Vamos a admitir una cosa que quizá a muchos les choque: Marvel Studios no tiene autoría propia. Solo James Gunn y quizá Ryan Coogler son los únicos que han hecho películas para esta factoría dando su propio estilo. De Gunn ya he hablado de su estilo gamberro y de cómo popularizó a los Guardianes de la Galaxia, y tras eso ahora es el Co-CEO de DC Studios, pero ¿qué pasa con Coogler? Su cine toca temas sociales, razón por la que dirigió las dos películas de Black Panther.
Dado que hace pocas semanas se celebró la gala de los Oscar, volví a ver el nuevo trabajo del director de Black Panther: Sinners o Los Pecadores, únicamente para responder a dos preguntas muy importantes: ¿de verdad es tan buena y se merece esas 16 nominaciones? Descubrámoslo.
Escrita y dirigida por Ryan Coogler y protagonizada por Michael B. Jordan, Hailee Steinfeld, Wunmi Mosaku, Miles Canton, Delroy Lindo, Omar Benson Miller, Li Jun Li, Jayme Lawson, Buddy Guy y Jack O'Connell. Nos trasladamos a Mississippi en los años 20, donde los hermanos gemelos Stack y Smoke, después de trabajar para la mafia de Chicago, deciden volver a su pueblo y abrir un bareto local para su gente y, de paso, beber, fumar y tocar blues, aunque en la noche de inauguración se toparán con una presencia de la noche dispuesta a fastidiarles el tinglado.
Voy a ser muy sincero: esta película es un batiburrillo de otras tantas; véase Arde Mississippi, Abierto hasta el amanecer, un poco de Django desencadenado, otro poco de Ma Rainey's Black Bottom y un toque de cine social de Spike Lee. Evidentemente, todo metido en una turmix y obtienes esta película.
Por partes: a mí esta película me parece entretenida, pero creo que las expectativas o las reacciones son un poco exageradas. El cine de Coogler se basa sobre todo en el mensaje social y en hablar del racismo en torno a la gente de color. Ya se veía en su primera película, Fruitvale Station, protagonizada por Michael B. Jordan, quien es su actor fetiche, y también tanto en Black Panther como en Wakanda Forever. En esta cinta se juega mucho con el concepto de los vampiros —hablaré un poco de esto— y también con el KKK, o más bien con los últimos vestigios que quedan del Ku Klux Klan, pero tengo esa extraña sensación de que, si le quitas esto último, la cinta no deja de ser otra película de vampiros como las tropecientas que he visto.
Ya para empezar, el arranque es lo más interesante: hay personas que, con la música, son capaces de rasgar el tejido de la realidad e invocar a espíritus del pasado, presente y futuro, pero además pueden atraer demonios. Ese concepto de la música es quizá su punto más fuerte, gracias también a la increíble banda sonora compuesta por Ludwig Göransson. De hecho, la mejor escena de la película es un plano secuencia de cinco minutos del pequeño Sammie, primo de los gemelos Stack y Smoke, tocando I Lied To You e invocando a todos estos espíritus. Es una escena alucinante, digna de ser estudiada en escuelas de cine, pero para llegar a ella te tienes que tragar una hora de película donde no pasa nada, o más bien donde te presentan a cada uno de los personajes, como Mary, novia de Stack; Annie, esposa de Smoke; y también a muchos secundarios importantes.
Cuando ya llegan los vampiros es cuando la cosa se pone un poco más interesante. Remick, así es como se llama el personaje de Jack O'Connell, es el líder, y su “estilo” es clásico: uñas largas, fila de dientes; la plata y el ajo le afectan y, obviamente, si le clavas una estaca o le da la luz del sol, se muere. Pero aquí se viene lo más interesante: normalmente, cuando matas al vampiro jefe, los que se han convertido pueden volver a la normalidad; pues bien, en Los Pecadores no pasa eso: hay que matarlos de uno en uno y, por supuesto, ellos no pueden pasar a tu casa si no son invitados. Pero es que, además, el propio Remick, como villano, está bien planteado y no es genérico. De hecho, tiene una motivación: secuestrar y convertir al primo de los gemelos para volver a ver a sus ancestros. Sin embargo, al contrario que Namor e incluso Killmonger, le falta algo; me falta contexto del personaje. Te dan pistas, pero siento que Coogler se guarda cosas y eso me mosquea un poco.
El acto final sí que me parece que está bien hecho: cierra de manera natural y, en sí, la batalla en el local está bien resuelta, aunque el ritmo no sea el más adecuado. Es entretenida, aunque hay muchas pausas: cuando piensas que ya va a haber un momento de tensión o de acción, hay parones cada dos por tres y eso, por desgracia, afecta mucho al ritmo.
Y, por último, respondiendo a las dos cuestiones planteadas al inicio: me parece que es entretenida, pero tampoco se merece esas 16 nominaciones, y ni mucho menos el Oscar a Mejor Guion Original, porque de original no tiene nada; son conceptos ya cogidos y vistos una y otra vez. Y, por supuesto, lo de Mejor Actor: creo que, pese a que Michael B. Jordan lo haga bien en este papel doble, lo siento más como un tokenismo, pero bueno, había que dárselo y punto.
Sinners o Los Pecadores es buena, pero se queda más en una peliculilla para ver por la tarde y pasar un buen rato, aunque después de verla sí me gustaría saber qué pasará con Black Panther 3 y si dejarán a Ryan Coogler dirigir la famosa película de Blade con Mahershala Ali —sí, esa que se anunció hace como unos cinco años y todavía sigue en producción y sin director—.
Solo puedo decir que la veáis y saquéis vuestras propias conclusiones.
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Viernes, 3 de Abril del 2026
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Sábado, 4 de Abril del 2026
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