Opinión

El Reino: Rodrigo Sorogoyen y la corrupción en España

Luis Manuel Serrano Novillo | Martes, 19 de Mayo del 2026
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Directores españoles hay muchos, desde Pedro Almodóvar hasta Alejandro Amenábar, pasando por J. A. Bayona hasta Carla Simón, pero si hay dos directores que son referentes, a la par de ser sus propios autores, son Rodrigo Sorogoyen y Alauda Ruiz de Azúa. En esta serie de reseñas veremos sus dos películas más importantes y dos series creadas y dirigidas por ellos. Para que no haya líos, iré alternando entre ambos para que haya dinamismo y poca repetición. Empecemos por, quizá, la mejor película que tiene Sorogoyen: El Reino.

Protagonizada por Antonio de la Torre, Ana Wagener, Paco Revilla, Luis Zahera, Nacho Fresneda, Andrés Lima, Mónica López, Josep Maria Pou y Bárbara Lennie, entre otros muchos. Conozcan ustedes a Manuel López Vidal, un tío hecho a sí mismo y político de bien, salvo por el detalle de que es un corrupto. Tras el destape de un caso de corrupción que involucra a su partido político, Manuel decidirá encubrir y, a ser posible, arruinar la vida de sus compañeros del partido con tal de quedar como un héroe, debido a que sus amigos deciden traicionarle y ponerle como cabeza de turco a la más mínima oportunidad.

Rodrigo Sorogoyen es uno de los grandes autores que tenemos actualmente, a la par de ser de los que mejor hace thrillers en nuestro país.

Con El Reino, Sorogoyen toca uno de los temas que más suena en este país: los casos de corrupción política en España.

Ya tocaré su tema principal después; por el momento, quiero hablar de la película en sí.

Sorogoyen tiene un manejo de cámara que me apasiona. Durante toda la película, la cámara casi nunca está quieta. Seguimos al personaje de Antonio de la Torre como si fuéramos espectadores y, más que ver una ficción, parece que estás viendo un documental.

En cuanto a la dirección de actores, todos y cada uno tienen su rol. Incluso Josep Maria Pou, pese a salir muy poco, tiene unos diálogos que te dejan sin aliento. Ahora, quien de verdad se echa la cinta encima es el propio Antonio de la Torre.

El personaje de Manuel es alguien sin escrúpulos, impaciente y, si tiene que traicionar o arruinar la estabilidad socioeconómica del país con tal de no ir a la cárcel, entonces se hace lo necesario.

Quiero destacar también la increíble y potente banda sonora de Olivier Arson, compositor habitual de Sorogoyen y que aquí va a ritmo de electrónica, provocando un estrés constante. Me recuerda muchísimo a la banda sonora de Ludwig Göransson, en especial a la de Tenet, con esos sonidos y distorsiones electrónicas para provocar incomodidad.

Hablando ahora sobre su guion e historia, es de lo mejor que he visto en mucho tiempo. La historia es básica: el destape de corrupción de un partido político, pero es gracias a la dirección de Sorogoyen y, sobre todo, a las interpretaciones por lo que acabas entrando en la historia.

Fijaos en cómo inicia la película: tienes a Manuel junto con sus compañeros en un restaurante comiendo mariscada y hablando sobre cómo van a planear sus vacaciones gastando el dinero del contribuyente. Ahí te das cuenta de lo horribles que son, no solo el propio Manuel Vidal, sino que todos y cada uno de los miembros son unos corruptos y da igual que le carguen el muerto a Manuel mientras ellos puedan seguir trincando a los ciudadanos de a pie.

A lo largo de la cinta vemos a cada uno de los miembros del partido político dar sus argumentos sobre por qué se metieron en política, la mayoría para vivir a cuerpo de rey, pero en cuanto se destapa el caso de corrupción, ninguno de ellos pide perdón o se arrepiente de haber estado realizando tales actos.

Volviendo al tema principal, como son los casos de corrupción en España, ¿cuántas veces hemos visto en los medios que un partido político ha estado gastando dinero público de los ciudadanos? No sé por qué, pero parece que es nuestro pan de cada día. Os puedo mencionar varios de ellos, como son Nóos, Gürtel, Bárcenas, ERE, Malaya, las tarjetas black, Pokémon o, recientemente, el caso Mascarillas. Nombres con los que quizá a muchos os suenen o, al menos, hayáis oído hablar.

El Reino en sí puede ser una ficción sobre el destape del caso Bárcenas, pero diría que tiene también toques de realidad que el espectador puede entender, por lo que la cinta no es más que un simple reflejo de nuestra realidad.

A todos nos fastidia que haya este tipo de situaciones porque eso indica que no te puedes fiar de ningún político si, total, al final acaban arruinando el país. Entonces, ¿cuál es la solución a esto? Pues, aunque parezca mentira, es ir a votar. Por supuesto, no seré yo quien os diga a quién votar; eso es algo subjetivo, pero servidor lo ve como el único modo y, si no te gusta, pues dos trabajos tienes.

El Reino es un peliculón que todo el mundo tiene que ver. Es una cinta necesaria, quizá más en estos días, y no solo como reflejo de nuestro país, sino también para entender cómo hemos llegado a la situación en la que estamos. Es quizá la película más redonda que tiene Sorogoyen en su catálogo, junto con As bestas, además de que le dio en su día el Premios Goya a Mejor Director y, de entre todas sus cintas, esta me parece la más redonda.

Esto no acaba aquí; ahora toca hablar de una directora que poco a poco se ha hecho un nombre en nuestro cine y, por el momento, su mejor película hasta la fecha.

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