“Es
el instante de tomar un respiro, de hacer de los divertimentos un modo de
conocerse y de reconocerse, en comunión y en comunidad. Fomentar los contactos
humanos, desde el sano recrearse y el saludable distraerse, es fuente de
armonía”.
Ningún ser humano es prisionero del destino, para ello se
requiere no caminar irreflexivamente, estar atento a nuestros andares y hacer
memoria de lo vivido, para poder extraer conclusiones con espíritu
reconcentrado, que no se hace con palabras sino con silencio, para poder oír la
toma de contacto de nuestra mente con el corazón y acoger la voluntad etérea,
como un auténtico poeta en guardia permanente. La misión es bien clara, uno
existe para asistir, como vive para donarse y nunca endiosarse. En
consecuencia, hay que ser más de lo celeste que de lo terrícola. Nuestras
místicas entretelas, no se alientan ni tampoco se alimentan de insanos
poderíos, que lo único que hacen es pervertirnos y degenerarnos el verso, con
el que partimos al tronco viviente para ser el poema perfecto.
El cielo es el paraíso florecido de latidos. Por eso, es
vital recogernos y acogernos, hacer altos en los caminos, ser capaces de
detenernos y de meditar, sobre los diversos tonos y timbres vertidos. Que sea
la poesía la que nos guíe y no sea el poder mundano el que nos atrofie. Necesitamos
rumiar sones, tener tiempo para nosotros, abandonarnos cada vez más al esperado
periodo de descanso, para fortalecer el espíritu y la materia, sometidos cada
día a un continuo cansancio y desgaste, debido al ritmo frenético de los
aconteceres diarios. En efecto, es el instante de tomar un respiro, de hacer de
los divertimentos un modo de conocerse y de reconocerse, en comunión y en comunidad.
Fomentar los contactos humanos, desde el sano recrearse y el saludable
distraerse, es fuente de armonía.
Dejemos que lo sistémico penetre en los tañidos de nuestro
sagrario interno. Hemos de ir más allá de un mero entretenimiento o diversión.
Las situaciones planetarias nos advierten que nunca hay que bajar la guardia. Para
empezar, cualquier ser humano debe tener siempre el nivel de la dignidad por
encima del nivel del miedo y no debe estar sujeto a condiciones. Justamente,
con una ensimismada paciencia, tomaremos la espléndida morada que dará paz,
justicia y decencia a toda la ciudadanía. Así la percusión que somos, no habrá
entonado en vano, para que cesen los enfrentamientos deshumanizantes,
garantizando la asistencia humanitaria a todas las poblaciones. Activemos,
pues, la cultura del abrazo sincero como lenguaje.
Una de las mil contrariedades de las familias actuales, especialmente
en las sociedades más avanzadas, derivan de una creciente dificultad para
comunicarse. Cuesta conseguir estar juntos y, en demasiadas ocasiones, la red
virtual acapara los diálogos y absorbe miradas. Pongamos, la cercanía como
práctica. Ahondemos en nuestras acciones, dejémonos mirar y vernos, con esa luz
interior de amor/amar y de verdad/bondad. Sin un significado vinculante, toda
nuestra labor se reduce a un activismo estéril y desordenado. Aprendamos a
reprendernos entre sí, ayudémonos los unos a los otros; y, seguramente entonces
descubriremos, que un buen desarrollo será fraternizarse, en un mundo cada vez
más interdependiente, falto de compromisos auténticos y de búsqueda del bien colectivo.
Ahora bien, para comprender lo que nos sucede, antes hay
que entender lo que nos dicta el corazón y la mente al mismo tiempo. En este
sentido, conviene fijarse en lo que queda por hacer, no en lo que ya se ha
realizado; y, sobre todo, en lo que uno aspira a hacer. Sin duda, precisamos
dejarnos reeducar sin prisas, uniendo la hondura intelectual a la humildad
anímica, deduciendo del movimiento interior nuestro, como el sitio donde
habitan las decisiones, el amor y la mística inspiración. Es importante que,
entre todos, ofrezcamos una llave de comprensión vital; y no un cúmulo de
pensamientos incompletos, a nuestro antojo. De este modo, podremos concebir
mejor la dimensión humana, ideada como calor de hogar, que es lo que en
realidad nos embellece y fraterniza.
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Jueves, 30 de Julio del 2026
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