Ahora resulta que las vías de alta velocidad por las que hemos estando
circulando a diario, no se encuentran en unas condiciones idóneas para
soportar velocidades superiores a los doscientos kilómetros por hora. Es
decir que hemos estado años viviendo peligrosamente…viajando
en tren.
Una encuesta publicada hace unos días con una población referenciada de
casi dos personas mil residentes en España sacaba la conclusión de que
cuatro de cada diez españoles creen que los trenes de alta velocidad son
poco, o nada seguros.
La encuesta realizada analiza los distintos niveles de seguridad, cinco,
que ofrecen los distintos medios de transporte, desde el avión al
patinete eléctrico, pasando por barcos, motos, bicicletas, autobuses,
trenes de alta velocidad, convencionales y coches.
Y pormenoriza estos cinco niveles por las tendencias políticas de las
personas encuestadas, extremo que me ha sorprendido.
La encuesta deja de manifiesto la existencia de acuerdo en algunos
términos: el medio más seguro es el avión y el menos seguro…el patinete
eléctrico con gran diferencia sobre las motos y bicicletas. En todos
los medios de transporte existe cierta homogeneidad…excepto
en los referentes a los trenes de alta velocidad. Y es aquí donde la
politización asoma las orejas y cobra un protagonismo de una manera que
bien puede considerarse irracional.
Entre los votantes de los partidos considerados de izquierdas, la alta
velocidad es muy o bastante segura. Así lo afirman tres de cada cuatro
encuestados. Sin embargo, esta misma percepción se queda en menos de la
mitad cuando quienes opinan dicen votar a los
partidos considerados de derechas. Estos últimos miran a la alta
velocidad como un medio de transporte poco o nada seguro, opinión que en
el caso de los votantes de izquierda lo consideran solamente uno de
cada cuatro.
No me extiendo en dar más datos de la encuesta porque no es el propósito
de estas líneas. Pero una pregunta resulta inevitable: Si el accidente
se hubiera producido en otro medio colectivo de transporte…¿también se
habría visto afectado en la opinión de los
votantes, dejando a la alta velocidad como un medio muy o bastante
seguro para todos? Ya les adelanto que sí. Que, ante las consecuencias
de cualquier hecho, la verticalidad del raciocinio y análisis, origen
del saber, se sigue viendo enturbiada por la inercia
de las afecciones políticas. O sea…por la insufrible y alienante
“religiosidad política”.
Ahí lo dejo.