Tomelloso

Ana Moraleda: “Estamos hechos de recuerdos; mirar atrás también es una forma de entender quiénes somos”

La enfermera y cineasta presenta en Tomelloso el cortometraje “Eres niño como yo”, un retrato íntimo construido a partir de cintas familiares que aborda la identidad, la memoria y el valor del apoyo familiar en un proceso trans

Carlos Moreno | Martes, 10 de Marzo del 2026
{{Imagen.Descripcion}} Ana Moraleda y Mario López Torres en una pausa del rodaje. Reportaje fotográfico de Nacho Martínez Ana Moraleda y Mario López Torres en una pausa del rodaje. Reportaje fotográfico de Nacho Martínez

Ana Moraleda estrena este viernes en Tomelloso el cortometraje “Eres niño como yo”, una obra nacida como proyecto final de un máster en cine documental y que ha terminado convirtiéndose en un delicado retrato sobre la identidad, la memoria y las raíces. Construido a partir de cintas domésticas y archivos familiares, el trabajo cuenta la historia de su primo Mario López Torres, con quien comparte infancia y recuerdos. Enfermera de profesión y cineasta por vocación, Moraleda habla con serenidad, claridad de ideas y mucho corazón sobre un proyecto que nace de la intimidad familiar y del deseo de contar pequeñas historias que contienen una gran verdad.

—Para empezar, ¿quién es Ana Moraleda?

—Soy una persona nacida y criada en La Mancha, un poco a caballo entre Albacete y Tomelloso. En Albacete viven mis padres y en Tomelloso está gran parte de mi familia. Siempre he sido una persona muy inquieta y curiosa. Estudié Enfermería sin tenerlo demasiado claro, pero desde que tengo uso de razón he sentido esa necesidad de estar detrás de una cámara. De pequeña grababa a mis hermanas en los viajes familiares y todavía hoy me encanta volver a esas imágenes. Aunque ejerzo como enfermera, siempre que puedo sigo cogiendo la cámara para retratar los momentos importantes de mi vida y todo aquello que me llama la atención.

—¿Cómo surge la idea de realizar este  cortometraje documental?

—Siempre había tenido en la cabeza la idea de formarme de una manera más profunda en el mundo del cine. El año pasado decidí realizar un máster de cine documental y como trabajo final quise retratar la vida de Mario. Siempre me han interesado las historias pequeñas, las que ocurren cerca de nosotros. En este caso tenía un acceso muy directo a esa historia porque tenemos un vínculo familiar muy fuerte. Hemos crecido juntos, así que el proyecto empezó como un vídeo pequeño de unos tres minutos, pero pronto vimos que la historia merecía un espacio mayor.

—El cortometraje pone el foco en una decisión vital muy valiente. ¿Lo ve así?

—Sí, totalmente. Mario y yo nos llevamos seis meses y seis días, así que prácticamente nos hemos criado juntos. Pasábamos muchas tardes en casa de nuestra abuela y compartimos una infancia muy cercana. Haber vivido todo eso me ha permitido conocer de cerca la valentía que hay detrás de su historia. Al final decidí contarla también como una forma de acercarme aún más a él y de observar con más atención decisiones y sentimientos de los que quizá nunca habíamos hablado de manera tan directa.

—¿Esa relación familiar le hizo sentir más responsabilidad al contar su historia?

—Curiosamente no lo viví como una responsabilidad, sino como una oportunidad. Al haber crecido juntos siempre hemos tenido una relación muy íntima, y eso me permitió acceder a una cercanía que quizá otra persona no habría tenido. Gracias a eso pudimos contar la historia de una forma muy genuina, muy natural y muy honesta.

—¿Cómo ha sido el proceso de elaboración del cortometraje?

—Ha sido un proceso de mucha paciencia. La historia está construida a partir de cintas de archivo familiar, así que ha sido literalmente un viaje al pasado. Cuando uno se adentra en la memoria descubre que no siempre es tan poética como la nostalgia promete. A veces los recuerdos no son exactamente como los habías imaginado o abren emociones que estaban guardadas. Mi mayor reto no fue tanto cómo contarlo, porque teníamos mucho material, sino decidir qué contar. Queríamos resumir 28 años de vida en apenas veinte minutos, seleccionando momentos importantes, pero también esos pequeños instantes cotidianos que realmente construyen a una persona.

—¿Cómo se aborda un tema tan íntimo y sensible desde unos códigos éticos y de respeto?

—Desde el principio tuve claro que no quería hacerlo desde una mirada explícita o morbosa, que es a veces la primera reacción cuando se habla de una experiencia trans. Prefería apoyarme en metáforas y en simbologías que sugirieran lo que estábamos contando. Además, descubrí que en cada familia existe una iconografía propia: gestos, lugares, objetos que forman parte de su historia. Eso me ayudó mucho a construir el relato con sensibilidad y fidelidad.

—¿Hay algún momento especialmente impactante o emotivo en el documental?

—Como directora no creo que haya un único momento impactante. La historia está contada como una conversación entre primos, y creo que eso hace que el espectador se sienta parte de ese diálogo desde el principio. Ese marco de intimidad es lo que mantiene la emoción durante todo el corto.

—El documental se proyecta este viernes en Tomelloso. ¿Qué respuesta espera del público?

—Nos hace muchísima ilusión que el estreno sea aquí, porque esta historia se ha forjado en Tomelloso. El corto también habla de las raíces y de cómo, después de un proceso tan importante como una transición, uno vuelve a su origen y se siente abrazado por él. Creo que por eso el público lo va a recibir con mucho cariño.

—¿Cree que el documental puede ayudar a comprender mejor las realidades trans?

—Creo que aporta un enfoque importante: la relevancia del marco familiar. Habla de lo importante que es poder recurrir a las personas que te han visto crecer, a quienes te abrazan siendo quien eres y habiendo elegido la identidad que sientes como propia. Poner eso sobre la mesa ya supone un paso necesario.

—Para terminar, ¿alberga nuevos proyectos en mente?

—Ahora mismo estoy bastante centrada en mi trabajo como enfermera y en preparar un examen, pero está claro que Mario y yo compartimos esa inquietud por la memoria, la nostalgia y el amor por el cine. Ya estamos pensando en futuras historias que nos gustaría contar. Quizá algo relacionado con Ruidera, por su magia y por lo que nos evoca, o tal vez otras historias familiares. Al final, aunque parezcan pequeñas, esas historias contienen un significado enorme.


ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
332 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}