Este jueves ha echado el cierre la tercera edición
del Taller de Pintura de Personas Mayores, una iniciativa impulsada por
Cruz Roja que ha vuelto a demostrar que la creatividad, la ilusión y las ganas
de aprender no tienen fecha de caducidad. Una decena de mujeres se ha reunido,
una vez más, alrededor de pinceles y lienzos para compartir mucho más que una
afición: un espacio de convivencia, apoyo mutuo y alegría.
La responsable y profesora del taller, Manoli Jiménez,
ha contado con la colaboración de María Teresa Hernández, pintora del
colectivo Arrakis, y de Encarnación Díaz. Juntas han conseguido crear un
ambiente en el que el arte se convierte en una herramienta para combatir la
soledad no deseada, fomentar un envejecimiento activo y reforzar la autoestima
de las participantes.
Este periodista ha podido comprobar de primera mano
el magnífico ambiente que se respira en el aula: el respeto y la admiración con
la que estas mujeres se acercan al arte, las risas compartidas y el
sorprendente nivel de unas alumnas que, en muchos casos, han comenzado hace
apenas tres años sin haber sujetado nunca un pincel. La concejala de
Cultura, Inés Losa, no ha querido perderse el final de un curso que ha
estado dirigido y supervisado por la trabajadora social de Cruz Roja, Cristina
Navarro.
Pintar para ser felices
Manoli Jiménez ha explicado que esta edición también ha
estado marcada por la superación. Tras una operación que la ha obligado a
ausentarse temporalmente, ha encontrado a sus alumnas desanimadas y preocupadas
por la pérdida de pulso. Lejos de rendirse, ha buscado soluciones creativas
para adaptar las técnicas pictóricas a sus necesidades.
"Les decía que a mí también me costaba hasta
firmar", ha relatado entre risas. Utilizando elementos cotidianos como plumas
de palomo, cucharas o incluso tarjetas caducadas, ha ideado nuevas formas
de pintar flores y trazos para que ninguna renuncie a seguir creando. "Lo
que buscamos es que la gente esté entretenida y sea feliz", ha
resumido la profesora.
El resultado son obras llenas de color y vitalidad. No es
casualidad. El primer año del taller estuvo dedicado precisamente al color,
un aprendizaje que, según Manoli, ha marcado la evolución artística de las
participantes. Muchas han continuado pintando en sus casas y después han
llevado sus trabajos para compartirlos y perfeccionarlos junto al grupo,
aportando siempre un toque personal a cada obra.
Mucho más que un taller de pintura
Tras el éxito de la exposición celebrada el pasado año, que recibió
una gran afluencia de visitantes y sorprendió gratamente a quienes acudieron
a verla, las artistas ya piensan en la próxima cita. La intención es volver a
mostrar sus creaciones al público y seguir creciendo con formatos más
ambiciosos y lienzos de mayor tamaño.
Por su parte, Cristina Navarro, trabajadora social de
Cruz Roja, ha destacado la evolución experimentada por las alumnas desde que
comenzó el proyecto. "Empezaron haciendo cuatro rayas y algunas era la
primera vez que cogían un pincel. Ver cómo han llegado incluso a exponer sus
obras supone un impulso enorme para su autoestima", ha señalado.
Navarro ha recordado que el objetivo principal de este tipo
de iniciativas es luchar contra la soledad de las personas mayores y
favorecer un envejecimiento activo y saludable. Además del componente
artístico, el taller trabaja aspectos cognitivos, la psicomotricidad y, sobre
todo, fortalece las relaciones personales entre las participantes.
"El ambiente que hay entre ellas funciona
fenomenal", ha afirmado.
Un espacio donde florecen el arte y la amistad
La concejala de Cultura, Inés Losa, ha querido
acompañar a las artistas en esta clausura y poner en valor tanto el trabajo
desarrollado por Cruz Roja como la labor de Manoli Jiménez y sus colaboradoras
y "agradecer a Manoli y a todo este fantástico grupo de mujeres que me
permitan compartir este rato con ellas. Creo que no sois conscientes del
espacio que habéis creado para que estas mujeres sigan desarrollando su
talento", ha manifestado.
Losa también ha reivindicado el papel de las mujeres en el
mundo del arte, "siempre hablamos de los grandes maestros, pero también
existen grandes maestras. Manoli es una gran maestra y aquí están sus
discípulas como prueba de ello".
La edil ha subrayado que en este taller no solo florece el
arte, sino también la amistad y las relaciones sociales, convirtiéndose en una
herramienta eficaz contra la soledad no deseada. Además, ha confirmado que el
Ayuntamiento ya trabaja para que las alumnas puedan volver a exponer sus
trabajos en la planta baja de la Posada de los Portales.
La jornada ha concluido entre aplausos, sonrisas y la
satisfacción del trabajo bien hecho. Porque, una vez más, estas artistas han
demostrado que nunca es tarde para descubrir un talento, compartir una
pasión y llenar de color la vida propia y la de quienes las rodean.
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Martes, 16 de Junio del 2026
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