A diez días de que Tomelloso abra oficialmente su Feria y
Fiestas, Javier Navarro afronta su cuarta celebración como alcalde con
la mirada puesta en una programación que supera el centenar de actividades y
que, en realidad, se extiende durante más de un mes. Recibe a La Voz de
Tomelloso en su despacho para hablar de la feria, pero también de una
legislatura que encara su recta final y de una candidatura a 2027 que el propio
Navarro da prácticamente por descontada si cuenta con el respaldo de su
partido.
Habla de los aciertos y de los asuntos pendientes, de la
UCI, el ferrocarril, el pabellón ferial, las cuevas, la limpieza o el
biometano. También de turismo, de economía y de una manera de entender la
Alcaldía que le lleva a intentar estar en todos los actos, «Si quieres saber
si algo funciona, tienes que verlo con tus propios ojos». En la
conversación hay gestión, reivindicación política y también una petición para
estos días, dejar durante una semana los problemas a un lado y recuperar, en la
medida de lo posible, aquella ilusión de la feria de otros tiempos.
—Estamos a apenas una semana de la Feria. Será su cuarta
como alcalde y la última de este mandato. ¿Con qué sensación llega?
—Llego con responsabilidad y con la intención de solucionar
aquellas cuestiones que no hayan salido como queríamos o que no hayan sido del
agrado de los vecinos. Creo que con la Fiesta del Vino del 7 y 8 de agosto
hemos resuelto uno de los debes que teníamos. Somos un equipo de gobierno que
aprende de sus errores y que tiene la obligación de intentar hacer cada año una
feria mejor.
Espero que sea una feria del agrado de todos los vecinos de
Tomelloso y que, sobre todo, transcurra con normalidad en materia de seguridad.
Es una semana que moviliza a miles de personas, no solo de aquí, también de
otras localidades y a muchos ausentes que regresan esos días.
—La programación comienza el 7 de agosto y termina el 13
de septiembre. ¿Se ha convertido la feria en algo demasiado grande para
concentrarlo en una semana?
—La feria ha crecido mucho. Este año hablamos de más de cien
eventos y de más de diez ubicaciones diferentes. El objetivo es que los vecinos
puedan disfrutar de ellos y no tengan que elegir entre actividades. Con el
anterior equipo de gobierno ocurría que en un mismo día se programaban, por
ejemplo, la Fiesta del Vino, una corrida de toros y un concierto. Puedes
presumir de tener muchos eventos concentrados en seis días, pero en realidad
estás obligando al vecino a decidir a cuál acudir. Nosotros queríamos otra cosa,
que una familia pueda ir a una actividad infantil y también disfrutar de la
Fiesta del Vino, o que alguien pueda acudir a los toros y después a otro
acontecimiento. Había que intentar que los actos fueran compatibles y que,
cuando hubiera coincidencias, fueran actividades complementarias.
Creo que ese era uno de los puntos de partida que nos
marcamos en 2023 y que ahora se plasma en un programa que prácticamente ocupa
todo el verano.
—¿Qué otros cambios cree que se han consolidado?
—Hemos intentado que la feria se disfrute en más lugares.
Evidentemente, el recinto ferial, la Plaza de España o el Paco Gálvez
concentran muchos actos, pero hemos incorporado otros espacios y hemos
reforzado especialmente la programación en la Ciudad Deportiva.
También hemos intentado que haya prácticamente todos los
días una propuesta infantil. Y confiamos en que el pabellón ferial que estamos
impulsando permita en el futuro disponer de un nuevo escenario para la feria.
—La feria de hace algunas décadas tenía un significado
especial porque concentraba buena parte del ocio que ahora existe durante todo
el año. ¿Cómo se mantiene aquella magia?
—Es difícil. Antes, si querías disfrutar de un concierto o
de las atracciones, tenías que esperar a la feria. Ahora hay actividades
durante todo el año. Tenemos atracciones en fiestas de barrio y conciertos a
mitad del verano.
