Bajo el lema No es cuestión de
tiempo, sino de encuentro, la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de
Tomelloso, acompañada por el equipo EMVE, ha vivido del 15 al 22 de marzo la
semana de la renovación misionera. Una semana llena de vida, cercanía y
esperanza. Han sido días que nos han ayudado a redescubrir que lo importante no
es cuánto hacemos, sino cómo nos encontramos, cómo nos miramos los unos a los
otros y cómo caminamos juntos.
Las palabras ACOGER, CUIDAR Y
ACOMPAÑAR han sido el hilo conductor de una Iglesia en salida, que quiere
anunciar y salir de los “muros del centro parroquial”.
La oración de cada mañana, poniendo
el día en manos de Dios, ya que “la obra es ante todo de Él (EG 12); la
Eucaristía diaria, fuente y culmen de la vida cristiana; la visita a los
centros educativos, donde los chicos han descubierto de una forma dinámica que
la misión es tarea de todos y que los santos han sido grandes “influencers”; la
visita a enfermos de la parroquia, que da paz y esperanza en los momentos de
más debilidad; la oración con los niños y adolescentes en los hogares, donde se
han vivido algunos de los momentos más bonitos de la semana: rezar unas
familias por otras, remar juntos, como cada domingo se recuerda en la
Eucaristía de la comunidad; el “café con Flow”, espacios para compartir la
alegría, los miedos y los dolores de la maternidad, una experiencia muy
enriquecedora para quienes han participado…
Todas estas actividades han formado
parte de esta semana en la que también ha habido momentos de escucha y diálogo
después de la cada Eucaristía con los misioneros, encuentro con todos los
voluntarios y participantes de Cáritas Interparroquial de Tomelloso, con la Asociación
de Adictos Rehabilitados y Familias de Tomelloso (AARFTOM) y celebración de la
Eucaristía por primera vez en el centro de día San Rafael con personas con Alzheimer.
El colofón a esta semana misionera ha sido el Viacrucis en el
que acompañamos en oración por las calles del barrio del Moral a la imagen de
Jesús Pobre, el encuentro de agentes de Pastoral y la convivencia de
adolescentes y jóvenes en la que, además de los chicos habituales de la
parroquia, han participado algunos más que se han sentido invitados.
Con la Eucaristía del domingo y una
comida de fraternidad se ha cerrado una semana de júbilo para nuestra
parroquia, un pasito para convertir en realidad el sueño de hacer nuestra
parroquia una “comunidad de comunidades”, en la que se experimente que acoger
es abrir el corazón sin reservas, que cuidar es estar atentos a las necesidades
del otro y que acompañar es caminar juntos, respetando los ritmos de cada uno
de nosotros. Hemos aprendido que evangelizar es tan sencillo como dar
testimonio de Cristo con nuestra propia vida, en cada conversación, en cada
gesto, en cada escucha, en cada sonrisa… contagiando al otro el amor de Dios.
Somos una comunidad joven, viva y en
camino, dispuesta a no dejar que el tiempo limite los buenos encuentros porque,
cuando hay ganas de compartir, de escuchar y de amar, siempre hay espacios para
el encuentro verdadero. Esta semana no termina aquí. Lo vivido deja una huella
que invita a continuar el camino, a seguir construyendo una comunidad que
acoge, cuida y acompaña… porque, si algo hemos aprendido esta semana, es que no
es cuestión de tiempo, sino de encuentro que ofrecemos y recibimos.
Damos gracias por esta semana de
renovación misionera en la parroquia, en la que se va forjando equipo de
evangelización, con agentes de pastoral que van sintiendo esa inquietud
comunitaria de una iglesia en salida que tiene que acoger, cuidar y acompañar y
en la que van tomando vida las comunidades familiares.
Debemos agradecer el esfuerzo del
Equipo Misionero Vicenciano de Evangelización por su disponibilidad, entrega y
cercanía: el padre Josico, el hermano Paco, los seminaristas Manuel y Diosvani,
los laicos vicencianos Mariam, Daniel y Cristina y sus hijos Israel y Pablo.
Nos han animado a caminar juntos como comunidad, recordándonos que la fe se
fortalece desde la oración, la comunión y el servicio.
También queremos dar las gracias a
Pepe, de El Quinto Pecado, y a José, por su colaboración en la comida de
fraternidad; al Ayuntamiento de Tomelloso, a la Asociación de Vecinos del
Barrio del Moral, al Grupo Folclórico Manantial del Vino, por dejarnos su sede
estos días, así como a todas las personas que ha hecho posible esta misión
parroquial. Que lo sembrado en estos días siga dando fruto en nuestra vida
parroquial y en cada uno de nosotros.
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Viernes, 27 de Marzo del 2026
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