Las Supernenas han vuelto a demostrar que caminar juntas también es una forma de sanar. El colectivo de mujeres afectadas de cáncer ha completado por cuarto año consecutivo su peregrinación hasta la Virgen de Cortes, una experiencia de convivencia y apoyo emocional que, según han trasladado en un mensaje difundido por la asociación, estuvo marcada por el esfuerzo compartido, la amistad y la fortaleza colectiva.
A pesar del cansancio acumulado, de los tratamientos que algunas continúan afrontando y de las dificultades personales, todas las participantes realizaron juntas el recorrido “paso a paso”, convirtiendo el camino en “refugio” entre conversaciones, abrazos, risas y también momentos de lluvia.
La fuerza del grupo frente a la enfermedad
En el mensaje difundido por Supernenas, el colectivo destaca el valor del acompañamiento emocional durante el proceso de la enfermedad. “También cura sentirse acompañado. Cura compartir el miedo y transformarlo en fuerza colectiva. Cura reír cuando el cuerpo duele”, expresan.
La convivencia volvió a convertirse así en uno de los pilares fundamentales de la asociación, que desde hace años promueve actividades de apoyo mutuo y visibilización de las mujeres afectadas de cáncer.
Una experiencia marcada por la convivencia
La peregrinación tuvo como destino la Virgen de Cortes, aunque las propias participantes subrayan que “el verdadero milagro estuvo en el camino compartido”. Durante la jornada, las integrantes del grupo compartieron momentos de convivencia que reforzaron los vínculos personales surgidos dentro de la asociación.
Con esta iniciativa, Supernenas mantiene una tradición anual que combina esfuerzo físico, apoyo emocional y convivencia entre mujeres que afrontan o han afrontado procesos oncológicos.