Por eso intentamos que la programación de feria sea
complementaria con el Zodiak y con los conciertos que ha organizado, por
ejemplo, la Peña Taurina. El Ayuntamiento mira qué tipo de música se ofrece en
esos espacios y busca que en feria haya una propuesta diferente. Queremos que
cualquier vecino, independientemente de sus gustos, encuentre durante el verano
alguna actividad con la que se identifique.
—La feria tiene también una dimensión económica. ¿Se está
aprovechando todo ese potencial?
—Creo que el impacto económico es enorme. La feria de
Tomelloso se vive en la calle, en la hostelería, en el recinto ferial y en
todos los rincones de la ciudad. Eso es un plus. Hay muchos vecinos que salen
de vacaciones esa semana, pero también muchos ausentes que vuelven a Tomelloso
y traen aquí la economía de las localidades donde viven. Y recibimos visitantes
de otros municipios que vienen a los conciertos, a los toros, al mercado
tradicional o a las actividades deportivas y culturales.
Por eso nosotros no entendemos el desembolso que realiza el
Ayuntamiento en la feria como un gasto, sino como una inversión que repercute
en otros sectores económicos, especialmente en la hostelería.
—Usted suele intentar acudir a prácticamente todos los
actos…
—Porque sigo una máxima que ya aplicaba cuando estaba en la
oposición y como concejal de gobierno,si quieres saber si algo funciona, tienes
que verlo con tus propios ojos. Si quieres saber qué hay que cambiar, también
tienes que verlo.
La feria supone un desgaste físico y familiar importante,
pero es una oportunidad para estar con los vecinos. Hay personas que quizá no
consideran suficientemente importante una reclamación como para pedir una cita
con el alcalde, pero cuando te encuentran en un acto, en un ambiente más
distendido, te trasladan sus propuestas. Para mí eso también es parte de
gobernar.
—¿Hay alguno que le emocione especialmente?
—El acto de los Viñadores. Para mí es muy especial porque
supone el reconocimiento de Tomelloso y de los propios tomelloseros.
A los cuatro Viñadores que son votados por sus colectivos siempre les digo que les han elegido los suyos. Para mí eso es el máximo reconocimiento. No es una decisión política, sino que tu pueblo, tu gente, reconoce tu trayectoria o tu trabajo. Por eso es un acto que me emociona especialmente.
—A estas alturas del mandato, ¿qué objetivos considera
cumplidos y cuáles se han quedado pendientes?
—Creo que todos los que dependen de mí están cumplidos o en
proceso de cumplirse. Una de mis máximas era recuperar reivindicaciones
históricas que habían quedado en segundo plano y hemos vuelto a poner sobre la
mesa cuestiones como la UCI, la conexión ferroviaria o las líneas
interurbanas de autobús. Son asuntos que no dependen del Ayuntamiento, pero que
tenemos la obligación de defender. También nos hemos volcado en trasladar el
máximo dinero posible a la sociedad: los convenios, especialmente los del
tercer sector, han crecido al menos un 11% y hemos pasado de 12 a 18
entidades conveniadas.
En inversiones hemos querido cambiar el modelo y no
limitarnos a remodelar calles, sino generar nuevos servicios. Ahí está el área
de autocaravanas, la digitalización de los exámenes de conducir, la Casa de las
Artes y las Letras, la consolidación de las cuevas o el futuro pabellón ferial.
Evidentemente, el cien por cien del programa electoral no estará terminado al
final de la legislatura, pero una parte importante estará ejecutada, en
ejecución o programada y financiada. También hemos reforzado el mantenimiento,
el asfaltado y las infraestructuras que afectan directamente al día a día de la
ciudad.
—Usted defiende el 10T como uno de los pilares de su
acción de gobierno. ¿Cómo se encuentran esos proyectos? ¿Es consciente de que
alguno quedará para otra Corporación, que podría o no presidir usted?
