Con una gran respuesta del público, el centro
parroquial de la Asunción acogió este miércoles el tradicional Café
Solidario de Manos Unidas, acto con el que la ONGD ha dado inicio en Tomelloso
a su LXVII Campaña, que este año se desarrolla bajo el lema «Declara
la guerra al hambre». La iniciativa reunió a voluntariado, responsables
diocesanos y representantes institucionales en una cita que combinó
sensibilización, testimonio y solidaridad.
El acto inaugural contó con la participación del vicepresidente
diocesano de Manos Unidas, Eladio Maleno; el delegado arciprestal,
Luis Yáñez; la coordinadora del Arciprestazgo Sur, Teresa
Martínez, y la voluntaria Catalina Romero, quien ofreció el
testimonio de su reciente viaje de formación a Ruanda. La jornada estuvo
amenizada musicalmente por Agustín Pradillos y Carmen Toledo.
La ONGD quiso además reconocer la colaboración de las
empresas Foncal Parra y Siglo XXI, cuyo apoyo ha hecho posible la
celebración de este Café Solidario. El Café Solidario contó con la presencia
del alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, y de las concejalas Inés
Losa y Elena Villahermosa, además de sacerdotes y voluntarias de
Manos Unidas.
Una campaña que vuelve a los orígenes
En el marco de la presentación, Luis Yáñez explicó
que la campaña número 67 de Manos Unidas supone “una vuelta a los orígenes”,
recordando que la organización nació en 1955 como respuesta a un llamamiento
internacional para erradicar el hambre. En este sentido, subrayó que la paz
y el desarrollo constituyen hoy un desafío urgente, en un mundo con más
de medio centenar de países en guerra o conflicto armado.
Yáñez puso el acento en que 1.100 millones de personas
viven en pobreza multidimensional aguda, más de la mitad niños, y que 52
millones de menores en países en conflicto no están escolarizados. Citando
al papa Francisco, recordó que “sin justicia no hay paz” y que la
verdadera lucha contra el hambre no se libra con armas, sino con educación,
sanidad, derechos, diálogo y protección, afirmando que combatir la
pobreza es construir la paz.
El testimonio desde Ruanda y el valor de lo cercano
Por su parte, Catalina Romero relató su experiencia
en Ruanda, donde pudo conocer sobre el terreno proyectos de
educación, sanidad, agua y agricultura, muchos de ellos destinados a personas
especialmente vulnerables, como mujeres, menores y personas con
discapacidad. Explicó que estos proyectos permiten mejorar las condiciones de
vida, facilitar el acceso a la educación y a la atención sanitaria, y
garantizar agua potable en comunidades rurales alejadas.
Eladio Maleno destacó el valor del Café Solidario
como una actividad “sencilla pero muy efectiva”, que permite recaudar
fondos y, al mismo tiempo, acercar a la ciudadanía la realidad de los
proyectos que Manos Unidas desarrolla en países del Tercer Mundo. Subrayó
también la importancia de apoyar las iniciativas que impulsan los distintos
arciprestazgos y agradeció la implicación de voluntariado y asistentes.
En la misma línea, Teresa Martínez puso de relieve el
compromiso de Tomelloso con este tipo de acciones solidarias, destacando la
implicación de la comunidad y la capacidad del Café Solidario para sensibilizar
y sumar apoyos a la labor que Manos Unidas realiza en favor de la justicia
social.
Respaldo del Ayuntamiento a la labor solidaria
El alcalde expresó el agradecimiento del Ayuntamiento
a una organización “tan longeva e importante”, destacando que desarrolla
proyectos esenciales en lugares especialmente desfavorecidos.
Navarro subrayó que el propósito de ayudar a quienes más lo
necesitan es “un objetivo imprescindible en una sociedad tan desigual” y
afirmó que las administraciones públicas deben estar al lado de entidades
como Manos Unidas, acompañándolas y colaborando en todo aquello que sea
necesario para el desarrollo de su labor solidaria.
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Jueves, 5 de Febrero del 2026
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