Fresquito es el adjetivo que más usa la gente esta tarde de viernes,
evidente que para referirse al ambiente, más cercano al otoño que al verano.
Aunque a muchos nos guste el calor, sentir el refrescar de la tarde anima
mucho.
Se acerca a la cafetería mi amigo con el pantalón largo de tacto suave,
precaviendo el cambio de temperatura. Sin él percatarse es un prototipo, para
los que no sabemos, cómo vestir según la meteorología en el instante de salir a
la calle.
Parece que el café más caliente,
se hace más apetecible.
En estas estamos, hemos mediado el saboreo de nuestros platos con
varios comentarios sin mayor fuste, cuando Ciri me pregunta con el subterfugio
de cogerme in albis y a bote pronto.
—¿Cómo surgió la filosofía?
No os engaño amigos lectores y lectoras si os digo que he necesitado un tiempo para repensar la
pregunta, porque me sentía sumido en el aroma de mosto, que de vez en cuando se
apreciaba en el ambiente.
—Que cómo surgió la filosofía…, pues no sabría decirte en este momento.
He leído en algún sitio, que el origen fue el asombro, que causaban las
novedades en los humanos. Yo entiendo como de estupefacción o conmoción de una persona
ante algo que le ocurre, que ve, experimenta y el lugar lo situaría
evidentemente en la Grecia Antigua y en sus innumerables pensadores, algunos,
como bien sabes, amigo Ciri, de una talla celeste.
—¿Y tú crees que las personas nos asombramos de muchas cosas ahora en el
mundo que habitamos? —Vuelve a preguntar el compañero.
—Si te soy sincero, como quieres que sea, te diría que no, que ya no
hay nada que nos cause la más mínima sorpresa, ni siquiera la subida constante
de los carburantes. Y ya es una lástima de las grandes.
—Eso mismo pienso yo, que el ser humano ha perdido toda su capacidad
emocional e intelectual de fascinación. Todo, aparentemente, está previsto o es
tan rutinario, que nos deja impertérritos.
—Lo que no sé, dilecto compañero, es dónde quieres llevarme con tal razonamiento.
—En mis paseos matutinos igual que ejercito las piernas, también lo
hago con la cabeza. Te informé de que tengo el bloc de notas al completo y esta
es la premisa de la siguiente afirmación: Del mismo modo que la gente no se
sorprende, tampoco es crítica en su pensamiento.
—Si no te entiendo mal, Ciri, ¿quieres decirme que las personas ya no
nos criticamos unos a otros?
—¡Por Dios! ¡Cómo voy a pretender decir eso! Últimamente tienes la
mente bastante espesa, amigo, se ve que el cumplir años de endurece la mollera,
que ya según aquel maestro tan rígido la tenías dura y terca.
Conozco los subterfugios del colega y no me inmuto, mientras él me hace
recordar los motes con que bautizamos al tal instructor colegial. A cada uno de
ellos me hace un comentario jocoso y terminamos riendo los dos.
—¡Bueno, ya basta
de juerga! —Corta Ciri simulando la voz del profesor citado—. Cuando hablo de
que las personas no somos críticas en el pensamiento, quiero decir que mucha
gente recibe afirmaciones de multitud de fuentes y no se plantea, si lo que
está escuchando es verdad, invento del interlocutor o simplemente mentira
mayúscula.
—De acuerdo, estoy
contigo.
—Además he
observado que muchos seguidores de equipos de fútbol, de partidos políticos,
incluso de otras peñas, no ponen nunca en tela de juicio lo que dicen los
jefes, estrellas del balón, famosos, etc., es como si esa gente nunca se
equivocara.
—Es muy cierto. La
gente “traga” con lo que le digan. No se paran a pensar en lo que han oído para
hacer una crítica a lo que intentan imponer o convencer. Podríamos decir que
muchos estamos aborregados, seguimos con la cabeza gacha al primero del grupo.
—Con lo cual
—impone Ciri subiendo el tono de voz— si no analizamos lo que nos dicen, no
podemos contraponer nuestro opinión y tampoco protestamos, con todo lo cual al
final nos manipulan como un titiritero maneja sus marionetas.
—Ocurre lo mismo
con las corrientes de opinión, son absolutamente intocables so pena de calificarte
con los epítetos más denigrantes, incluso con asomo de escarnio. Te comento
alguno: “Hay un cambio climático”; simplemente como intentes pedir razones,
datos, explicaciones, para poder tener más información o porque no compartes la
afirmación, te pueden llover las descalificaciones y las burlas más abyectas.
—Como te
introduzcas en el campo político —añade el compañero muy serio— o dialogas con
conocidos, amigos, familia o de lo contario te cargan de inmediato con el
sambenito de rojo o facha.
—Ciri, si no te
enfadas te digo un ámbito en el que nadie despega la lengua ni abre la boca,
—comento como pidiendo permiso para no molestarlo— Es como si esa actitud
acrítica de la que hablamos se hubiera consolidado sobre roca.
—Sabes que entre
nosotros no molestan las opiniones, principalmente porque no llevan intencionalidad
perversa y son más bien en compartir distintos modos de ver las cosas. Dime a
qué te refieres.
—Estoy pensando en
el mundo de las parroquias católicas y comunidades protestantes. Lo que dice el
pastor o el cura “va a misa” (nunca mejor traída la muletilla) se toma como
algo intocable. Puedo poner miles de ejemplos, por no cansarte, te van a valer
dos:
·
La
Ascensión del Señor o la Asunción de la Virgen, siguen tomándolas como algo histórico
objetivo y real, por lo tanto la pregunta de los niños es evidente ¿“Entonces
están navegando por el espacio entre las estrellas”?
·
“Creo
que mi Redentor vive y que al final de los tiempos he de resucitar del polvo, Y
en esta carne mía contemplaré a Dios mi salvador” (1). Estas frases se
dicen, a modo de responso, cuando en un entierro entran el cadáver en la
iglesia. Tal afirmación es insostenible con el avance de la teología y de la ciencia
en el siglo XXI.
Acaba de darse
cuenta mi amigo de que él mismo “está dentro del saco”, a pesar de lo cual lo
sitúo entre las mentes pensantes.
Todos podemos adormecernos y bajar
la guardia, por lo tanto es muy beneficioso tomar como ejercicio continuo el
pensar, criticar lo que oímos y leemos y comentar contrastando con otras personas.
El diálogo es esencial entre los humanos.
Nota 1: Tomado
textualmente del “Ritual de exequias” pág. 62
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Viernes, 18 de Septiembre del 2026
Sábado, 19 de Septiembre del 2026
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