—El mayor ejemplo es el pabellón ferial. Estamos hablando de
una inversión de unos cuatro millones de euros que quizá no esté
terminada en mayo de 2027, pero tendrá la financiación y el proyecto en marcha.
La avenida Niort comenzará en septiembre, con un plazo de doce meses, y el
parque Quinto Centenario tendrá una ejecución de entre doce y dieciocho meses.
Lo importante es que los proyectos estén hechos, financiados, en ejecución o
perfectamente encauzados.
Hay actuaciones menos visibles que también considero
importantes, como la digitalización de los exámenes de conducir, que supuso
unos 50.000 euros, y nos convirtió en la segunda ciudad no capital de
provincia en realizar exámenes por vía digital y la primera en firmar un
convenio con la Dirección General de Tráfico. Y está la consolidación de las
cuevas, para la que hemos conseguido 600.000 euros de fondos europeos y un
millón de euros de Diputación, además de la inversión ya realizada.
Queremos convertir lo que podría ser una desgracia en una oportunidad y hacer
visitables algunas de esas cavidades.
—La limpieza es algo muy visible para los ciudadanos y
que levanta malestar…
—Hemos incorporado 40 personas al servicio de
limpieza y hemos aumentado mucho la inversión. Hemos pasado de un contrato de
unos 270.000 euros a más de 400.000, y seguimos incrementando la
aportación. Cuando las condiciones lo permiten tenemos respuesta los siete días
de la semana y a las ocho de la mañana puede haber suciedad en Tomelloso que a
las diez prácticamente ha desaparecido.
Pero hay una parte que no depende solo del servicio de
limpieza, que es el civismo. Hay contenedores que no están llenos y tienen
bolsas alrededor, personas que sacan residuos y los dejan fuera o instalaciones
que se limpian y poco después vuelven a aparecer botellas. Tenemos que seguir
mejorando el servicio, pero también evitar esas conductas. Nos saldría mucho
más barato prevenirlas que corregirlas después.
—¿Y en qué punto se encuentra el asunto del biometano?
—Yo nunca he dicho ni que quiero ni que no quiero una planta
de biometano en Tomelloso. He explicado que estamos estudiándolo y quiero
conocer cómo funcionan estas instalaciones en otras comunidades autónomas para
poder tomar una decisión con más información. Ahora la Junta dice que los
ayuntamientos podrán determinar si una planta es viable, cuando antes se decía
que no era así. Además, el informe de impacto ambiental es técnico y
corresponde a la Junta de Comunidades.
Lo que sí tenemos es una realidad, que nuestras industrias
agroalimentarias generan residuos y esos residuos tienen que gestionarse. En
unos años vamos a ver plantas de biometano en muchos lugares de España.
Tomelloso tendrá que decidir qué modelo quiere y con qué condiciones, pero no
podemos ignorar el problema de los residuos ni tomar una decisión sin conocer
cómo funcionan estas instalaciones.
—Tomelloso está intentando reforzar su imagen turística
alrededor del vino, la cultura y su patrimonio. ¿Qué cree que nos falta para
dejar de ser una ciudad de paso y convertirnos en un destino turístico
importante?
—Nos faltan plazas hoteleras. Tomelloso tiene que tener
capacidad suficiente para albergar un turismo de fin de semana y convertirse en
un centro neurálgico desde el que se pueda conocer Tomelloso y La Mancha. Sería
de necios pensar que quien venga aquí no va a visitar Campo de Criptana,
Almagro, Las Tablas de Daimiel, las Lagunas de Ruidera o Alcázar. Lo que
tenemos que conseguir es que se aloje en Tomelloso y desde aquí conozca todo
ese territorio.
Tenemos activos culturales importantes y pronto
incorporaremos CALMA, la Casa de las Artes y las Letras. Pero creo que nuestras
cuevas son el elemento que más nos diferencia. La labor de la Asociación de
Amigos de las Cuevas es impresionante y tenemos una variedad de cavidades que
no existe en otros lugares con la misma intensidad. Hemos aumentado el convenio
con la asociación, acondicionado espacios y estamos trabajando para que sean
cada vez más visitables. También hemos puesto en marcha el área de
autocaravanas para abrirnos a otras formas de turismo.
