“La quietud llega, precisamente, como fruto de un constante cultivo moderador; lo que nos lleva a pensar que tenemos que ejercitar continuamente el espíritu apaciguador, con nosotros mismos, con los demás y con aquello que nos rodea y acompaña”.
El júbilo es un objetivo
humano primordial y maravilloso; sin embargo, no hay obligación que descuidemos
tanto como el deber de caminar aplacados. En consecuencia, puede ser un buen
deseo trabajar en estas fechas, en las que despunta primavera repoblada de
versos y poblada de sueños, en un poderoso catalizador de diálogo y concordia.
Indudablemente, cuando nos adentramos en nuestros interiores místicos,
observamos que el bienestar no es un ideal de la razón, sino de la
contemplativa conciliadora del poema y la palabra, a degustar por los labios
del alma, que son los que verdaderamente nos trascienden, con el descanso de la
pena y los dolores. De ahí lo importante que es descender a las profundidades
de uno mismo para lograr un cambio de visión y una mutación del ser.
Lo horroroso de esta
humanidad, que se ha globalizado, pero no hermanado; es que nos afanamos en
buscar con el mismo brío el individualismo, volviéndonos radiantes egoístamente
e impidiendo que los restantes lo sean. Desde luego, si queremos promover una gozosa
armonía humanitaria, hemos de comenzar por extenderla a todos, comenzando por
nuestras propias familias, para continuarla después, a través del compromiso y
la determinación de la comunidad internacional con el bien común, que sobrepasa
fronteras, tradiciones religiosas y culturas. Todo esto requiere, asimismo, de
una colaboración interdisciplinar sistemática, reuniendo instituciones y
uniendo sus diversos quehaceres, para lograr atmósferas de entendimiento.
Está bien que cada uno goce
al máximo de la tranquilidad que pueda, pero sin disminuir la placidez de sus
análogos. Ojalá aprendamos a reprendernos. La quietud
llega, precisamente, como fruto de un constante cultivo moderador; lo que nos
lleva a pensar que tenemos que ejercitar continuamente el espíritu apaciguador,
con nosotros mismos, con los demás y con aquello que nos rodea y acompaña. Unidos
a estos sentimientos de entrega total, sin interés alguno, es como la alegría
entra en el corazón y nos engrandece. En cambio, si se hace de la prosperidad
un ídolo, uno se equivoca de horizonte y es difícil reencontrarse y hasta
quererse. Esta es la propuesta de algunas gentes que ponen la mentalidad en la
búsqueda del placer a toda costa y en la difusión del uso de drogas como evasión.
Por otra parte, la paz no se
puede construir sólo a través de la geopolítica. Necesitamos una avenencia más
inclusiva, también más humana y precisamos a los jóvenes para construirla. Bajo
este oleaje, más celeste que terrícola, nada está de ningún modo consumado.
Basta un poco de complacencia para volver a resurgir. Lógicamente, nosotros
queremos transitar satisfechos por aquí abajo. Al fin y al cabo, todo parte del
corazón, nunca de la riqueza, ni de la gloria humana o el poder, por útil que
sea. Sólo hay dicha donde habita la virtud y reside el esfuerzo serio, pues la
vida no es un juego, es un ejercer el paso como poeta en guardia permanente.
Así, lo que nos llena de optimismo, es una plenitud existencial sustentada en
el amor, la esperanza y el servicio.
No hay que desesperarse, las
personas felices se quedan sin historia. Está visto que el querer lo es todo en
la vida. En este mundo, cada persona, tiene su sitio; lo importante es ayudarse
entre sí, hacer risueños a los otros y no hacerlos desgraciados. Para
conseguirlo, laboremos el aprecio en nuestro caminar diario. Tampoco hay
felicidad, sin fidelidad, ni conversión. Sea como fuere, no hay mejor
transformación que dar vida y amor, sin cesar. En todo caso, si en verdad queremos
ser encantadores, también lo seremos. Es la voluntad, la que mueve pesares y
seca el cauce de las lágrimas, la que vive el presente y desea ser agradecido,
aprendiendo a perdonar los errores de los análogos y los nuestros propios. No
olvidemos jamás que, un acto de caridad, es por sí mismo un acto de salud.
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Jueves, 19 de Marzo del 2026
Martes, 17 de Marzo del 2026
Lunes, 16 de Marzo del 2026
Jueves, 19 de Marzo del 2026
Jueves, 19 de Marzo del 2026