Hace ocho siglos, una piedra marcó el inicio de la
construcción de uno de los mayores tesoros espirituales, artísticos y
patrimoniales de Europa. Hoy, la Catedral de Toledo ha presentado la réplica de
aquella Primera Piedra, concebida como el obsequio conmemorativo oficial de su
VIII Centenario.
El próximo 14 de agosto se cumplirán
exactamente ochocientos años de la colocación de la Primera Piedra de la
Catedral de Toledo. Con motivo de esta efeméride, la Catedral entregará a
todos los asistentes a la celebración litúrgica del último día del
Octavario en honor a la Virgen del Sagrario una réplica de esta pieza como
obsequio conmemorativo.
La réplica, de gran valor simbólico, recrea la
piedra fundacional que marcó el inicio de las obras de la Catedral en el año
1226, bajo el impulso del rey Fernando III el Santo y del arzobispo Rodrigo
Jiménez de Rada. Inspirada en la representación histórica conservada en la
pintura La colocación de la primera piedra de la Catedral de Toledo, de
Francisco Rizi, la pieza evoca el instante en que comenzó la construcción de la
Catedral Primada, origen de ocho siglos de historia, fe, cultura y patrimonio.
Durante la presentación de la pieza, el deán de
la Catedral de Toledo, D. Juan Pedro Sánchez Gamero, destacó el profundo
valor simbólico de esta iniciativa, afirmando que la réplica se convierte
también en emblema del VIII Centenario, una celebración que “mira con gratitud
a sus orígenes y que renueva, tantos siglos después, una suerte de voto de fidelidad
a lo que la Catedral es, significa y representa”.
La pieza ha sido realizada por La Paloma Cerámicas,
colaborador oficial del VIII Centenario, que ha producido una edición especial
de 11.000 réplicas. Durante su intervención, D. Francisco Antonio Rodríguez
Moreno, CEO de La Paloma Cerámicas, destacó cómo el proyecto fue concebido
para transformar la Primera Piedra de la Catedral en un símbolo capaz de
acercar a miles de personas a la historia de la Catedral Primada de España, de
modo que “cualquier persona que reciba uno de estos ladrillos pueda sentir que
está sosteniendo entre sus manos una pequeña parte de esa historia”.
Por su parte, el canónigo capellán mozárabe y
obrero mayor de la Catedral de Toledo, D. Francisco Javier Hernández de Pinto,
recordó el significado histórico de la colocación de la Primera Piedra y el
esfuerzo de las generaciones que hicieron posible la construcción y
conservación de la Catedral a lo largo de ocho siglos. En este sentido, subrayó
el valor de la transmisión de un legado que ha llegado hasta nuestros días
gracias al trabajo, la fe y el compromiso de quienes contribuyeron a levantar
una de las grandes joyas del patrimonio religioso, artístico y cultural de
España, recordando que “las piedras de una catedral no son únicamente materia.
Son historia hecha visible”.
El acto concluyó con las palabras del arzobispo
de Toledo, Primado de España, Mons. Francisco Cerro Chaves, quien destacó
la dimensión espiritual de esta conmemoración y el significado que la Catedral
continúa teniendo para la Iglesia y para la sociedad ocho siglos después de la
colocación de su primera piedra, deseando que la Piedra Conmemorativa que hoy
se presenta sirva como símbolo de “un legado de fe, de esperanza y de caridad
que dejaremos a las nuevas generaciones”
Con esta iniciativa, el Cabildo Primado comparte
con la sociedad el símbolo que dio origen a la Catedral de Toledo. Ocho
siglos después de su colocación, la Primera Piedra vuelve a adquirir
protagonismo como emblema del VIII Centenario, recordando el comienzo de una
historia que sigue viva y renovando el vínculo entre la Catedral y las
generaciones presentes y futuras.
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Miércoles, 24 de Junio del 2026
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