Nuestro compañero Carlos Moreno tuvo este jueves la
encomienda de abrir las Fiestas del Barrio de San José Obrero. Y Lo hizo
con un pregón brillante y muy celebrado; un discurso —para el que por
primera vez en público se tuvo que calzar, según advirtió, gafas “de cerca”— emotivo,
cercano, colorido, trufado de vivencias, de lugares, de personas, de recuerdos,
sincero y alegre. Regresó Moreno a la feliz infancia, a la verdadera
patria del hombre, que decía Rilke y junto a su hermano Fernando recorrió el Barrio
del Fly (la marisquería, el Bar de la Pepa, la tienda de la Paca o la Piscina
Luz), recordando como se fue gestando el querido enclave tomellosero.
En el acto de apertura de los festejos de San José Obrero
estuvo el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, el concejal de barrio, Manuel Marquina y las
concejalas Elena Villahermosa y Rocío Valentín. Por supuesto, el presidente del
barrio, Agustín Morales y otros componentes de su junta directiva, además, de
directivos de otros barrios de la ciudad y un nutrido grupo de vecinos. Lo
presentó Isidoro Burillo. El broche musical lo puso el Grupo Folklórico Virgen
de las Viñas.
El barrio que trabaja todo el año
Tras el corte de la cinta, la apertura tuvo voz propia desde
el inicio. El presentador, Isidoro Burillo, destacó el esfuerzo continuo del
colectivo vecinal, “nuestra asociación trabaja todo el año… luchando todos
los años”. Así, Burillo subrayó que el éxito de las fiestas reside tanto en
la organización como en la participación de los vecinos Reivindicó además una
programación variada —cultural, deportiva y gastronómica— como base de unas
celebraciones pensadas para todos.
El presidente del barrio, Agustín Morales apeló directamente
al sentimiento colectivo. “Estas fiestas nos brindan la oportunidad de
reencontrarnos, compartir y disfrutar juntos”, subrayó, destacando el valor
de mantener vivas las tradiciones y reforzar los lazos vecinales. Agradeció el
respaldo institucional y de los vecinos, valorando el trabajo de la junta
directiva para lograr un barrio “vivo, acogedor y lleno de futuro”, en una
intervención sobria pero cargada de sentido.
Inversión futuro y compromiso
El concejal de barrio, Manuel Marquina, puso el foco en el
esfuerzo que no se ve, “nada de lo que ven aquí sucede por arte de magia”,
dijo, en referencia al trabajo constante de quienes hacen posibles las fiestas.
Tuvo Marquina palabras de reconocimiento
para la directiva y para el propio pregonero, destacando que un barrio no son
solo calles, sino su gente. El mensaje del edil fue claro, unidad,
participación y orgullo de pertenencia.
Cerró los discursos el alcalde de Tomelloso, que elevó su
intervención al plano de la ciudad, sin perder la cercanía con el barrio. Así, el
primer edil defendió el papel clave de las asociaciones, “sin ellas no
habría actividad”, destacando que son esenciales para llevar la cultura y
la convivencia a todos los rincones. Anunció
importantes inversiones en el entorno —mejoras viarias como la Avenida de Niort,
asfaltado de vías y redes hídricas—. Puso Navarro el acento en un objetivo
claro, mejorar la calidad de vida del barrio. Así, el alcalde combinó en su
mensaje gestión y reconocimiento.
La infancia como patria
Y entonces llegó el pregón. Presentado de nuevo por Burillo,
Carlos Moreno tomó la palabra para firmar un discurso que será difícil de
olvidar. Nuestro compañero Carlos se arrancó (en un buen símil flamenco) recordando
a los cuatro pregoneros que le precedieron en la tarima de la Casa de Todos. “Me
meto en faena empezando por los recuerdos de la maravillosa niñez”, dijo
después
Desde la calle Santa Rita hasta el Barrio del Fly —de la
mano de su hermano Fernando—, reconstruyó una infancia hecha de bicicletas,
cohetes del primero de mayo, calles encaladas y olor a tierra mojada. Un
relato íntimo que el pregonero, con su buen hacer, agrandó hasta volverlo
memoria colectiva.
Historias que siguen vivas
El pregón transitó entre la sonrisa y la emoción, desde los
intentos (fallidos siempre) de colarse en el baile, los circos humildes, las
capeas o la memorable hazaña de su hermano recorriendo todo el Paseo de Circunvalación —desde el Barrio del Pilar hasta el Paseo de San Isidro— a caballito
en bicicleta.
El pregón de Moreno —breve, pero denso, intenso…— logró algo
difícil, convertir lo cotidiano, lo personal, en memoria compartida, sin
artificios, solo con la verdad de sus bellas palabras.
Por su pregón desfilaron nombres propios y lugares: el Bar
Pirata, la churrería de Lidio, la tienda de la Paca, la piscina Luz. Pero,
sobre todo, personas. Compañeros de colegio, profesores, vecinos. Ofreció
Moreno un retrato coral que define la identidad de San José Obrero.
También tuvo sitio el pregón de anoche para la memoria
social. Moreno recordó el carácter reivindicativo del barrio, la lucha por
servicios, infraestructuras y, sobre todo, por la dignidad. Un barrio que no
esperó, sino que se organizó y luchó, dejando una huella que aún perdura.
El tesoro de los mayores
Uno de los momentos más intensos llegó con el homenaje a los
mayorees, “el mayor tesoro de este barrio son sus mayores”. Sus historias, su esfuerzo y su forma de
entender la vida conectaron con un público que se reconocía en cada palabra.
Evocó sus conversaciones al fresco, su sabiduría, su
capacidad de adaptación en tiempos difíciles. Historias de agua, de luz, de
televisores compartidos y de economías humildes pero dignas que arrancaron
asentimientos entre el público. El cierre, con versos del poeta Narciso
Rodrigo, puso un broche literario a un discurso cargado de verdad.
El emotivo pregón de Moreno recibió los merecidos aplausos del público. El grupo folklórico Virgen de las Viñas puso, con sus cantes y bailes manchegos, el broche musical a la velada.
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Jueves, 30 de Abril del 2026
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