Con motivo del 40 aniversario de este espacio artístico, dejo algunos datos y curiosidades sobre la vida y obra del artista. Hay una biografía extensa, pero me centraré en lo que, a mi juicio, considero más destacable: sus exposiciones en Madrid y otros puntos, sus clases como profesor de dibujo en distintas ciudades o su beca para ampliar estudios en Italia, etc.
Nacido el 21 de julio de 1902, Antonio era el mayor de siete hermanos. Ya desde pequeño denota gran afición y habilidad para el dibujo. En palabras de López García, su tío tenía un talento natural. Compagina su pasión por el dibujo con sus trabajos en las tierras de la familia hasta 1924.
Cumplió el servicio militar en Valencia durante diez meses, tiempo en el que conoció la obra de pintores como Sorolla, entre otros artistas. Allí es muy apreciado por sus superiores, quienes le encargan retratos de sus parejas y familiares.
Por estas fechas, el padre de García Pavón, Francisco García Salinas (entonces teniente alcalde del Ayuntamiento de Tomelloso), promueve una exposición e invita a Ángel Andrade, profesor de dibujo del Instituto de Enseñanza Media en Ciudad Real, para seleccionar la obra. López Torres se acerca a él y le enseña La abuela Alejandra y otras pinturas hechas en ese periodo. Andrade le anima a colgarlas en la citada exposición y trata de convencer a su padre para su ingreso en la Escuela de Artes. Por fortuna, su padre —reacio en un principio— accede y despeja el horizonte.
Empieza a formarse en la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real en 1925 y, al año siguiente, hace el examen de ingreso en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Acaba sus estudios en 1931. Sus profesores, entre otros, fueron Moreno Carbonero, Julio Romero de Torres y los valencianos Cecilio Pla y Manuel Benedito. En un principio, baraja la posibilidad de quedarse en Madrid con compañeros de promoción e improvisan un estudio en la buhardilla de uno de ellos, costeando los modelos entre todos. Pero, al cabo de unos meses, siente la necesidad de venirse a su localidad. Francisco Martínez Ramírez, «el obrero», le ofrece su casa, «Mirasol»: un amplio espacio en la parte alta, lleno de luz. Desde allí goza de unas magníficas vistas de los campos manchegos y de los niños, que tanto le gustaba pintar por ser modelos naturales.
En 1932 es contratado como profesor de pintura en el Instituto de Segunda Enseñanza de Tomelloso. Esta faceta de profesor, a lo largo de distintas etapas de su vida, le facilita vivir de sus clases sin la necesidad de vender sus cuadros. Ello, como él mismo decía, le permitió la plena libertad que siempre buscó. Es también en 1932, entre mayo y junio, cuando participa en la Exposición Nacional de Bellas Artes junto a otros artistas, entre los que está Ángel Andrade. Esta colectiva se muestra en los Palacios del Retiro, en Madrid. Andrade murió a finales de ese año.
Entre 1935 y principios de 1936 expone por primera vez en solitario en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Pronto estalla la Guerra Civil y, siendo varias las peripecias familiares y personales en esos años, me centraré en que es movilizado y trasladado como profesor de dibujo a la Comandancia de Ingenieros de Almadén en misión de teniente cartógrafo, donde dibuja a plumilla panorámicas muy detalladas.
Finalizada la contienda, obtiene la beca Conde de Cartagena, convocada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, para ampliar estudios en Italia en la plaza de pintura; sin embargo, ese viaje se ve frustrado ante el comienzo de la II Guerra Mundial. Se le ofrece la posibilidad de disfrutarla en una ciudad española y elige Mallorca, donde reside todo el año 1941, pasando algunos meses también en Valldemossa y Pollensa. En la isla conoce al financiero y millonario Juan March, quien se interesa mucho por su obra y quiere adquirir algún cuadro; insiste una y otra vez, pero López Torres se escabulle y abandona la isla sin darle ninguna opción de compra.
En 1942 vuelve a Tomelloso; son años de mucha actividad pictórica. Su amistad con el también pintor y alcalde de Tomelloso entre los años 1918 y 1931, Francisco Carretero, se estrecha, saliendo a pintar de vez en cuando al campo. Más tarde se incorporarían al grupo Benjamín Palencia y López-Villaseñor. En 1943 imparte clases en Santo Tomás de Aquino, donde, junto a otros alumnos, se encuentra su sobrino. En este centro coincide con Francisco García Pavón, entonces profesor. Sigue con su trabajo docente y con una intensa labor artística. En 1947 tiene lugar otra exposición individual en Ciudad Real; fueron varias las exposiciones en la capital de provincia, todas con muy buenas críticas.
