Opinión

«Sin sensibilidad para gestionar; sin vergüenza para la foto»

Artículo de opinión del PSOE de Tomelloso

PSOE de Tomelloso | Lunes, 27 de Julio del 2026
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Hay decisiones políticas que retratan mejor que cualquier discurso las prioridades de un gobierno. Y pocas son tan reveladoras como las que afectan a los servicios dirigidos a la infancia más vulnerable.

Lo que está ocurriendo este verano con el Campamento de Verano de la Concejalía de Servicios Sociales de Tomelloso no es un simple problema de organización. Es el resultado de una cadena de decisiones que han ido deteriorando un servicio esencial hasta convertirlo en una sombra de lo que fue.

Hablamos de un campamento que no nació como una actividad de ocio cualquiera. Su finalidad siempre ha sido doble: garantizar la conciliación familiar durante los meses de verano y ofrecer continuidad a un servicio tan básico como el comedor escolar para niños y niñas, en muchos casos, pertenecientes a familias en situación de vulnerabilidad. Precisamente por eso debería ser una prioridad absoluta para cualquier equipo de gobierno.

Sin embargo, la realidad es muy distinta.

En apenas dos años hemos pasado de un campamento con una duración aproximada de mes y medio a otro de apenas diez días. Un recorte cercano al 70 % que resulta difícil de justificar cuando hablamos de un recurso social y no de un gasto prescindible. Pero el problema no termina ahí. También se han reducido servicios que facilitaban la conciliación, como las rutas de autobús, obligando ahora a muchas familias a desplazarse por sus propios medios para recoger a los menores tras el comedor escolar.

A ello se suma una planificación difícil de entender. Según han denunciado numerosas familias, los niños y niñas permanecen durante horas en el exterior de la Ciudad Deportiva, incluso en el aparcamiento, en pleno mes de julio, sin poder acceder antes a instalaciones más adecuadas o a la piscina. Resulta incomprensible que, con las altas temperaturas que sufrimos cada verano, no se haya previsto una organización que priorice la seguridad y el bienestar de los menores.

Y como si todo esto fuera poco, el servicio comenzó sin contar con la figura del coordinador prevista para un programa de estas características, una responsabilidad que, según se ha explicado posteriormente, hubo que resolver sobre la marcha.

Paradójicamente, quienes están sosteniendo este servicio son los propios monitores y monitoras. Profesionales que, con enorme esfuerzo y dedicación, intentan compensar cada día las deficiencias organizativas y evitar que sean los menores quienes paguen las consecuencias de una mala gestión. Ellos merecen reconocimiento, porque están haciendo mucho más de lo que les corresponde.

Los datos hablan por sí solos. De alrededor de 90 participantes hace unos años se ha pasado a poco más de medio centenar y, este verano, únicamente 38 menores utilizan el servicio de comedor asociado al campamento. No parece casualidad. Cuando un servicio pierde calidad, las familias dejan de confiar en él. Y cuando eso ocurre en un recurso destinado precisamente a quienes más lo necesitan, el problema deja de ser administrativo para convertirse en un fracaso político.

Lo más preocupante es que este deterioro no responde a una falta de recursos inevitable, sino a una evidente falta de planificación y de voluntad política. Porque gobernar no consiste en improvisar soluciones cuando las críticas ya han aparecido en redes sociales ni en intentar apagar incendios con publicaciones en Facebook. Gobernar es prever, organizar y garantizar que los servicios públicos funcionen correctamente desde el primer día.

Los campamentos de Servicios Sociales no pueden gestionarse pensando únicamente en cubrir el expediente. Deben planificarse pensando en los niños y niñas que participan, en sus familias y en la función social que cumplen, porque detrás de cada recorte, hay una familia que encuentra más dificultades para conciliar; detrás de cada autobús eliminado hay padres y madres obligados a reorganizar su jornada laboral, y detrás de cada mala decisión siempre hay menores que merecen mucho más de lo que están recibiendo.

Por eso resulta especialmente sonrojante ver al alcalde, Javier Navarro, junto a la concejala de Servicios Sociales, Elena Villahermosa, sacar pecho públicamente de un servicio que, lejos de reforzar, han ido desmantelando hasta dejarlo bajo mínimos. Es difícil entender tanto triunfalismo cuando la realidad que viven las familias es la de un campamento con menos plazas, menos duración, menos servicios y más problemas de organización. La propaganda nunca puede sustituir a una buena gestión.

Quizá por eso convendría que el Gobierno municipal dedicara menos tiempo a hacerse fotografías cuando inaugura los servicios y más a garantizar que esos mismos servicios siguen existiendo, mantienen su calidad y cumplen la función para la que fueron creados. Porque la verdadera política social no se mide por las publicaciones en redes sociales, sino por cómo se trata a quienes más necesitan del apoyo de su Ayuntamiento.

PSOE de Tomelloso

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