Que Trump es un elemento
de cuidado, de muchísimo cuidado es algo que resulta evidente para quienes
quieran verlo, claro está; no es el único, pero sí quien tiene más poder con
inalcanzable diferencia. Un tipo soberbio, podrido de dinero, que se mueve única
y exclusivamente por intereses económicos; un, político es un decir, cínico y
trilero quien por la mañana te da una palmada en un hombro y por la tarde te
sacude un cogotazo. Ignoro si la bala que le impactó en la oreja le
cambió su ya inflamable carácter en sentido negativo, pero de lo que sí estoy
seguro es que fue herido en lo más profundo de lo que él se considera: un
intocable, un inalcanzable, un dios efímero con las horas contadas como todos
los seres humanos.
Donald Trump se ha
convertido en un problema para el mundo, excepto de manera curiosa e intrigante
para China y Rusia que de momento guardan un silencio nunca oído ante las
acciones cometidas por este abusador que han tenido un mero objetivo económico,
quizá por eso. (Quien sabe si no estarán jugando a tres en raya)
Su cascada de decisiones
nada más llegar al cargo, escenificadas de una manera sobreactuada, con el
mentón levantado al estilo duce, pilló a contrapié al orden mundial político
económico establecido. Y es que el nuevo presidente elegido siempre pensó que
su cargo sería el de una empresa estatal única para abarcar y controlar todos
los sectores productivos. Porque Trump no es un presidente con mentalidad
política sino ecuménicamente empresarial; de ahí que sus decisiones siempre
tengan una única finalidad, la de ganar poder económico en todos los sectores
no importa el modo y el método para conseguirlo.
Las acciones consumadas
en Venezuela, las pensadas en Irán, no tienen carácter político, sino
económico. De hecho en Venezuela sigue manteniendo a una dictadora que gobierna
de manera fraudulenta simplemente por el hecho de que tras el secuestro de
Madura la tiene acongojada, por utilizar un eufemismo referente un vocablo
parecido aunque impropio en este caso.
Si a esto unimos su
mentalidad supremacista y su carácter vehemente y primario, nos encontraremos
con un personaje altamente peligroso. Y digo esto porque ese peligro no afecta
únicamente al fondo de sus decisiones sino también a las formas chulescas de hacerlas
saber, que las maneras reflejan tanto la sicología de cada individuo como el
grado de importancia y aprecio que se otorga a los destinatarios. Todo ello
consecuencia de una mente inmadura, sin más principios ni valores que el
dinero, el único lenguaje que ha practicado, defendido y vivido. Algo que en el
caso de Groenlandia supondría además ocupar el territorio de una nación
soberana, cuestión intolerable y gravísima.
Su última y reciente
decisión tomada hoy mismo ha sido la de poner aranceles añadidos a los países
que han enviado tropas a la isla, miembros de la OTAN a la que Trump importa
menos que nada. Porque para este autócrata capitalista las democracias, las formas
de gobierno, las alianzas firmadas, los compromisos comerciales añejos…todo
absolutamente todo es cuestión baladí, que ahora mismo el petróleo es el
petróleo…que mañana ya verá que puede interesarle. Escalofriante estar en manos
de las ocurrencias que le vengan a la cabeza mientras dura el peinado que luce
cada mañana.
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Domingo, 18 de Enero del 2026