Dos años después de su última exposición, Raquel Castro regresa a El
Rinconcito, en la plaza de España de Tomelloso, con una propuesta
diferente. La artista presenta desde este viernes Reminiscencia del paisaje,
una colección de diez acuarelas inspiradas en distintos rincones de las Lagunas
de Ruidera, que podrá visitarse hasta el próximo 8 de octubre.
El origen de la serie está en una necesidad personal de desconexión. Castro
lleva visitando Ruidera toda su vida y este verano encontró allí el respiro que
buscaba. “Necesitaba salir este verano. Aquí, entre el trabajo y el agobio,
necesitaba el oxígeno de Ruidera”, reconoce. Sus paseos por el entorno,
acompañados de una cámara de fotos, terminaron convirtiéndose en el punto de
partida de las obras que ahora expone.
No todos los paisajes responden a las imágenes más conocidas del parque.
Algunos muestran lugares reconocibles, mientras que otros parten de rincones
escogidos por la propia artista durante sus recorridos. “He ido varias veces,
haciendo fotografías de los sitios que más me gustaban personalmente”, explica.
La acuarela como nuevo
camino
La muestra supone también un cambio importante en la trayectoria reciente
de Castro. Su anterior exposición estaba dedicada al retrato y realizada en acrílico,
una técnica que mantiene entre sus preferencias, pero con la que comenzó a
sentir cierto estancamiento.
La acuarela apareció así como un nuevo territorio de aprendizaje. Castro
reconoce que apenas había trabajado profesionalmente con esta técnica y que su
dificultad le ha supuesto un reto. “A mí me parece la técnica más complicada
que hay”, señala, especialmente por la dificultad para controlar el agua y la
imposibilidad de corregir determinados errores como sucede con otras técnicas.
En este proceso ha estudiado distintas formas de trabajar la acuarela y se
ha acercado especialmente a la técnica de húmedo sobre húmedo. Las diez
piezas de la exposición han sido realizadas expresamente para esta ocasión y
forman parte, según explica, de una etapa de exploración.
La artista busca ahora moverse entre diferentes grados de realismo,
definición y desdibujamiento antes de incorporar plenamente su propio lenguaje.
“Creo que va a ser un proceso para luego meterle mi estilo y más rollo”,
apunta.
Un regreso a un lugar
especial
El Rinconcito vuelve a ser escenario de su trabajo dos años después. Un
espacio que Castro siente especialmente cercano y al que regresa con
naturalidad. “Vuelvo al Rinconcito, que es como mi casa”, afirma.
Su actividad continúa también en Alalimón, colectivo artístico al
que se incorporó hace unos meses. La experiencia le está permitiendo compartir
trabajo y conocimientos con otros artistas, una faceta que valora
especialmente.
El futuro podría llevarla próximamente a Irlanda, donde contempla la
posibilidad de trasladarse a vivir. El proyecto todavía no está decidido, pero
sí tiene claro que la pintura continuará acompañándola. Si finalmente se
marcha, espera aprovechar la experiencia para seguir trabajando y descubrir
nuevos paisajes.
“No sé cuándo volveré a hacer una exposición, pero pienso seguir pintando”, asegura. De momento, el paisaje de Ruidera ocupa su mirada y las paredes de El Rinconcito.
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Viernes, 11 de Septiembre del 2026
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