El banderillero tomellosero Miguel Ángel Ramírez ya descansa en su domicilio después de haber recibido el alta tras la cogida sufrida el pasado martes en la plaza de toros de Arganda del Rey. El subalterno de la cuadrilla de Tomás González fue intervenido de una cornada en la zona de la axila, además de sufrir varios puntazos, en un festejo en el que también resultó prendido su compañero Omar Guerra.
Ramírez ha explicado este viernes que, dentro de la gravedad del percance, la evolución está siendo positiva. «Estoy bien», asegura, aunque reconoce que lo que más molestias le está causando en estos momentos es el golpe recibido en el costado derecho y el puntazo en el abdomen. «Gracias a Dios no me metió el pitón, solo quedó en el golpe y el barretazo que tengo», señala.
En cuanto a la cornada en la axila, el banderillero se muestra tranquilo. Está siendo curado y el drenaje evoluciona favorablemente. También presenta varios golpes en las piernas, aunque asegura que, salvo las molestias del costado y las costillas, se encuentra bien. «De lo demás, de lo de la cornada, de la axila, yo me encuentro bien», afirma.
Una cogida condicionada por la particularidad de la plaza
Miguel Ángel Ramírez explica que la configuración de la plaza de Arganda del Rey tuvo mucho que ver en el percance. Se trata, según describe, de una plaza «muy particular», de reducidas dimensiones, cuadrada y sin callejón, en la que la protección está formada por barrotes y apenas existen dos burladeros en la zona donde se produjo la cogida.
El banderillero recuerda que, después de salir del par de banderillas, se encontró prácticamente sin espacio para escapar. «Casi que fui a dar con las talanqueras, con los barrotes, que no me dio tiempo como a irme», relata. El novillo se quedó muy encelado con él y, pese a los intentos de los compañeros por quitárselo de encima, no hubo manera de cortar al animal.
Ramírez reconoce que se echó «muy encima» del novillo y que posteriormente se quedó sin espacio suficiente para salir. En una plaza convencional, explica, habría podido ganar terreno, saltar la barrera o alcanzar un burladero, pero en Arganda las circunstancias fueron diferentes. «Ahí como no hay barrera, que solo hay dos burladeros en esa zona, pues no me dio tiempo a llegar a uno de ellos», recuerda.
La situación se complicó porque el animal salió del par «muy metido» con él y permaneció encelado durante un tiempo, hasta el punto de que los compañeros llegaron incluso a intentar cogerlo del rabo para apartarlo. Sin embargo, el novillo continuó persiguiéndolo. «Ya no eres nadie. Lo que quiera hacer contigo el animal», resume el torero de plata al recordar esos instantes.
Con la mirada puesta ya en volver a los ruedos
A pesar del percance, Miguel Ángel Ramírez no quiere pensar todavía en plazos cerrados de recuperación. Su intención es regresar cuanto antes, siempre que físicamente se encuentre en condiciones. «Esta tarde estaba para torear», afirma al recordar que tenía compromisos por delante, aunque reconoce que todo dependerá fundamentalmente de cómo evolucione el costado.
El subalterno tiene varias fechas por delante y confía en poder cumplirlas si las molestias desaparecen. «Que deje de costarme un poco, que pueda coger aire bien, como que no me ahogue al coger aire y me deje mover», explica como condición fundamental para volver a vestirse de luces.
Ramírez también admite que, además de la recuperación física, deberá superar la parte psicológica que puede dejar una cogida de estas características. «Es un poco a ver cómo me voy yo viendo de lo del costado, que es lo que más me preocupa y lo que me puede dar un poquito más la lata o impedirme el volver antes», reconoce.
No es, además, la primera cornada importante que ha sufrido a lo largo de su trayectoria. El banderillero recuerda que en 2014 ya resultó herido por asta de toro en Alcalá de Henares.
Ahora, desde casa y después de haber superado las primeras horas tras el percance, Miguel Ángel Ramírez afronta la recuperación con optimismo y con la intención de regresar a los ruedos en cuanto su cuerpo se lo permita. «Cuando me vea y vea que puedo, voy a torear», sentencia.
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Viernes, 11 de Septiembre del 2026
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