Julio Criado García es un
defensor de la concienciación sobre el cáncer de próstata, conocido por sus
artículos de opinión donde critica la falta de visibilidad mediática de esta
enfermedad y aboga por superar tabúes como la vergüenza y el pudor para la detección
temprana, siendo una voz clave para animar a los hombres a prevenir y superar
el cáncer de próstata, incluso compartiendo su propia experiencia y llamando a
la acción en fechas como hoy Día Mundial contra el Cáncer.
Julio,
todo empezó en noviembre de 2022 cuando te comunicaron que tenías cáncer de
próstata. ¿Cómo recuerdas ese momento?
Todo
empezó con una revisión de rutina. Mi médica mencionó el Antígeno Prostático
Específico (PSA) y yo no tenía ni idea de qué era. Después supe que es una
proteína en la sangre que sirve para medir la salud de la próstata. Mis
resultados marcaron 15 ng/mL, un nivel alarmante si pensamos que lo normal
es estar por debajo de 4. Poco antes de Navidad, llegó el mazazo: me
confirmaron que tenía cáncer de próstata metastásico en estadio IV. El
cáncer ya se había extendido; era incurable.
A
veces, la vida te asesta un golpe que no solo duele en el cuerpo, sino que
resquebraja el alma. Cuando escuché por primera vez las palabras "cáncer
de próstata", el mundo tal como lo conocía se detuvo. Como empresario
y editor, estoy acostumbrado a controlar los tiempos y los relatos, pero de
pronto me encontré frente a un capítulo que no sabía cómo escribir.
¿Cómo fue tu reacción inicial al recibir ese
diagnóstico?
Una
especie de carrusel de emociones. Mi primera reacción fue una mezcla de
negación e incredulidad —ese pensamiento de que 'esto no me puede estar pasando
a mí'— seguido de una profunda preocupación por cómo afectaría a mi familia y
mi futuro. Después transformé todo ese temor en fuerza para afrontar el
tratamiento.
Confieso
que también sentí esa mezcla de vergüenza, pudor e ignorancia que, como he
dicho tantas veces, mata más que la propia enfermedad. Me vi atrapado en un
silencio que se alimentaba del miedo a perder mi masculinidad o mi intimidad, un
silencio que casi me cuesta la vida y que junto a la medicación me llevaron
por dos años de depresión, con un solo pensamiento: sobrevivir.
Después
de esos dos años llegó la indignación. Al mirar a mi alrededor, me di cuenta de
que no era yo solo; somos miles los que caminamos por este desierto de
olvido institucional. Sentí la rabia de ver cómo este tumor se oculta bajo
la alfombra, mientras otros procesos de salud cuentan con campañas masivas
de prevención. Esa indignación fue mi motor. Pasé del aislamiento a la
acción, transformando el dolor en una carta abierta y en un grito de
visibilidad a través de la cultura y la poesía.
¿Cómo
te encuentras ahora?
Hoy,
mi estado emocional es el de una esperanza militante. Ya no me escondo. A
través de PROSVIDA, he aprendido que compartir mi vulnerabilidad es mi
mayor fortaleza. He pasado por el miedo al diagnóstico y la soledad del
tratamiento, pero ahora elijo la luz. Porque, aunque el camino es duro,
el color azul celeste que nos representa no es solo un lazo; es el cielo que
aún nos queda por vivir si nos atrevemos a hablar, a exigir y, sobre todo, a no
morir por vergüenza.
¿Por
qué crees que existe tanta desinformación?
Para
mí es un contrasentido absoluto. Según la Sociedad Española de Oncología Médica
(SEOM), en 2026 se diagnosticarán unos 34.883 hombres en España; eso son
casi cien diagnósticos al día. Es el cáncer con mayor incidencia y una tasa de
supervivencia neta de más del 90%, pero se sigue silenciando porque afecta a la
zona genital y la función sexual, entre otras cosas.
Hay
un pudor e ignorancia que nos está matando. Yo mismo supe lo que era el
acrónimo "PSA" casi por casualidad en una revisión rutinaria. Si no
hay campañas institucionales masivas, el hombre no va al médico, todo por una
cuestión de "orgullo" mal entendido o miedo al examen. El silencio
institucional solo alimenta ese ostracismo.
Por
eso me pregunto ¿por qué no hay campañas masivas como las del cáncer de mama o
colon? He solicitado públicamente que el SESCAM y otros organismos incluyan la
prueba de PSA por sistema en cualquier reconocimiento médico. Un simple
análisis de sangre puede ponernos en la pista y salvar vidas. No entiendo por
qué no es obligatorio el cribado si la prueba de la PSA es la herramienta menos
invasiva que existe.
Incluso
el lenguaje parece ocultar la realidad de esta enfermedad...
Exacto.
Cuando alguien tiene cualquier otro cáncer, lo dice con nombre y apellidos
—cáncer de pulmón, de mama, de colon, etc.—. Pero con el de próstata decimos
"un tumor", sin mencionar la procedencia. Cómo dice Marciano
Sánchez, es un cáncer si apellido. Ese silencio impide que la información
fluya, incluso entre familiares. Y ojo, en gran medida es hereditario.
