En apenas once días se han levantado en Tomelloso las 24 habitaciones del Hotel Pintor Francisco Carretero, un establecimiento sostenible, inteligente y pionero en Europa por su carácter reubicable. El proyecto, impulsado por el Grupo ANRO dentro del concepto OGAR Hotel y desarrollado con la tecnología modular Anrobox, aspira a redefinir la hotelería en pequeñas y medianas poblaciones.
De todo ello habla con La Voz de Tomelloso
su director general, Rafael Rodríguez, a pie de obra en una tarde de lluvia.
Los operarios y las maquinas andan en plena faena, mientras los vecinos que
pasan por la zona no dejan de admirar un hotel que ha aparecido, como por arte
de magia, ¡en una semana y media!
—Lo que más llama la atención es la rapidez del montaje.
¿Estamos ante una obra récord?
—Sí, sin duda. El montaje de las 24 habitaciones,
distribuidas en tres plantas, se ha realizado en once días. Si hubiéramos
estado en meses con mejor climatología, entre abril y octubre, habríamos podido
hacerlo incluso en cinco días. Es un plazo impensable en la construcción
tradicional.
—Sin embargo, el proyecto ha tenido también sus
dificultades…
—La mayor demora ha estado en los permisos y en la
burocracia. Al tratarse de un sistema industrializado, poco habitual todavía en
la provincia, los organismos han tenido que dedicar más tiempo del previsto, y
eso ha supuesto un retraso de unos siete u ocho meses.
—El edificio modular está prácticamente terminado, pero
aún queda trabajo por delante, ¿no es así?
—Si. La estructura del hotel ya está completamente montada,
pero ahora afrontamos las zonas comunes, la fachada y la cubierta, que se
ejecutan de manera más tradicional. Nuestra idea es tenerlo todo finalizado a
mediados de abril, para rodar el hotel hasta el 1 de junio, fecha en la que
queremos abrir con todas las garantías.
—Este sistema de construcción es muy novedoso en
Tomelloso. ¿Lo están implantando también en otros puntos de España?
—Sí. En Tomelloso vamos a construir una nueva fábrica de
14.000 metros cuadrados, junto a Anro, donde produciremos estos módulos de
forma industrializada, como si fuera una línea de montaje. Además, en Valencia
contamos con otra fábrica de 12.000 metros, donde ya estamos desarrollando un
proyecto de 35 viviendas con este sistema.
—ANRO ya sorprendió con los aparcamientos en altura.
¿Esta estrategia responde a una reinvención de la empresa?
—Renovarse o morir. Hace más de una década desarrollamos los
aparcamientos desmontables y reutilizables y esa experiencia, con casi 500.000
metros construidos, nos ha dado un bagaje enorme. Al unirla con nuestra
experiencia en construcción tradicional, hemos visto claro que la vivienda y la
hotelería industrializadas son el siguiente paso lógico.
—¿Qué diferencia a este hotel de otros proyectos
modulares?
—Es un edificio en altura, en 3D, y además desmontable y
reutilizable en un 90 por ciento Es decir, este hotel puede desmontarse y
trasladarse a otro lugar si en algún momento deja de ser viable aquí. En Europa
no se está construyendo nada similar ahora mismo.
—En Fitur afirmó que es el primer hotel reubicable de
Europa. Por cierto, ¿cómo fue su experiencia en la feria?
—Sí, y lo mantengo. Es el primer hotel que se está montando
en Europa con esta concepción. En Fitur la experiencia fue magnífica, gracias
también al apoyo de la Diputación. Queríamos lanzar un mensaje claro: ¿por qué
las pequeñas poblaciones no pueden tener hoteles de calidad?
—¿Es una cuestión de viabilidad económica?
—Exactamente. Un hotel pequeño, de diez o quince
habitaciones, no es viable con la construcción tradicional. Los costes de
personal y mantenimiento disparan el precio de la habitación. Con este sistema
conseguimos que los números salgan y que haya hoteles de cuatro estrellas en
pueblos pequeños.
—Para ANRO, además, este proyecto tiene un fuerte
componente emocional…
—Hacerlo en tu tierra siempre es especial. Este hotel es un
escaparate perfecto para demostrar que este modelo funciona y que puede ser el
futuro de la construcción. Queríamos un proyecto sólido y representativo, y no
había mejor sitio que Tomelloso.
—El Grupo ANRO sigue muy activo dentro y fuera de España.
¿En qué proyectos trabajan actualmente?
—Sí, estamos en proyectos en Inglaterra, en la cubierta del
estadio del Getafe, en Huelva, en Zaragoza con La Romareda… El aparcamiento del
Roig Arena ha sido el proyecto más importante en los 67 años de historia de
ANRO, y también hemos participado en el túnel que conecta Dinamarca con
Alemania.
—¿Cómo ve el momento actual del sector?
—Hay una necesidad de vivienda imperiosa en España, y eso
genera movimiento y actividad. Los años 2026 y 2027 se presentan bastante
positivos para el sector.
—¿Puede la construcción modular ayudar a paliar el
problema de la vivienda?
—Va a ayudar, pero no es la solución total. Aportará quizá
un 2 %, porque aún hay pocas empresas capaces de producir a gran escala. Eso
sí, ya no es el futuro: es el presente.
—Además, aporta ventajas sociales y medioambientales...
—Muchísimas. Se reduce un 90 % el consumo de agua y los
residuos, hasta el punto de que en esta obra no hay ni un solo contenedor.
Además, permite la incorporación de mujeres y personas con discapacidad, algo
casi imposible en la obra tradicional.
—El hotel llevará el nombre de un artista muy querido en
Tomelloso, ¿verdad?
—Sí. Queríamos rendir homenaje a Francisco Carretero, el
“Van Gogh de La Mancha”. Sus obras estarán presentes en las habitaciones y
zonas comunes. Será un hotel lleno de color, de identidad y de cultura local.
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Viernes, 30 de Enero del 2026
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