Opinión

Los Fabelman: La obra intimista y personal de Steven Spielberg

Luis Manuel Serrano Novillo | Martes, 15 de Septiembre del 2026
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Hace cosa de 2 meses fui a ver El Día de la Revelación, el último trabajo de Steven Spielberg, y salí decepcionado. Sentía que el director había perdido su toque mágico que estaba en otras cintas; incluso llega a copiarse de mala manera de Christopher Nolan. Así que decidí ver su penúltima obra, quizá la más personal: Los Fabelman.

Escrita y dirigida por Steven Spielberg y con las interpretaciones de Michelle Williams, Paul Dano, Seth Rogen, Judd Hirsch, Julia Butters, Gabriel LaBelle, Chloe East y destacando la última aparición de David Lynch, Los Fabelman nos relata la historia de Sammy, un chico que, a una temprana edad, quedó enamorado del cine, incluso llegando a rodar sus primeras películas con una cámara Super 8, pasando por su niñez hasta su adolescencia y relatando sus problemas familiares y combatiendo su propio conflicto interno.

Spielberg no es alguien desconocido; al igual que otros muchos, definió el blockbuster y a toda una generación allá por los años 80. El director ha tocado todos los géneros, nos hizo llorar a moco tendido con La Lista de Schindler, cinta con la que se llevó su primer Oscar, creó al mítico arqueólogo junto con George Lucas, el gran Indiana Jones, nos hizo creer que los dinosaurios podrían existir con Jurassic Park, e incluso ha inspirado a grandes directores como Jon Favreau y J. J. Abrams, entre otras muchas cosas.

Está claro que esta cinta es la más personal de su director, no por nada es una obra semibiográfica. Sammy, nuestro protagonista, es nada más y nada menos que el propio Steven Spielberg. Encuentra su amor al cine gracias a su madre y, a partir de ese momento, algo le hace clic y, como bien dice su tío, el arte no entiende de fronteras. Aquí está todo lo que se lleva viendo no solo en el cine de Spielberg, como viene siendo el manejo de la cámara, sino también momentos personales de su vida, como su dura relación con su padre o como aquella vez que conoció a John Ford, siendo esta última una escena motivacional en la cinta.

No es la primera vez que sucede, el que un director haga una película semibiográfica. Hace años tuvimos Dolor y gloria, del gran Pedro Almodóvar, que también nos relataba su historia personal, interpretado por un excelentísimo Antonio Banderas.

En sí, aparte de contar la propia obra de su director y de cómo llegó a convertirse en uno de los mejores, también es una carta de amor al cine, de cómo nos enamora con historias que no puedes olvidar y de lo bonito que es.

Por supuesto, tampoco puedo olvidarme de la excelente banda sonora del magnífico John Williams, quien una vez más se reúne con el director para contar su vida. Su tema principal recuerda un poco a Forrest Gump en cuanto a la composición y a otras muchas bandas sonoras compuestas por el propio Williams.

En definitiva, solo puedo recomendar esta película. No por nada Spielberg es uno de los mejores cineastas de la historia y, además, muchos de nosotros crecimos con sus películas. Atentos a su escena final porque es de leyenda.

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