La parroquia
de Santo Tomás de Villanueva de Tomelloso celebra este año sus setenta
años de funcionamiento y el medio siglo de su actual templo, inaugurado en
1976. Una doble efeméride que su párroco, Eustaquio Camacho, quiere
aprovechar para recuperar la historia de una comunidad que, cuando fue creada,
llegó a extender su atención pastoral a prácticamente la mitad de Tomelloso.
Camacho, sacerdote y actual responsable de la parroquia desde hace nueve años,
reivindica el papel que Santo Tomás ha desempeñado durante décadas no solo en
la vida religiosa, sino también en las relaciones y espacios de encuentro entre
generaciones de vecinos.
«La
parroquia une mucho y vertebra la comunidad humana», sostiene el sacerdote, que
durante la entrevista repasa algunos de los episodios que explican la dimensión
que llegó a alcanzar Santo Tomás de Villanueva en la ciudad.
La parroquia
fue erigida en 1952, aunque su funcionamiento efectivo no comenzó hasta
1956. Por entonces no existía todavía un templo propio y la actividad se
desarrolló durante dos décadas en la capilla de la residencia de las Hermanitas
de los Ancianos Desamparados. El actual edificio se inauguró el 10 de
octubre de 1976, festividad de Santo Tomás de Villanueva.
«Una cosa es
la división administrativa en parroquia y otra cosa es el templo que se pueda
tener», explica Camacho para diferenciar las dos fechas que marcan este
aniversario.
Una parroquia que llegó a atender a medio Tomelloso
Cuando nació
Santo Tomás de Villanueva, su ámbito de actuación era muy amplio. «Es la
segunda parroquia que se crea de Tomelloso», recuerda Camacho. Su territorio
abarcaba una parte muy extensa del municipio y durante años concentró una
intensa actividad sacramental.
«Prácticamente
medio Tomelloso ha pasado por allí», señala el párroco al recordar aquella
etapa. Bautizos, bodas, catequesis y otras celebraciones convirtieron la
parroquia en un punto de referencia para numerosas familias de la ciudad.
Aquellos
primeros años en la residencia de las Hermanitas dejaron también una huella en
la manera en que los tomelloseros se refieren todavía hoy al templo. «El
asilo» es un nombre que continúa asociado a Santo Tomás y que tiene su
origen en aquella primera ubicación.
La relación
con la residencia no quedó completamente atrás con la construcción del templo.
Durante la reciente reforma del edificio, la comunidad parroquial tuvo que
regresar temporalmente a la capilla. Las obras, inicialmente previstas para
unos meses, terminaron prolongándose durante dos años y dos meses.
El principal
problema estaba en la cubierta original, instalada cuando se construyó el
templo en 1976. El deterioro de la uralita obligó a acometer una intervención
de mayor alcance de la inicialmente prevista. «Estábamos cruzando los dedos
porque no se nos cayera el tejado abajo», recuerda Camacho al describir la
situación que encontraron.
«Son la memoria de mucha gente»
El
aniversario ha permitido sacar a la luz buena parte de esa trayectoria. Hasta
el 18 de octubre puede visitarse en La Posada de Los Portales una exposición
fotográfica construida con imágenes aportadas por los propios feligreses.
Camacho
insiste en que la muestra no pretende ser una exposición artística
convencional. «No tiene ninguna pretensión artística, no son fotos hechas por
profesionales. Son la memoria de mucha gente», explica.
Las
fotografías recorren bautizos, bodas, comuniones, excursiones, catequesis,
grupos de jóvenes, coros y otras actividades desarrolladas a lo largo de siete
décadas. También aparecen los sacerdotes que han pasado por la parroquia y
distintos momentos de la vida cotidiana de la comunidad.
El valor de
las imágenes se ha hecho evidente desde el primer momento. «La gente estaba
paseando, indicando: mira, mira, aquí está fulanito, fíjate, acuérdate de
aquello», relata el párroco. Más que mostrar únicamente la evolución de una
institución religiosa, la exposición permite reconstruir parte de la historia
reciente de Tomelloso a través de sus protagonistas.
La muestra
incorpora también documentación histórica, entre ella los primeros libros
sacramentales de 1956 y los decretos vinculados a la creación y puesta en
funcionamiento de la parroquia.
Para
Camacho, las fotografías permiten comprobar hasta qué punto la parroquia ha
sido un espacio de relación. «Cuántos grupos de amigos han surgido al hilo de
estar en las catequesis y compartiendo las mismas actividades», apunta. Los
coros, los grupos juveniles y las distintas iniciativas desarrolladas durante
estas décadas forman parte de ese legado.
Nueve años al frente de Santo Tomás
Eustaquio
Camacho lleva nueve
años como párroco de Santo Tomás de Villanueva. Su trayectoria al frente de la
comunidad le ha permitido conocer de cerca tanto la actividad cotidiana de la
parroquia como los cambios experimentados por sus feligreses.
El sacerdote
reconoce que su relación con Tomelloso ha trascendido el ámbito estrictamente
pastoral. «Me siento, puedo decir la expresión, en casa», afirma. Describe la
comunidad como acogedora y destaca las posibilidades que encuentra para
desarrollar su labor como sacerdote.
Su mirada
sobre estos 70 años también pone el acento en la dimensión social de la
parroquia. «La iglesia, en cualquier comunidad humana, en cualquier barrio,
ayuda a potenciar mucho los lazos humanos», sostiene.
Ese trabajo
se mantiene hoy mediante la atención a las personas mayores y enfermas, la
catequesis y los distintos grupos de la comunidad. Una actividad que, según
explica Camacho, tiene como eje fundamental la transmisión de la fe, pero que
genera también espacios de encuentro y acompañamiento.
La
celebración del aniversario continuará durante octubre con diferentes
propuestas. Entre ellas se encuentra la misa de los enfermos, el
concurso de dibujo infantil del 10 de octubre y la solemne Eucaristía de Santo
Tomás de Villanueva, presidida ese mismo día por el obispo Abilio Martínez
Varea.
El programa
concluirá el 24 de octubre en el Teatro Marcelo Grande con la
representación del auto sacramental La Molienda, a cargo del grupo Bicentenario
de Campo de Criptana. La obra, escrita por Concha Sánchez, profesora
del Conservatorio de Alcázar de San Juan, aborda la situación de la familia en
la sociedad actual.
Para
Camacho, el aniversario debe servir también para abrir la celebración a quienes
han formado parte de la historia de Santo Tomás aunque hoy no mantengan una
relación directa con la parroquia. «Muchos de estos actos van destinados
también a que el conjunto del pueblo participe», explica.
Setenta años
después de comenzar a funcionar y medio siglo después de abrir las puertas de
su actual templo, Santo Tomás de Villanueva vuelve la mirada hacia quienes han
construido su historia. Una memoria formada por sacerdotes, familias, niños,
jóvenes y mayores que han encontrado en la parroquia un lugar de fe, pero
también de convivencia.
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Martes, 6 de Octubre del 2026
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Miércoles, 7 de Octubre del 2026
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