Opinión

José, ya te echo de menos

Francisco Navarro | Viernes, 1 de Mayo del 2026
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“Por una cabeza” es uno de los tangos más conocidos de Carlos Gardel en todo el mundo. Sobre todo, por la escena del baile en la película Perfume de Mujer, ya saben, esa en la que el teniente coronel Frank Slade —Al Pacino– invita a bailar a Donna (la actriz Gabriella Anwar) en pleno restaurante, a pesar de ser un invidente. La melodía de ese tango, de Terig Tucci, suena épica, imponente, alegre, reiterativa, colorida y brillante. Pero, sobre todo, es bella. Muy bella.

Nuestro llorado amigo José Márquez (al que tanto vamos a echar de menos) estaba enamorado de esa pieza (no tanto como de su eterna Consuelo) y la llevaba puesta —al menos durante una larga época— como tono de llamada en el móvil. Cuando telefoneábamos al bueno de Márquez sonaban que se las pelaban los acordes del tango. “Por una cabeza / de noble potrillo / que justo en la raya / afloja al llegar…” Justo en la raya, la vida le aflojó injustamente a José al llegar a su merecida jubilación. ¡Con la de cosas que le quedaban por hacer! ¡Con la de viajes que tenía pendientes cuando su Consuelo se pusiera buena! ¡Con lo contento que estaba con sus nietos! ¡Con lo que iba a disfrutar de los suyos, sus hijos, su madre, sus hermanos, sus incontables amigos!

Cuentan los que saben (y si lo dicen, será verdad) que Gardel no tenía ni idea de solfa: componía sus canciones de oído y se las aprendía de memoria. Nadie lo notaba, El Morocho del Abasto le echó narices y suplió sus carencias académicas con tesón. Como Chalecos (ya que estamos con apodos), que reemplazó con curiosidad, inquietud, ganas y lucha constante el hecho de que se tuviera que poner a trabajar al acabar la escuela. Una capacidad de superación que le llevó a metas inconcebibles en otros tiempos para alguien como él (como nosotros) , la presidencia de la Hermandad de la Virgen de las Viñas o el Ayuntamiento de Tomelloso, entro mil cosas más.

Hace apenas dos días de la injusta muerte de José y ya lo añoramos, mucho. Vamos a echar de menos su tranquilidad, inflexible y contagiosa, su particular humor, su coherencia, su amor por los suyos y lo suyo… y su rectitud, desgraciadamente ya pasada de moda.

La convivencia entre el periodista y el presidente de la Hermandad se tornó en amistad (era fácil con José). Pero fue en 2017, en abril de hace casi diez años, cuando me hizo la persona más feliz y más orgullosa de Tomelloso (él y su junta, claro), nombrándome pregonero de la Romería de ese año. Algo de lo que siempre estaré agradecido.

Y esta Romería vinimos hablando (compañero del alma, compañero) algunos ratos, de vuelta al pueblo. Estaba rodeado de sus nietos, sus amigos, de Consuelo y, estoy seguro, de sus infinitas ganas de vivir… Y de tu socarronería, a ti te digo, de la que me dejaste algunas perlas. Os hice una foto, la última me dijo Consuelo entre lágrimas… Y el martes por la mañana creía que las terribles noticias que me llegaban apenas a las 8 eran una confusión.

Siento no haber sido capaz de escribir palabras más bellas. Desde el martes, este mundo es un sitio peor.

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