la Soledad, comienza ante el altar de la imagen en la
Parroquia de la Asunción y termina en la Posada de los Portales, después de
cruzar la plaza de España hablando de historia, devoción y futuro. Entre
documentos antiguos, recuerdos y proyectos, Morales confirma la antigüedad de
la cofradía, explica los cambios de los últimos años y reconoce el objetivo que
hoy se marcan los hermanos, recuperar la procesión del Viernes de Dolores
sin perder la solemnidad que siempre ha caracterizado a La Soledad.
Documentada en 1770 y muy querida en el pueblo
Ante el altar donde recibe culto la Virgen estos días
previos a la Semana Santa, Morales muestra un facsímil del archivo de la
Catedral Primada. Explica que en el expediente sobre las cofradías de la
provincia de Toledo fechado en 1770 aparece ya la de la Soledad, junto a
otras dos existentes entonces en Tomelloso —el Corazón de la Cruz y la Cofradía
de la Cruz—. “Eso es lo que nos hace pensar que es la cofradía más antigua que
tenemos documentada”, señala.
Despliega también una Historia de la Hermandad escrita a
máquina, donde se recogen juntas directivas, acuerdos y adquisiciones,
además de nombres muy vinculados a la imagen. Entre ellos destaca Rosario
Torres Rodrigo, camarera de la Virgen durante décadas, cuya labor aparece
recogida hasta su fallecimiento en 1986.
Morales insiste en que la devoción a la Soledad siempre ha
estado presente. “Aunque se diga que Tomelloso no es un pueblo muy religioso, a
nuestras imágenes se les tiene mucha fe, y a la Virgen de la Soledad
especialmente”.
Recuerda que actualmente la hermandad ronda los 350
hermanos, pero que la devoción va más allá de quienes están inscritos. “El
primer besamanos que hicimos pasaron más de 1.300 personas en dos días, el
segundo fueron cerca de 1.800 y este año seguro que pasamos de 2.000”.
La nueva imagen y la reconstrucción tras la guerra
Al salir de la Asunción y cruzar la plaza de España, la
conversación se centra en la etapa posterior a la Guerra Civil. En la contienda
se perdió todo, la imagen de la Virgen, los documentos, los ornamentos… Morales
explica que la talla actual fue realizada por
José Romero Tena, escultor valenciano que después haría también la Virgen de
las Viñas. “La hermandad tuvo que empezar otra vez, porque se había perdido
todo”. También recuerda que en aquellos años se hicieron obras en la parroquia.
Cuenta que entre 1945 y 1946 se reformó la puerta de la
plaza para que pudieran salir mejor las imágenes, y que se colocó el escudo
del obispo Emeterio Echevarría en la fachada, intervención en la que
colaboró la hermandad.
Una hermandad que quiere volver a salir el Viernes de
Dolores
Morales recuerda que durante muchos años la procesión del
Viernes de Dolores fue uno de los actos más importantes, aunque dejó de
celebrarse hace décadas. Explica que en los años cuarenta llegó a tener gran
relevancia y que incluso asistieron autoridades. “En 1949 vinieron el embajador
de la República Argentina y el gobernador civil, y aquello fue muy sonado”. Hoy
la hermandad quiere recuperarla. “Nos gustaría volver a sacarla, estamos
trabajando en ello, pero lleva mucho trabajo”.
Cuenta que en los últimos años la cofradía ha ido cambiando
poco a poco. “Ha tenido una evolución. Antes era todo más austero, el paso iba
con ruedas y ahora llevamos anderos. Este año vamos a sacar acólitos, vamos a
llevar banda propia y vamos a poner velas personalizadas, cosas que nunca se
habían hecho”.
También señala que cada año se incorporan nuevos hermanos. “Estamos
creciendo, se apuntan unos quince o veinte al año, y eso demuestra que hay
movimiento”.
Recuerda además que la hermandad organizó la primera misa
de campaña que se celebró en la plaza, con motivo del 80 aniversario, y que
se han recuperado actos como el triduo y los besamanos.
Solemnidad, tradición y protocolo
Ya en la Posada de los Portales, Morales explica que la
hermandad quiere avanzar, pero sin perder el carácter solemne que siempre ha
tenido. “Salimos en la procesión del Santo Entierro, es algo muy serio. La
Virgen va detrás de su hijo muerto y eso hay que hacerlo con respeto”.
Describe el atuendo tradicional. Los penitentes llevan túnica
negra, capucha blanca y fajín blanco, mientras que las manolas, una de las
señas de identidad, van totalmente de negro, con mantilla, rosario y
escapulario obligatorio. “Hay un protocolo, participamos en una procesión muy
solmene, no podemos ir de cualquier manera”.
En los últimos años también se han incorporado niños que
participan en la procesión. “Van dando pequeños obsequios, estampas o pulseras,
como agradecimiento a la gente que está en la calle. Nosotros decimos que
recogemos la fe del pueblo”.
Devoción y compromiso solidario
Morales insiste en que la hermandad no se limita a la Semana
Santa. Explica que se colabora habitualmente con Cáritas y con otras
iniciativas solidarias, tanto con aportaciones económicas como cuando se
necesita ayuda. “Sabemos la labor que hace Cáritas y siempre que se nos pide
algo, estamos ahí”. Para el hermano mayor, esa es también parte de la misión de
una cofradía. “La procesión es importante, pero también lo es ayudar”.
Antes de despedirnos, vuelve a la idea que ha repetido
varias veces durante la conversación. Que Tomelloso puede no ser una ciudad
especialmente religiosa, pero sí es un pueblo de mucha devoción.
Y que la Virgen de la Soledad sigue siendo una de las
imágenes más queridas, como lo demuestra la respuesta de la gente en cada
acto que organiza la hermandad. El objetivo ahora es claro. “Seguir trabajando
y, si puede ser, volver a ver a la Soledad en la calle el Viernes de Dolores”.
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Miércoles, 25 de Marzo del 2026
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Viernes, 27 de Marzo del 2026
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