Las Lagunas de Ruidera han cerrado los meses de julio y agosto con un balance positivo de la temporada de baño, aunque la elevada afluencia de visitantes durante los fines de semana ha vuelto a provocar problemas de tráfico y estacionamiento. Así lo recoge el periodista Fran Solís en Lanza, tras recabar la valoración de los alcaldes de Ossa de Montiel, Alejandro Chillerón, y Ruidera, Josefa Moreno.
El aumento del nivel de agua registrado después de las lluvias de marzo y abril contribuyó a reforzar el atractivo turístico del espacio natural, situado entre las provincias de Albacete y Ciudad Real, y tuvo también un impacto directo en la actividad de comercios y establecimientos hosteleros de ambos municipios.
El alcalde de Ossa de Montiel considera que la temporada ha sido «bastante buena» y destaca el volumen de visitantes registrado, especialmente durante los fines de semana. Aunque todavía no dispone de cifras definitivas, Chillerón apunta que la afluencia habría sido superior a la de los últimos años.
El incremento de turistas también se ha dejado notar en otros sectores económicos. Según explica el regidor a Lanza, algunos negocios llegaron a incrementar de forma notable su actividad y establecimientos como panaderías y distribuidoras pudieron prácticamente duplicar su producción.
En cuanto al comportamiento de los visitantes, Chillerón señala que, en términos generales, se ha respetado el entorno y se ha producido una mejora en la gestión de los residuos.
Los accesos vuelven a concentrar los principales problemas
El principal problema de la temporada ha estado relacionado con la saturación de vehículos. Los fines de semana más concurridos se han producido estacionamientos en lugares no habilitados, hasta el punto de que, según el alcalde de Ossa de Montiel, llegaron a verse coches en zonas donde habitualmente no se aparca.
La situación preocupa especialmente por las posibles consecuencias ante una emergencia. Chillerón advierte de que la acumulación de vehículos podría dificultar la respuesta ante un incendio u otro incidente y reclama más infraestructuras para ordenar el acceso al Parque Natural.
Entre las medidas que plantea se encuentra la creación de aparcamientos disuasorios en los municipios y la recuperación del servicio de autobús lanzadera, que este verano no ha estado operativo. A su juicio, esta fórmula permitiría reducir la presión de los vehículos dentro del espacio protegido y, al mismo tiempo, favorecería la actividad comercial de los municipios.
La alcaldesa de Ruidera, Josefa Moreno, coincide en el balance positivo de la campaña, pero pone el foco en los problemas de seguridad, tráfico y protección ambiental derivados de la concentración de visitantes.
Según recoge Lanza, la estacionamiento irregular ha vuelto a generar situaciones de riesgo en los arcenes de las carreteras. Moreno señala que se llegaron a tramitar jornadas con más de un centenar de denuncias y multas que podían alcanzar los 500 euros por estacionar en los márgenes de las vías.
La regidora considera especialmente preocupante la acumulación de vehículos en materia de prevención de incendios. También defiende la necesidad de crear aparcamientos disuasorios, aunque considera que el autobús lanzadera necesitaría estar acompañado de un control efectivo de los accesos para conseguir que los visitantes dejen sus coches en los municipios.
Preocupación por el impacto ambiental y apuesta por repartir las visitas
La conservación del espacio natural continúa siendo otro de los retos asociados a la elevada afluencia turística. Moreno reclama una mayor concienciación de los bañistas y advierte del impacto que pueden tener sobre el ecosistema determinados comportamientos, como el vertido de cremas solares al agua o alimentar a la fauna.
Pese a estas dificultades, el verano ha dejado también un balance económico favorable. La alcaldesa de Ruidera apunta a una progresiva desestacionalización del turismo, con una distribución más equilibrada de los visitantes a lo largo del año.
Según los datos aportados por Moreno a Lanza, alrededor de 15.000 personas visitan las lagunas durante julio y agosto, mientras que una cifra similar se registra durante el resto del año. Para el sector hostelero, explica, resulta más favorable mantener una llegada escalonada de visitantes que concentrar toda la demanda en determinados días de la temporada alta.
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