Tomelloso

Cuando la ilusión se cuenta en primera persona

Los participantes del Taller de Alfabetización de AFAS convierten sus recuerdos, ilusiones y deseos en una crónica colectiva llena de emoción

La Voz | Jueves, 29 de Enero del 2026
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El periodismo también puede ser un acto de escucha. Y eso fue lo que ocurrió el pasado lunes en el Taller de Alfabetización de AFAS, cuando nuestro compañero Francisco Navarro cambió el teclado o la libreta por la cercanía. Allí surgió una conversación sencilla y profunda sobre algo que a todos une, la Feria de Tomelloso.

No hubo prisas ni titulares impostados. Se evocaron churros, música, luces, recuerdos compartidos y una ilusión sincera por verse reflejados en las páginas (virtuales en este caso) de un periódico.

La feria que vive en cada uno

Isabel, Ramón, Belén, Mari Luz, Antonio Madrid, Matilde, Julio, Pilar, Ana Belén, Vicente Díaz y Vicente Márquez hablaron con el periodista de lo mejor —para cada uno— de la feria.

Francisco lanza la pregunta, “¿Qué es lo que más te gusta de la feria?”, y las respuestas empiezan a brotar con naturalidad. “Cuando se encienden las luces, ya sabes que empieza lo bueno”. O también, “a mí me gusta pasear y ver a la gente, saludar, sentir el ambiente”.

Hay quien piensa en los conciertos, “dile al alcalde que traiga a Bisbal”, o en los regalos, esos que se guardan como un tesoro. La pólvora, cómo no, también está presente en las respuestas, ese sonido que anuncia que la feria no tiene vuelta atrás. Hay quien coincide en que lo importante es el bullicio y ver a la gente pasar sentados en un banco.

Por supuesto, la ofrenda a la Virgen —vaya momento— o ir a ver las actuaciones de la plaza. El reencuentro, ver a los amigos, las procesiones, ir al baile del vermut. En fin, a todos y todo ese momento mágico en el que el pueblo parece latir al mismo ritmo (aunque alguna haya preferido no hablar al micro).

Cada respuesta es distinta, pero todas forman una misma historia.

El periodismo como puente

Pero antes, Navarro contó en qué consiste su trabajo mostrándoles la grabadora, el micrófono, la cámara. Sus herramientas. Y leyó un relato escrito para la ocasión, “Siete días llenos de magia”, que recoge el leitmotiv de la tarde, la feria, la pólvora, los churros, la música… y, sobre todo, las personas.

El taller, que semana tras semana desmenuza literatura, poesía y narrativa junto a autores del grupo En Notas Violetas, se convirtió en una improvisada redacción, donde las palabras nacen de la vida cotidiana.

Una tarde para recordar

La conversación fluye, se ríe, se pregunta, convirtiendo la tarde en algo especial. Como colofón, Ramón entrega a Francisco un regalo cargado de significado: un autorretrato del periodista pintado por él mismo. Un gesto sencillo y enorme a la vez.

Nada de esto sería posible sin el impulso constante de María José López y Teresa Paraíso, que dinamizan el taller y lo sostienen cada semana con dedicación y cariño.

Porque hay historias que no necesitan grabadora. Basta con saber escucharlas.

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