Tomelloso

El museo de la Virgen de las Viñas guarda mucho más que la historia de la Patrona de Tomelloso

Félix Godoy recorre una colección de fotografías, documentos, objetos y curiosidades que ayudan a conocer mejor a la Virgen y la memoria de Tomelloso

Francisco Navarro | Viernes, 2 de Octubre del 2026
{{Imagen.Descripcion}}

El Museo de la Virgen de las Viñas cumple veintiséis años. Es reciente, como casi todo en Tomelloso. Lo que no implica que detrás no tenga ya una historia que contar. Nada menos que Félix Godoy, responsable y conservador de la colección, además de Mayordomo de la Virgen de las Viñas y pregonero de la Feria y Fiestas 2026, va a ser el encargado de guiarnos por esas historias, recuerdos y tesoros que guarda el edificio. Seguro que la mayoría de ustedes no saben lo que había en el lugar que actualmente ocupa y en este recorrido se van a llevar más de una sorpresa. Fotografías rescatadas de casas que iban a ser derribadas, objetos que estuvieron a punto de acabar en la basura, documentos que ayudan a poner en su sitio alguna historia repetida durante años y piezas que tienen detrás una pequeña historia de Tomelloso.

Godoy se revuelve ante la manida afirmación de que Tomelloso no tiene historia —ya vamos camino de los 500 años— y tiene argumentos para hacerlo. También tiene memoria para rato. Lleva décadas recogiendo papeles, fotografías y objetos relacionados con la Virgen de las Viñas y con la ciudad, y conoce hasta el último detalle de una joven de poco más de ochenta años como es nuestra patrona. El bueno de Félix va a ser nuestro guía por el museo y, de paso, por algunas páginas poco conocidas de la historia de Tomelloso.

Un museo que nació en una casa con otra historia

Antes de ser museo, el edificio estuvo ocupado por un club de alterne. La familia de Encarnita Ramírez, muy vinculada a la Virgen de las Viñas y benefactora de la hermandad, compró el inmueble y los terrenos porque no consideraba apropiado que aquel establecimiento estuviera junto al camino de subida a la ermita. Los terrenos se repartieron entre los hijos y, después de que uno de ellos falleciera en un accidente, la parte que le había correspondido terminó destinada al museo.

La idea de reunir objetos, fotografías y documentos de la Virgen llevaba tiempo sobre la mesa. Godoy había colaborado con distintas juntas de la hermandad y sabía que buena parte de aquel patrimonio estaba repartido por las casas de Tomelloso. Cuando Ángel Luis Cabañas asumió la presidencia y el proyecto empezó a tomar forma, Félix puso una condición: había que darle tiempo. «Yo le dije que sí, pero que necesitaba unos años, porque había que hacer una labor de campo».

Aquella labor ya había empezado muchos años antes. Godoy nunca fue demasiado amigo de los cargos. Prefería echar una mano y seguir a lo suyo. «Yo nunca he querido pertenecer oficialmente a las juntas directivas. Siempre decía que para ayudar no hacía falta que pusieran ni fotos ni títulos». Lo que sí hizo fue guardar todo aquello que consideraba que podía tener interés.

Algunas piezas aparecieron en lugares poco habituales, incluso entre las basuras de Pinilla. «Yo ya tenía guardados muchos enseres que había ido encontrando, incluso en las basuras de Pinilla, como el incensario y algunas cosas más», cuenta. También encontraba pequeños objetos en los alrededores de la ermita, donde entonces había una zona para almacenar leña y cepas. Félix solía ir andando hasta Pinilla por el canal y aprovechaba para acercarse. Lo que encontraba terminaba guardado en casa.

Fotografías, papeles y una colección que sigue creciendo

Con las fotografías y los documentos la búsqueda fue más sistemática. Cuando se derribaban casas antiguas pedía permiso para revisar los papeles antes de que desaparecieran. Así pudo recuperar documentación de la casa de Doña Loló y de la bodega de Justo Espinosa. Después tocaba averiguar quién aparecía en aquellas fotografías, localizar a sus familias y comprobar qué más conservaban.

Al principio no siempre resultaba sencillo. «A la gente le chocaba un poco y se preguntaba cómo sabía yo que tenía aquellas cosas. Les explicaba que no quería nada para mí, que lo importante era conservarlo porque, si no, con el tiempo se podía perder». Algunas familias entendieron enseguida lo que pretendía. Entre ellas, la de Amparito Torres, hermana de Rafael Torres e hija de Venancio Torres, fundador de la hermandad.

La colección ha crecido a base de donaciones y de esa búsqueda casi casa por casa. Según Godoy, alrededor del 97 por ciento de las piezas son donaciones. Algunas llegaron después de que el museo abriera sus puertas, cuando las familias comprendieron que aquellas fotografías, estampas, documentos u objetos podían servir para contar una parte de la historia de la Virgen y de Tomelloso.

La casa conserva buena parte de su estructura original. Se quitaron tabiques y se adaptaron algunas dependencias, pero sigue teniendo el aspecto de una vivienda manchega. «Es una casa manchega típica», explica Félix. El museo abrió hace 26 años y la colección ha seguido aumentando hasta el punto de que ya existe material suficiente para pensar en una ampliación.

