Una parroquia de la Asunción abarrotada vivió este Domingo
de Ramos una velada de intensa espiritualidad y belleza sonora, en la que la
música sacra se convirtió en emoción compartida y esperanza, de la mano de
la Coral del Conservatorio de Tomelloso y el Ensamble de La Mancha.
Pudimos disfrutar de la Misa de Réquiem de Fauré como
gozosa entrada en la Semana Santa. Dirigidos por Mariely Blanco,
músicos y cantantes completaron el programa con obras de Jenkins, Bizet, Verdi
y Mozart. El acertado repertorio mostró el excelente nivel interpretativo,
con un conjunto que bordó un exigente recital. El público premió a
intérpretes y directora con una larga, sonora y merecida ovación. Entre
los asistentes, el párroco de la Asunción, José Ángel Martín, y la
concejala de Cultura, Inés Losa, que disfrutaron de del concierto.
El Ensamble de La Mancha estuvo formado por los
violinistas Arturo Sánchez y Alicia Gómez, los violistas Tamara
Manzaneque y Tilo Serrano, el violonchelista Nacho Morales, el
contrabajista Miguel Sánchez Ciudad, la arpista Noemí Hilario y
el organista Eusebio Fernández-Villacañas
Un programa de sensibilidad y brillantez
Se iniciaba el concierto con el “Pie Jesu” del Réquiem de
Karl Jenkins, una pieza íntima y serena que actuó como preludio de lo que
estaba por venir. El tenor José Hernández, junto a Mariely Blanco al
piano, bordó el “Agnus Dei” de Bizet, una obra de profundo lirismo que,
como recordó la presentadora Pilar González, nació en el ámbito
operístico para convertirse en una joya del repertorio religioso. La primera
parte culminó con “La Vergine degli Angeli” de Giuseppe Verdi, donde
brilló con luz propia la voz de Mari Ángeles Tébar en un solo de gran
altura.
El Réquiem de Fauré, eje de una noche inolvidable
La parte central del concierto estuvo dedicada al Réquiem
en re menor, Op. 48 de Gabriel Fauré. Una colosal obra de música religiosa
que se aleja del dramatismo para abrazar una visión reconfortante, serena y
profundamente esperanzadora de la muerte.
Músicos y cantantes desgranaron sus siete partes con
delicadeza y equilibrio: Introit et Kyrie, Offertoire —con el
barítono Daniel Báñez—, Sanctus, Pie Jesu —con María
Ángeles Tébar—, Agnus Dei et Lux Aeterna, Libera Me y In
Paradisum, nuevamente con la intervención de Báñez. La interpretación puso
de relieve la esencia de la obra, la sustitución del temor por la paz. Y
es que, como explicó la presentadora, Fauré cambió el “Dies Irae” en favor de
una visión luminosa del tránsito final con “In Paradisum”.
Con la última nota, el público ofreció una ovación de
gala. Pilar González agradeció la colaboración del Ayuntamiento, la acogida
de la parroquia, el trabajo de músicos y cantantes y la fidelidad del público.
Por su parte, José Ángel Martín agasajó a la Coral y al Ensamble con recuerdos
del 450 Aniversario de la parroquia.
El concierto concluyó con la potencia y emotividad del
“Lacrimosa” del Réquiem de Mozart, que puso el broche a una velada marcada
por la belleza, la emoción y la esperanza.
El cierre perfecto para un fin de semana único en lo musical en la ciudad Tomelloso.
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Lunes, 30 de Marzo del 2026
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