—¿Javier Navarro quiere volver a ser candidato a la
Alcaldía de Tomelloso?
—Sí. Mi ilusión es continuar y presentarme a las elecciones
de 2027. Primero quiero contar con el apoyo de mi partido a nivel local, que
para mí es muy importante, y después con el respaldo regional. Espero que
cuando comience el curso político en septiembre podamos hacer una pequeña
asamblea para pulsar también la actitud de los afiliados. Si no tuviera ese
apoyo, evidentemente no presentaría mi candidatura.
Hay muchos proyectos que se quedan pendientes y otros que
habrá que iniciar. Además, el equipo de gobierno que comenzó en 2023 ha
adquirido una experiencia de gestión que no tenía al principio. Éramos doce
personas y muchas no habían gestionado nunca un Ayuntamiento; ahora conocemos
mucho mejor las necesidades y el funcionamiento municipal. Y cuento con el
silencio positivo de mi familia. Estoy seguro de que si fuera por ellos no
estaría diciendo que sí, pero tampoco se atreven a quitarme la ilusión.
—¿Qué le parece la candidata del PSOE?
—Le deseo la mayor de las suertes y el mayor de los
trabajos. Espero que la campaña se desarrolle con normalidad y respeto. Mi
relación personal con Nazareth es la de dos personas que se conocen desde hace
años, que se preguntan por la salud y por la familia, pero no somos amigos. Si
mañana tenemos que hablar, hablaremos sin ningún problema.
Creo que en política municipal podemos tener posiciones
completamente diferentes y mantener una relación de respeto. Yo no soy de
hablar de mis contrarios; gane quien gane, tiene que tener la suerte que merece
cualquier persona que da el paso de presentarse a unas elecciones.
—¿Superará la política local el mal ambiente en el que
lleva varios años anclada?
—Estamos sufriendo la crispación nacional y regional y las
redes sociales tampoco ayudan. Llevar la política al terreno personal hace que
la crispación aumente. Determinadas acusaciones hacia mi persona que entran en
el ámbito personal no ayudan a rebajar ese ambiente. Creo que podemos discrepar
políticamente sin necesidad de llevar las diferencias a otro terreno.
Y, evidentemente, hay diferencias políticas. Cuando hablamos
del no a la UCI, del retraso de la unidad de hemodiálisis, de las conexiones de
autobús o de la conexión ferroviaria estamos hablando de cuestiones que pasan
por un Gobierno regional al que Nazareth pertenece. Está muy bien que venga a
visitar una pista deportiva, pero nosotros reclamamos inversiones de mayor
alcance. En el programa electoral de 2007, el PSOE hablaba de la
complicidad con el Gobierno regional. Yo no sé qué complicidad tienen ahora
Inmaculada Jiménez, Fran Barato o Nazareth, pero lo cierto es que
Tomelloso merece más y no puede conformarse con las inversiones de última hora
de la Junta.
—Y para terminar con la Feria, ¿qué le desea a los
vecinos y visitantes?
—Que aparquemos los problemas. Vivimos en una sociedad con
muchas dificultades y preocupaciones, con una intensidad de vida muy alta, y la
feria tiene que permitirnos recuperar aquella ilusión que teníamos cuando
éramos más jóvenes. Que durante unos días no hablemos de política ni de
polémicas, sino de dónde vamos a ir, dónde vamos a comer y qué vamos a
disfrutar.
Hay más de 100 eventos preparados para todos los
públicos y detrás hay mucho trabajo de asociaciones, trabajadores municipales y
Ayuntamiento. Mi deseo es que disfrutemos de la feria con tranquilidad, que
recibamos a nuestros ausentes, que agrademos a quienes nos visitan y que
durante unos días podamos dejar los problemas aparcados y disfrutar de
Tomelloso.
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Lunes, 17 de Agosto del 2026
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