Entre lo que se conserva hay mantos, ornamentos, fotografías, documentos, joyas, medallas, objetos litúrgicos y recuerdos de sacerdotes tomelloseros. Algunas piezas son del siglo XVIII y han sido restauradas, aunque ya no pueden utilizarse porque los tejidos no soportarían el uso. Para proteger las piezas más sensibles, la ermita cuenta con un espacio con control de temperatura donde se conservan tejidos, bordados y metales.

No hace falta ser especialmente devoto para encontrar motivos de interés. Félix lo comprueba en las visitas guiadas. «Hay mucha gente que no tiene nada que ver con el mundo de la religión, pero que valora el arte y la historia». La colección permite acercarse a la Virgen desde la devoción, pero también desde la fotografía, el bordado, las costumbres, la vida social o la propia historia de Tomelloso.

Una Virgen, dos historias y muchos documentos

Los documentos ayudan a poner algunas cosas en su sitio. Uno de los ejemplos que más ha investigado Godoy es el de la Virgen de Peñarroya. Después de consultar documentación de distintos archivos, sostiene que nunca fue patrona de Tomelloso, aunque sí hubo intentos para que lo fuera. Una litografía de 1906, impresa en Granada, muestra precisamente a la Virgen de Peñarroya con la denominación de «patrona de Tomelloso». La pieza llegó al museo después de que una familia la encontrara entre los objetos de una pariente. Cuando avisaron a Félix, su respuesta fue clara: «Les dije que no tiraran nada, que iba para allá».

También hay una confusión que Félix Godoy quiere dejar aclarada. La Virgen de las Viñas de Tomelloso no tiene relación con la imagen de la misma advocación de Aranda de Duero. La hermandad viajó hasta allí para conocer la documentación canónica y tomarla como referencia a la hora de constituirse, no para copiar la imagen.

La imagen de la Virgen de las Viñas fue encargada al escultor José Romero Tena y, para su llegada a Tomelloso, se prepararon también sus primeras vestiduras. El manto salió del taller valenciano de Antonio Llana, uno de los más prestigiosos de la época. Godoy pudo comprobarlo años después, al reconocer en la documentación de la patrona la procedencia de una pieza que ya había visto en la Catedral de Valencia.

Las fotografías permiten seguir cómo han cambiado con el tiempo los mantos, las coronas y la forma de vestir a la Virgen, pero la talla ha permanecido. «La imagen es la misma. Lo que ha tenido son trabajos de saneamiento y conservación», precisa Félix. También se conserva la historia del vestido de la primera reina de Tomelloso, cuya tela fue aprovechada para confeccionar una pieza para la Virgen.

La historia de la patrona tiene además un capítulo ligado al mundo del vino. Fue proclamada Patrona del Sindicato de Industrias del Vino y la Cerveza en Barcelona, hasta donde se desplazó la imagen. El museo conserva el programa de aquella jornada, celebrada el 10 de septiembre de 1956, un documento que pone fecha y contexto a un episodio poco conocido y a la estrecha relación de Tomelloso con el sector vitivinícola.

Entre las piezas hay también representación de la Guardia Civil. El tricornio y el sable que conserva la colección fueron donados por Miguel Ángel Ciudad, que fue jefe del puesto de Tomelloso y, aunque no era natural de la localidad, tenía una especial devoción por la Virgen de las Viñas. La donación llegó después de una visita guiada con mandos de la Benemérita, durante la que se echó en falta alguna pieza que representara a la Guardia Civil.

«Tomelloso tiene historia»

Las fotografías de la hermandad ofrecen otro dato que llama la atención. En una época muy distinta de la actual hubo una junta de mujeres con la misma potestad que la junta de hombres, encabezada por Doña Loló. «Tenían la misma potestad y el mismo mando que la junta de hombres», señala Godoy.

La documentación permite acercarse también a la relación entre la Iglesia y la vida pública de Tomelloso. Durante décadas las corporaciones municipales tuvieron presencia institucional en determinados cultos y celebraciones. Las formas han cambiado, pero las fotografías y los documentos conservan el testimonio de aquella época.

A partir de ahí la conversación se va hacia Tomelloso. Godoy lleva años escuchando que el municipio no tiene historia y no está dispuesto a comprar esa idea. «Siempre me he negado a eso de que Tomelloso no tiene historia. Es mentira». Lo que le preocupa es que durante mucho tiempo no se haya valorado suficientemente la que sí existe y que parte de ella se haya perdido con la desaparición de casas, documentos y objetos.

«Lo que no hay que hacer es destruir la historia que tenemos», sostiene.

Por eso concede tanta importancia a los papeles. Entre lo recuperado hay fotografías, cartas, programas, escritos y documentación familiar que permiten poner nombres, fechas y acontecimientos donde antes sólo quedaba el recuerdo. Para Félix, ahí está uno de los valores del museo: los objetos cuentan, pero cuando aparece un documento que los acompaña, la historia adquiere otra dimensión.

Las vitrinas muestran mantos, fotografías, imágenes, objetos de culto, espadas, medallas y piezas de distintas épocas. A sus 26 años, el Museo de la Virgen de las Viñas sigue creciendo y todavía hay material que no ha encontrado sitio en las salas.

Félix continúa pendiente de esos papeles, de esas fotografías, de las familias que todavía conservan recuerdos de la Virgen, de Tomelloso… y de la ampliación del Museo.

 

ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
201 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}