Cómo
todos los 5 de junio, desde 1.974, celebramos el Día Mundial del Medio
Ambiente. Y lo hacemos bajo el amparo de un
organismo con un prestigio intachable como es la ONU, que decidió que
la ciudadanía de más de 150 países debía poner en el foco un asunto
ambiental urgente y relevante en esta señalada fecha.
Lamentablemente, desde 1.974, está necesidad se ha ido acrecentando, y el lema elegido este año, #PorElClimaYa,
y la temática, el cambio climático, es un fiel reflejo.
La propia ONU invita a que la acción climática vaya más allá de la reducción de emisiones de carbono transformando los
sistemas que sostienen nuestras economías para reconstruir nuestra relación con el clima.
Y considera que está conmemoración brinda una ocasión para que individuos, empresas y comunidades amplíen su comprensión
y adopten medidas responsables orientadas a la protección del medio ambiente.
En Castilla-La Mancha recogemos el guante y actuamos,
pero no ahora, desde hace ya mucho tiempo, conscientes que el cambio
climático es la emergencia más urgente ante la que tenemos que actuar a
corto plazo.
Por eso, con nuestras
políticas de desarrollo sostenible estamos afrontando retos importantes y decisivos para garantizar el futuro medioambiental de nuestra región.
Este año aprobaremos la
primera Ley de Castilla-La Mancha de Calidad Ambiental de Castilla-La Mancha.
Sin olvidarnos del ambicioso Plan regional de prevención y gestión de Residuos 2030, aprobado en julio de 2024, que nos permite seguir dotándonos de una normativa que nos mantiene
a la vanguardia en materia de economía circular en España.
Energéticamente transitamos hacia
la descarbonización del sistema. Nuestra apuesta por las energías renovables
nos ha llevado a liderar su desarrollo en España y no tiene vuelta
atrás, favoreciendo entre otros, el incremento de la electrificación del
sector industrial en nuestra región
por encima de la media nacional.
No queremos dejar de lado la gestión sostenible de un recurso tan necesario como escaso, el
agua, una de nuestras grandes prioridades medioambientales,
motivo por el cual hemos llevado hasta el final nuestra lucha por
recuperar un río Tajo vivo que garantice la biodiversidad en sus zonas
de influencia, actuaciones a las que sumamos la
construcción de infraestructuras hidráulicas de abastecimiento
resilientes al cambio climático.
Conservar nuestros
114 espacios protegidos con casi 600.000 hectáreas,
también
contribuye a mitigar los efectos del cambio climático, puesto que son
grandes “pulmones” naturales. Al igual que recuperar y proteger especies
tan emblemáticas como
el lince ibérico o el águila imperial, por citar algunos ejemplos.
Y contar
con Infocam, un dispositivo público operativo los 365 días del
año, que es un referente en la extinción y un ejemplo en los trabajos de
prevención, es una garantía para proteger nuestro patrimonio natural y a
nuestra ciudadanía de los incendios forestales,
porque como dice nuestro lema de este año, ‘la prevención salva’.
En definitiva, somos conscientes de la emergencia, actuamos, invertimos, y dotamos a Castilla-La Mancha de la normativa
que tiene que contribuir a un cambio de modelo descarbonizado que deje a nuestras generaciones presentes y futuras una región económica, medioambiental y humanamente sostenible.
Mercedes Gómez
Consejera Desarrollo Sostenible
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Viernes, 5 de Junio del 2026
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