En el paseo duerme la fuente, con su piedra cansada y ausente, esperando un murmullo de vida que jamás le concede la gente.
Nació para dar brillo y frescura, para ser del verano ternura, pero vive atrapada en el polvo seca el alma, vacía la altura.
Tres vasijas levantan al cielo, como manos pidiendo consuelo, y en sus labios de mármol dormido solo habita el silencio del duelo.
Ni los niños escuchan su canto, ni la tarde se acerca entre tanto; la olvidaron igual que se olvida lo que muere despacio y sin llanto.
Paseo de San Isidro la mira, mientras el tiempo la oxida y retira; y la fuente callada y vencida, sueña agua… aunque nadie la mira.
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Martes, 12 de Mayo del 2026
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Lunes, 11 de Mayo del 2026