeno Claudio, seguidor de la filosofía de Aristóteles y de la escuela de Hipócrates. Estudió medicina y filosofía en Pérgamo, Esmirna, Corinto y Alejandría. En Pérgamo fue médico de gladiadores y en la Corte de Marco Aurelio, donde fue médico personal de Lucio Vero y de los emperadores Cómodo y Septimio Severo. Galeno, considerado el “Padre de la Fisiología Experimental”, por los múltiples experimentos con animales vivos (diseccionó hasta monos africanos), plasmó en un “sistema orgánico”, parte del saber de su tiempo; aunque su ciencia contiene, “fatalmente”, grandes lagunas y “extravíos”... Gustaba de prescribir a sus pacientes “triaca”, un potingue a base de carne de víbora y una gran “carga” de drogas… Por cierto, infligía crueles sufrimientos a los animales—para profundizar en el saber médico—, principalmente a los cerdos que disecaba en vivo… En textos de sus libros, se encuentran máximas como: “Hambre de tres días vale por sangría”. 

En el siglo primero después de Cristo, el galeno militar en los ejércitos de Nerón, Dioscórides Pedanius, fue un extraordinario conocedor de fármacos del mundo antiguo… En sus publicaciones (De materia médica) sobre botánica y farmacología, describe más de seiscientas plantas, entre ellas el opio y otros vegetales como anestésicos quirúrgicos, y un millar de remedios obtenidos de ellas. Y de productos derivados de animales: leche, miel etcétera.

En el Medievo, cuando multitud de sociedades estaban bajo la influencia de la magia, la hechicería, los conjuros, aojamientos y fanatismos religiosos, los libros de Dioscórides, serían esenciales para la farmacología de la época… 

La medicina debió decaer, en todo Occidente, con las invasiones “bárbaras”… Se sostiene que, entre los grupos germanos, la medicina era de índole primitivo; mezcla de fórmulas mágicas, sacerdotes, potingues, plantas, fetiches, fármacos vegetales…; utilizados, principalmente, por mujeres. Los Druidas, sacerdotes celtas, el “fármaco” que más empleaban  era el “muérdago”, planta sagrada para ellos, para hacer fecundas a las mujeres y proteger de todos los venenos… Los pueblos germanos conectarían con los escasos “vestigios” de la tradición médica grecorromana; protegiendo algunas escuelas de medicina, donde había médicos contratados llamados “Arquiatres”. En la época visigoda (ss.VI y VII), permanece el saber médico de la antigüedad clásica; siendo la obra de San Isidoro la máxima expresión de la sapiencia médica. La medicina isidoriana, sería uno de los primeros “puentes”, entre los tiempos antiguos y los medievales. Al respecto, es significativo el viaje que San Leandro—hermano y maestro de San Isidoro—hizo a Constantinopla. En aquella “esfera médica, aparecen, entre otras figuras, la del obispo de Mérida Paulo, que realizó una operación cesárea. Y también Masona, su sucesor, fundador, en dicha ciudad, (a. 580) de un hospital. 

De forma radical, la medicina árabe no superaría los objetivos alcanzados por griegos y romanos; por lo que debió asimilar obras de Hipócrates y Galeno; manteniéndose, en cierto modo, vigente su tradición… El persa, de cultura árabe Rhazes, que vivió entre los siglos IX y X, escribió unos doscientos volúmenes de medicina, química, religión, matemáticas y astronomía. Rhazes conoce las limitaciones de la ciencia médica, pero es enemigo de charlatanerías; respetando y observando atentamente al enfermo, siguiendo métodos de cura coherentes, con sus incoherencias… Decía: “Todo lo que está escrito en los libros vale mucho menos que la experiencia de un médico que piensa y razona”. Y “Quien pregunta a muchos médicos comete muchos errores”. 

En farmacología, los árabes hicieron considerables progresos, obteniendo “drogas” importadas hasta de Oriente y por tener una gran afición por las investigaciones químicas… Los botes de cerámica ordenados en estanterías, son característicos de las farmacias árabes, las verdaderas farmacias de aquel entonces… 

La época de los reinos de taifas  de los siglos XI y XII, sería la edad de oro de la medicina hispano-musulmana. Había un considerable grupo de figuras insignes, en la mayoría de las “esferas” del saber… En el gremio de la medicina destacaban las personalidades de Averroes, Maimónides y Avenzoar. Averroes escribió relevantes textos médicos (Colliget). Maimónides fue un médico independiente,  objetivo y sus Aforismos y su Régimen sanitatis se convirtieron en modelos de tratados de dietética. Avenzoar fue el más grande clínico de toda la Edad Media, junto al persa Rhazes.

En los primeros siglos de la Edad Media, los centros de cultura eran los conventos, donde la medicina—más moral que científica— también se refugió y aplicó en ellos. No hubo grandes progresos en medicina, pero las circunstancias, consecuencia de la invasión de las pestes y hambrunas, conllevarían a la fundación de los primeros hospitales, donde se trataba de curar y “serenar almas…”. Ya en la España de la Reconquista, se construyen (lazaretos incluidos) dependencias hospitalarias sencillas, junto a monasterios e iglesias, para prestar asistencia a residentes cercanos, a la soldadesca y también a peregrinos de Santiago, desde Roncesvalles, Santa Cristina, en Puerto de Aspe; Montserrat, Poblet y Guadalupe, que tenía escuela de medicina propia. La primigenia arquitectura de aquellos sanatorios, variaba desde un simple caserón a naves y macizos cuadrangulares.

Estudios de anatomía-fisiología “primerizos”, se desarrollaron en la escuela de Salerno, entre los siglos XII y XIII, practicando la vivisección de animales, (y de algún que otro cuerpo humano “mangado”) principalmente cerdos. Uno de los principales diseccionadores era el “cirujano” Ruggero di Frugardo, que describió numerosas intervenciones, en su libro Chirurgia, en el que se detallan operaciones en las que, con esponjas, se utilizaban sustancias soporíferas como la mandrágora, el opio, el beleño… En un poema anónimo de la escuela salernitana, de 362 versos, aparecen sentencias dirigidas a prevenir enfermedades, más que a curarlas. He aquí algunas: “Después de comer descansarás o bien caminarás lentamente”. Finaliza tras dos capítulos más.   


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