Cuando el pasado 26 de junio el alcalde de Tomelloso, Javier
Navarro, anunció que la Viñadora de Honor de la Feria y Fiestas 2026 iba
a ser Marieli Blanco, justificó el nombramiento señalando que se trata de una
de las figuras más relevantes de la música en la ciudad y una persona que
representa «toda una vida entregada al enriquecimiento cultural de
Tomelloso».
Marieli Blanco, María Elisa Blanco Cabezuelo, ha
desarrollado una amplia trayectoria en la enseñanza, la interpretación y la
difusión de la música, además de dirigir la Coral del Conservatorio de
Tomelloso y el Conservatorio Municipal de Música «Luis Osuna Migallón».
Seguramente el nombramiento ha concitado adhesiones inquebrantables. Marieli es
una persona que provoca unanimidad. Todo el mundo la quiere, todo el mundo la
queremos. Cercana, humilde, trabajadora, simpática, callada, resolutiva,
eficiente; siempre un paso atrás, siempre fuera de plano. Uno imaginaba,
mientras escuchaba el anuncio en la sala Francisco Carretero del Ayuntamiento,
el mal rato que debía de estar pasando la música.
Nos citamos en el Mercado de Abastos, a la hora del
aperitivo. La excusa es el concierto que la Coral del Conservatorio ofrecerá el
próximo 12 de julio en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro.
Ella llega convencida de que hablaremos de eso. De ensayos, de repertorio, de
ópera y de zarzuela. Lo que todavía no sabe es que, antes o después, la
conversación desembocará en la pregunta que lleva varios días intentando
esquivar.
Pero todavía no. De momento hablamos de música.
—El Festival de Almagro es una cita muy especial para la
Coral.
—Sí, muchísimo. Es verdad que el espacio donde actuamos, la
antigua Universidad Renacentista de Almagro, AUREA, es más pequeño que otros
escenarios donde hemos cantado, pero para nosotros supone otro escaloncito
más en la historia de la Coral. Nos hace mucha ilusión.
—Van a compartir escenario con la Orquesta CLM Sinfónica.
—Sí, dirigida por Francisco José Velasco. También estarán el
Coro Laminium de Daimiel, el Coro Orden de Calatrava de Almagro y algunos
componentes de otros coros de la provincia. Al final nos juntamos mucha gente
con una misma ilusión, que es hacer música.
—¿Qué repertorio van a interpretar?
—Una selección de nuestros grandes clásicos de ópera y
zarzuela. Cantaremos el coro de Los gitanos, el de Nabucco, Tannhäuser...
y, de zarzuela, páginas tan conocidas como el coro de románticos de Doña
Francisquita, La verbena de la Paloma o El sembrador. Además,
la orquesta interpretará también algunas piezas instrumentales.
—Las entradas prácticamente se agotaron hace días.
—Sí, apenas quedaban algunas sueltas. Eso también anima
mucho. Saber que el público responde siempre es una satisfacción.
El concierto, me cuenta, no es nuevo para ellos. Ya lo
interpretaron el pasado mes de febrero en Ciudad Real y Puertollano junto a la
CLM Sinfónica.
—¿Le gustaría traer este espectáculo a Tomelloso?
—Muchísimo. Ojalá pudiera hacerse. Sería una alegría.
—¿Cómo están yendo los ensayos?
—Hay obras realmente complicadas. El coro de los soldados de
Fausto, por ejemplo, es muy difícil y además está en francés. Hay que
insistir mucho y trabajar muchísimo. Pero esas dificultades también son un
estímulo.
Aparece en la charla José Hernández Párraga, el tenor
venezolano que está ahora en Tomelloso.
—Estamos muy agradecidos por el trabajo que hace con
nosotros. Nos ayuda con la técnica vocal y, además, queríamos que el público
tuviera la oportunidad de escucharlo. Hablamos con Francisco Velasco para ver
si podía hacerle un hueco en el programa y aceptó enseguida. José interpretará
el «Nessun dorma» de Turandot. Nos hace mucha ilusión.
No habla solo de él. También menciona al tenor del Coro
Laminium que interpretará El sembrador y a Pedro Casado, que cantará una
romanza de El beso. Da la sensación de que disfruta tanto presentando a
los demás como cuando se pone delante del piano. Le pregunto si esa es una de
las grandezas de la música coral, la de sumar voces. Asiente casi antes de
terminar la pregunta.
—Claro. Nosotros llevamos muchos años colaborando con coros
de toda la provincia. Con Daimiel, con Almagro, con Manzanares... Cuando hace
falta reunir muchas voces siempre estamos ahí unos para otros. Eso crea una
relación muy bonita entre todos.
Marieli habla constantemente de trabajo, de ensayos, de
compañeros, de alumnos, de proyectos compartidos. Apenas utiliza la primera
persona del singular. Todo sucede en plural.
—Da la impresión de que nunca pierde la ilusión.
—Es que todas estas cosas nos aportan muchísimo. Preparar un
concierto como éste hace ilusión. Trabajar una obra difícil hace ilusión. Ver
cómo los alumnos crecen hace ilusión. Creo que no hay mayor felicidad que
trabajar en lo que a uno le gusta. Llevo treinta y siete años viviendo
prácticamente en el Conservatorio. Desde el primer día me sentí una
privilegiada por poder trabajar allí. Y sigo sintiéndolo.
Cambio de tercio.
—Marieli...
Levanta la vista.
Sonríe antes incluso de que termine la pregunta.
