“La
mejora sostenida y sustentada, dependerá de reconstruir la confianza y de
vigorizar la previsibilidad, renovando compromisos, con un sistema multilateral
de comercialización abierta, basado en normas; considerando a la juventud, que
representa más de la mitad de la población mundial, como uno de los principales
motores de la innovación y del progreso”.
El cambio está cada vez más orientado hacia la especulación
financiera y menos hacia la creación de capacidades, con conciencia crítica y
humanitaria, que tengan presente a todo ser humano en toda su integridad, sobre
todo en el uso de las realidades terrenas, lo que nos demanda otras leyes
morales y sociales, que reconsideren las diversas situaciones, ante un
crecimiento mundial pobre, que lo único que fomenta es la desigualdad entre zonas.
Por tanto, es una injusticia que los países menos adelantados reporten flujos
estancados o en descenso, lo que agrava las brechas de financiamiento para el
desarrollo. Además, sin medidas para reactivar la inversión productiva, los
flujos seguirán concentrándose en pocas regiones y sectores, limitando su
aporte al avance global.
Ciertamente, si la inflación baja, pero la inversión es
moderada y la incertidumbre persiste, el costo de la vida continúa siendo un
desafío global, instándonos a repensar sobre los riesgos de suministro, que nos
reclaman por sí mismo, un enfoque más coordinado de las políticas monetarias,
fiscales y generales, de forma que se ampare a los grupos de población más
vulnerable. En este sentido, los anhelos sectoriales también desempeñan un
papel vital, porque amplían la capacidad humanística con sus sistemas de
producción, fortaleciendo las cadenas de suministros, especialmente en
alimentos, energía y logística. Indudablemente, una acción coordinada entre manejos
mercantiles, fiscales e industriales será fundamental, para gestionar los
precios sin comprometer la estabilidad.
En consecuencia, hoy más que nunca se precisa una
coordinación global profunda y una acción colectiva decisiva. La mejora sostenida y sustentada, dependerá de reconstruir
la confianza y de vigorizar la previsibilidad, renovando compromisos, con un
sistema multilateral de comercialización abierta, basado en normas;
considerando a la juventud, que representa más de la mitad de la población
mundial, como uno de los principales motores de la innovación y del progreso.
Sin embargo, muchos jóvenes siguen enfrentándose a obstáculos constantes que
les impiden reconstruir el futuro que desean, como la pobreza y la
diferenciación extrema o el acceso limitado a una educación de calidad y a un
trabajo digno.
Sea como fuere, el momento actual es de transformación
radical, inducido en parte por la revolución tecnológica, lo que debe estimular
a que los aprendices cooperen en la creación conjunta de sistemas educativos
modernos, pertinentes e inclusivos, para que la docencia y el aprendizaje
respondan realmente a sus aspiraciones. En efecto, las personas menores de
treinta años representan más de la mitad de la población mundial. Son una
fuerza motriz que requieren de empleos dignos. A mi juicio, para conseguir este
objetivo equitativo y universal, el liderazgo instructivo es esencial para un
adiestramiento contributivo con las circunstancias que vivimos. De lo
contrario, tampoco lograremos alcanzar la igualdad de género y mucho menos
romper con el ciclo del descarte.
Para responder a estos retos actuales, hay que llamar la
atención sobre la importancia de la responsabilidad moral, basada en la
dignidad y en la innata vocación humanística del sujeto, como ciudadano de
bondad y bien, máxime en un orbe heterogéneo y computarizado como jamás. La
dimensión ética es cardinal, ya que son las gentes las que diseñan los sistemas
y determinan para qué se utilizan. De hecho, al igual que la especulación
financiera, con la ganancia fácil como fin fundamental, sigue causando estragos;
igualmente, la inteligencia artificial, puede deshumanizarnos por completo.
Porque lo que mide la perfección del individuo, no radica en los conocimientos adquiridos,
sino en la capacidad de servicio, lo que revela nuestra humanidad, que es lo
que nos hermana y armoniza.
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Miércoles, 21 de Enero del 2026
Jueves, 22 de Enero del 2026
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