Tomelloso

La Virgen de la Soledad aparece radiante en Tomelloso tras su restauración en Sevilla

Fue presentada a los fieles tras una intervención realizada por la restauradora sevillana Laura Pérez Leal, que explicó en una conferencia los trabajos acometidos

Carlos Moreno | Miércoles, 16 de Septiembre del 2026
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La Virgen de la Soledad ya se encuentra de nuevo en Tomelloso. La imagen titular de la Hermandad regresó a la ciudad después de permanecer durante cinco meses en Sevilla, donde ha sido sometida a un minucioso proceso de restauración a cargo de la restauradora hispalense Laura Pérez Leal.

El regreso de la Dolorosa ha sido recibido con especial emoción por la Hermandad, que este martes vivió una jornada marcada por la devoción y el reencuentro. «Hoy es un día muy, muy especial para la hermandad», señaló su presidente, Juan Ramón Morales, durante el acto de bienvenida, destacando la confianza depositada en la profesional sevillana y el resultado de los trabajos realizados.

Durante toda la jornada del martes, la Virgen permaneció expuesta en veneración en la parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, donde hermanos, devotos y fieles pudieron contemplar de cerca el magnífico resultado de la intervención.

La jornada continuó a las 20:00 horas con la celebración de la Santa Misa con motivo de la festividad de Nuestra Señora de los Dolores. Posteriormente, alrededor de las 20:45 horas, Laura Pérez Leal ofreció una conferencia en la que explicó el proceso de restauración llevado a cabo sobre la imagen.El acto contó con la presencia del alcalde de Tomelloso, Javier Navarro; la teniente de alcalde, Eloísa Perales; el consiliario de la Hermandad, José Ángel Martín; el presidente de la cofradía, Juan Ramón Morales, así como numerosos hermanos de la Soledad y representantes de distintas hermandades de Tomelloso.

La restauradora destacó durante su intervención el carácter vocacional de su trabajo y el cuidado puesto en una actuación que, según explicó, partió de un estudio previo y detallado de la pieza. «Para mí, mi profesión es mi pasión, y lo he hecho con todo el cariño que he tenido», manifestó Pérez Leal.

El proceso comenzó con una evaluación del estado de conservación de la imagen. Entre las herramientas empleadas se realizó un estudio radiográfico, destinado a detectar posibles daños que no fueran apreciables a simple vista. Posteriormente, se llevó a cabo también un examen superficial mediante iluminación ultravioleta, dentro de la fase de documentación previa a la intervención.

La restauradora explicó que este trabajo de documentación resulta fundamental antes de intervenir una obra, ya que permite conocer tanto su estado actual como las posibles intervenciones realizadas a lo largo de su historia. El objetivo es contar con toda la información necesaria para establecer una metodología de actuación adecuada.

Los trabajos se centraron tanto en el soporte como en la superficie de la imagen. En el apartado estructural se abordaron diferentes problemas detectados en la construcción interna, además de actuaciones destinadas a mejorar y garantizar la estabilidad del conjunto. Entre ellas se incluyó la reconstrucción de elementos internos y la intervención sobre los brazos de la Virgen.

Recuperar y conservar

En cuanto a la superficie, la restauradora explicó que se detectaron numerosos daños derivados del paso del tiempo y del uso propio de este tipo de imágenes. Una parte fundamental de la intervención fue actuar sobre estas alteraciones para evitar que continuaran avanzando y garantizar la conservación de la policromía.

Especial atención requirió también una antigua capa de protección que, con el paso del tiempo, había terminado generando problemas sobre la policromía. Según explicó Pérez Leal, dicha protección estaba potenciando determinadas alteraciones y provocando marcas especialmente visibles en zonas como el rostro y las manos de la Virgen.

El resultado de estos trabajos se pudo contemplar durante la jornada de veneración, con una Virgen de la Soledad que lució hermosa ante sus devotos. Para esta ocasión tan señalada, la Santísima Virgen lució su antiguo manto blanco, utilizado cuando procesionaba el Viernes Santo por la mañana, junto a una saya de raso beige con bordados. Como novedad, estrenó además una nueva corona, sufragada mediante los donativos realizados por diferentes devotos con motivo de este momento especial. Varios broches y un rosario completaron el atuendo de la imagen.

Con el regreso de la Virgen de la Soledad culmina así una espera de cinco meses que ha permitido acometer una intervención destinada no solo a recuperar la imagen, sino también a garantizar su conservación para el futuro. La propia Hermandad quiso poner de manifiesto la importancia de haber depositado la confianza en la restauradora Laura Pérez desde el primer momento, destacando el trabajo desarrollado durante su estancia en Sevilla.

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