—Francisco... no me esperaba esto de ti. Yo creía que
solo íbamos a hablar del concierto.
Y rompe a reír.
—¿Qué sintió cuando Javier Navarro la llamó para decirle
que iba a ser la Viñadora de Honor?
Se toma unos segundos.
—Lloré muchísimo. Todos los días lloro —dice
riéndose de sí misma—. Pero aquel día fue... no podía parar de temblar. Todavía
estoy en shock. Lo sigo asimilando porque a veces lo pienso y es como si no
fuera conmigo. Yo no creo que haga nada tan importante como para recibir un
honor tan grande.
—Sin embargo, ha habido muy pocas veces en que un
nombramiento haya despertado tanta unanimidad.
—He recibido muchísimas felicitaciones. Muchísimas. Y con
cada mensaje volvía a emocionarme. Pero es que yo lo veo de otra manera. Lo
hablé también con Javier. A mí esto me apasiona. Me gusta tanto lo que hago...
Y hay tanta gente que colabora conmigo que ese Viñador es muy, muy
compartido. Con mi familia, con todos mis compañeros, con la Coral... Si no
fuera por ellos, nada de esto tendría sentido.
No tarda ni un minuto en llevar la conversación hacia los
demás. Habla de los coralistas. De los profesores. De quienes la han acompañado
durante todos estos años.
—La Coral no para de hacer cosas, de viajar, de llevar el
nombre de Tomelloso por muchos sitios. Pero es que lo hacemos con orgullo.
Somos felices haciéndolo. Yo siempre estoy dispuesta a colaborar donde me
llamen, pero detrás hay mucha gente trabajando.
—¿Se le da en Tomelloso la importancia a la música que
merece?
—Aquí hay muchísimos músicos. Tenemos dos bandas, varios
coros, grandes profesionales... Sí, quizá habría que hablar más de la música
que se hace en Tomelloso. Pero también es verdad que nosotros siempre hemos
sentido el apoyo de la ciudad. Siempre que nos llaman para cualquier acto allí
estamos encantados de participar.
Marieli recuerda, con emoción, los concursos, los viajes, los
escenarios donde la Coral ha ido dejando huella.
—Cuando nombran a Tomelloso fuera... eso es muy grande. En
Torrevieja, en Murcia, en Almería... Escuchar "Coral de Tomelloso"...
Uf... Eso emociona muchísimo.
Hace una pausa.
—Hablar de la Coral no me cuesta. Hablar de mí sí.
No hace falta insistir demasiado para comprobarlo.
—¿Ha pensado ya en el discurso?
—No. Me cuesta muchísimo. Tengo una libreta donde voy
apuntando cosas, pero todavía no. Lo que sí tengo claro es que hablaré de toda
la gente que ha estado a mi lado. Las uvas de ese galardón hay que
repartirlas entre mucha gente.
Cuenta al periodista cómo recibió la noticia. Días antes
había hablado con la concejala de Cultura porque quería participar también en
esta edición en el acto de los Viñadores. Han sido muchos los años que la
entrevistada ha puesto la banda sonora de la gala, interpretando piezas de
homenaje a los galardonados. En esta ocasión quería acompañar a José Hernández
con el piano.
—Yo pensaba que podía ser bonito que José cantara y
acompañarlo. Ya había hablado con Inés.
Poco después recibió una llamada del alcalde.
—Me dijo: "¿Te puedes pasar por la Alcaldía? Tengo que
pedirte un favor personal". Yo pensé que sería para alguna boda o algún
acto del Ayuntamiento. Cuando llegué me dijo: "Sé que has hablado para
tocar en los Viñadores...". Le dije que sí. Entonces me respondió:
"Pues ya te digo que no puedes tocar". Yo me quedé extrañada.
"¿Y eso?". Y me dijo: "Porque vas a ser la Viñadora de Honor".
Ahí exploté.
—¿Qué música le gustaría que le tocaran ese día?
—Me gusta mucho el jazz. Diana Krall, Eva Cassidy, James
Taylor, Carole King... Ese tipo de música me encanta. También me emociona el Intermezzo
de Cavalleria Rusticana o la banda sonora de Cinema Paradiso. La
música me traspasa completamente.
Pero enseguida vuelve a pensar como directora.
—Es que hasta cuando me preguntas qué me gustaría escuchar
ese día, yo ya estoy pensando en qué podría hacer el coro, en que José cante...
Me sale solo.
El próximo curso llegará con más alumnos en el
Conservatorio, nuevos proyectos y el regreso de Carmina Burana. También
habrá Navidad, conciertos con la CLM Sinfónica y todo ese trabajo silencioso
que rara vez se ve desde fuera.
Y, de pronto, cambia el gesto.
—Además, voy a ser abuela dos veces.
La sonrisa ahora es distinta.
—En octubre nace un bebé y en diciembre otro. Así que se me
juntan muchas alegrías.
Antes de despedirnos vuelve Marieli, sin darse cuenta, al
mismo lugar al que ha regresado durante toda la conversación.
—De verdad que lo veo como desde fuera. Pienso: "No
puede ser que esto me esté pasando a mí". Solo me tranquiliza pensar que
ese Viñador de Honor es compartido con muchísima gente. Yo sé las horas que hay
que dedicarle a esto... y sé también que nunca se llega solo.
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Sábado, 4 de Julio del 2026
Viernes, 3 de Julio del 2026
Viernes, 3 de Julio del 2026
Sábado, 4 de Julio del 2026