En enero de 1948 vuelve a Madrid, esta vez a los Salones Macarrón, en la calle Jovellanos, junto a Manuel López-Villaseñor, con unas excelentes valoraciones. Es en el verano de 1949 cuando regala a su sobrino una paleta de pintor y le hace copiar objetos de la casa y trabajar con él en algunas naturalezas muertas, iniciándole en los principios básicos de la pintura. En ese momento es cuando decide convencer a sus padres para que le dejen seguir su vocación artística e incluso estudiar en Madrid, lo que al final consigue con éxito.
En una entrevista que le hace Cambio 16, publicada en mayo de 1985, dice: «Antoñito, artísticamente, era un superdotado, muy intuitivo desde que tenía ocho o diez años. Yo solo le hacía algunas observaciones cuando venía conmigo al campo a pintar. Me interesé mucho por él porque era un genio a la vista. Sus padres querían que fuera maestro o algo así. Tuve que pelear duro hasta convencerles de que le dejaran marchar a Madrid a estudiar la carrera de Bellas Artes».
En 1952, López Torres toma posesión como profesor especial de dibujo en el Centro de Enseñanza Media y Profesional de Daimiel. A finales de 1953 se traslada con la misma función al Instituto Laboral de Santoña (Santander), en cuyo centro estará hasta finales de 1956. Por motivos de salud, debido al clima húmedo de la citada localidad, solicitará traslado a otras escuelas similares. En 1957 participa junto a otros artistas en la muestra colectiva «Exposición de Artistas Manchegos hoy», en el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid.
En 1958 es nombrado profesor de dibujo en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Ciudad Real, en la que estaría aproximadamente una década. Es en esa época cuando López Torres realiza algunos viajes de estudios junto a otros profesores por Italia, Holanda, Bélgica y Francia. Este mismo año expone también en la colectiva de carácter nacional en el Instituto de Fomento de las Artes. También participa en la exposición colectiva de la prestigiosa Fundación Rodríguez-Acosta en Granada.
En 1959 celebra su segunda exposición individual en la sala Goya del Círculo de Bellas Artes de Madrid, con carácter de antológica, en la que exhibe sesenta y cinco obras. En 1962 se le dedica una calle en su ciudad natal, donde más tarde estaría ubicado el museo que lleva su nombre.
En el año 1966 fue destinado a Madrid como profesor numerario de la Escuela de Artes y Oficios. A finales de 1970 expone en Alemania, en las ciudades de Frankfurt y Múnich, junto a su sobrino y los realistas de Madrid. Su obra tiene muy buena acogida y, en 1971, la cadena de televisión alemana ZDF realiza, en agosto de ese año, un reportaje sobre López Torres y otros artistas del citado grupo.
Ya jubilado de su etapa docente y liberado de sus compromisos académicos, se instala definitivamente en Tomelloso en 1972; en este periodo cultivaría fundamentalmente el dibujo. A partir de este momento inicia su última etapa pictórica, durante la que obtuvo un claro reconocimiento a su labor. En 1973, con la muestra antológica de su obra celebrada en el Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid. Al año siguiente participó en una exposición colectiva en la galería Rayuela, también en la citada ciudad. En 1975 expone en la galería Juana de Aizpuru de Sevilla junto a su sobrino, Antonio López, y los realistas de Madrid. Posteriormente, en 1984, formó parte de otra muestra colectiva organizada por la Fundación Cultural de Castilla-La Mancha en el Palacio de Velázquez del parque del Retiro y, a finales de 1985, en la sala de exposiciones del Banco de Bilbao de Madrid.
El 19 de abril de 1986 se inauguró en su localidad de origen, Tomelloso, el Museo Antonio López Torres, obra del arquitecto madrileño Fernando Higueras en colaboración con José Benito Román. Alberga un destacado legado de la obra donada por el artista. Nominado para el Premio Príncipe de Asturias de las Bellas Artes en 1984, falleció en Tomelloso el día 15 de noviembre de 1987.
Quiero destacar también que, en 1995 y 1998, a título póstumo, se dieron cita dos exposiciones en Asturias y en Galicia. En 1995, en el Centro de Arte Moderno de Oviedo, se pudieron ver más de un centenar de obras del autor; una exposición a la que asistió su sobrino, Antonio López. De igual forma, en 1998, en el Palacio Municipal de Exposiciones Kiosco Alfonso de La Coruña.
En 2002, con motivo del centenario de su nacimiento, se pudo ver una antológica en el Centro Cultural de la Villa de Madrid (Plaza de Colón), donde Antonio López dijo: «Mi tío era un artista verdadero». Exposición que se pudo ver después en Toledo, Cuenca y, finalmente, en Tomelloso.
M.ª Teresa Lozano López.
Fuente: Real Academia de la Historia (RAH), Biografías.
Catálogo del Centenario de López Torres 1902-2002, editado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Tomelloso.
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