¿Qué
busca transmitir con ese lazo azul celeste que está entregando a líderes
institucionales y sociales?
El
lazo es un símbolo de compromiso. Buscamos que el 11 de junio de 2026, Día
Mundial del Cáncer de Próstata, las instituciones se mojen. Queremos
fachadas con lazos azules y monumentos iluminados. Pero más allá de lo
simbólico, pedimos un compromiso real: que las empresas y administraciones
incluyan la prueba del PSA (Antígeno Prostático Específico) en los chequeos de
salud para trabajadores mayores de 45 años.
Para
quienes aún tienen dudas o temor, ¿podría explicarnos de forma sencilla en qué
consiste esa prueba del PSA que usted tanto defiende?
Es
tan sencillo como un análisis de sangre. El Consejo General de Colegios
Oficiales de Médicos y las guías de salud explican que mide el nivel de una
proteína en la sangre. Si el nivel es inferior a 4 ng/mL, se considera normal;
si sube de ahí, la probabilidad de cáncer aumenta, pero también puede indicar
otras afecciones benignas. Lo importante es que un simple pinchazo permite un
diagnóstico precoz cuando el cáncer está confinado en la glándula, que es
cuando los tratamientos son más efectivos.
¿Para
qué PROSVIDA?
El
proyecto PROSVIDA nace para humanizar la enfermedad. En Argamasilla de
Calatrava se presentó la "cara amable": recitales poéticos y el primer
manifiesto nacional sobre este cáncer. Usamos la cultura como un altavoz
para normalizar algo que el tabú ha mantenido oculto. Si la palabra y la poesía
pueden llegar donde la fría estadística no llega, habremos ganado una batalla
importante contra el ostracismo.
¿Cuál
es el siguiente paso para que el azul celeste —el color de la lucha contra este
cáncer— brille tanto como el rosa?
El
siguiente paso crucial para que el lazo azul celeste alcance la notoriedad del
rosa es normalizar la salud masculina y llevar la prevención directamente al
entorno cotidiano de los hombres. En el marco de la campaña PROSVIDA, los
próximos hitos incluyen:
Integración
en la Salud Laboral:
PROSVIDA ya ha solicitado formalmente a patronales y sindicatos que se incluya
el cribado de cáncer de próstata (analítica de PSA) en las revisiones médicas
de las empresas.
Ruptura
del tabú:
Superar la "barrera del miedo" mediante la educación, fomentando una
mentalidad proactiva donde el chequeo anual (especialmente a partir de los 50
años, o 45 si hay antecedentes) se vea como un acto de responsabilidad y no
como un tema incómodo.
Alianzas
Institucionales:
Extender la red de municipios y entidades que se adhieren a la campaña, como ya
lo han hecho el de Argamasilla de Calatrava, Granátula de Calatrava, Calzada de
Calatrava, Poblete, Aldea del Rey y Herencia, para que el lazo azul sea
omnipresente en el espacio público.
Visibilidad
Social:
Fomentar eventos como el I Festival Nacional de Poesía ‘PROSVIDA’ —del que ya
hay 23 recitales comprometidos— y normalizar la lucha contra este tumor, que es
el más frecuente en hombres.
La
meta es que el hombre entienda que, al igual que sucede con el cáncer de mama,
una detección temprana en el cáncer de próstata eleva drásticamente las
posibilidades de curación.
Para
el 11 de junio de 2026 planean el ‘I Festival Nacional de Poesía Prosvida’. ¿Qué papel juega el arte y
la palabra en una lucha que parece puramente médica?
La
medicina cura el cuerpo, pero la palabra salva la dignidad y rompe el silencio.
Poetas como los que han redactado el manifiesto saben usar las palabras para
que el mensaje cale en el alma. Queremos que en cada plaza de España se escuche
que el PSA salva vidas. Si no llegamos por la vía administrativa, llegaremos
por la emocional.
Ya
tienen un "Manifiesto" para el 11 de junio de 2026. ¿Por qué confiar
esta tarea a poetas como Jesús Lara, Juan Camacho, Marciano Sánchez o Luis
Díaz-Cacho?
Porque
el cáncer no solo afecta al cuerpo, afecta al alma y a la identidad. Los poetas
tienen la sensibilidad para poner palabras al dolor y a la esperanza. Además,
algunos de ellos son personas que conocen la enfermedad de cerca. Queremos
entregar un texto con fuerza humana, no un folleto médico frío. Es un
manifiesto hecho por y para personas, que enviaremos desde la FEMP hasta la
Conferencia Episcopal.
Para
terminar, ¿cuál es el mensaje principal que el manifiesto de PROSVIDA quiere
dejar grabado en la sociedad y en las instituciones sanitarias?
Que
la detección precoz es la diferencia entre la vida y la muerte. Queremos
visibilizar lo invisible y exigir que la educación sanitaria sea una realidad,
no solo un artículo en la Constitución. Ningún hombre debería morir por
falta de información en pleno siglo XXI.
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Martes, 3 de Febrero del 2026
Miércoles, 4 de Febrero del 2026
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