Las campañas (y precampañas) electorales pueden
aprovecharse para realizar evaluaciones sobre medidas que, anunciadas a bombo y
platillo, desatan pasiones a uno y otro lado del espectro político. Una de las
que más está dando que hablar es la propuesta de VOX acerca del IRPF, según la
cual existirían tres tramos, el primero de ellos exento (los primeros 22.000
euros), seguido de uno gravado al 15% (entre 22.000 y 70.000 euros) y el
último, al 25% (a partir de 70.000 euros). El propio partido ha cuantificado la
pérdida de recaudación en unos 40.500 millones de euros anuales.
¿Cuánto son 40.500 millones de euros?
Hablamos de una cantidad equivalente al 40% de todo
el gasto en sanidad pública, del 55% de todo el gasto en educación pública, del
22% del gasto en pensiones contributivas o de 3,25 veces el presupuesto estatal
de Defensa.
Y aquí hemos de realizar una precisión importante: aunque
la sanidad y la educación sean competencias gestionadas principalmente por las
comunidades autónomas, su financiación está vinculada, en buena medida, a los
ingresos tributarios del sistema de financiación autonómica y a las
transferencias del Estado.
Por tanto, una rebaja del IRPF de 40.500 millones de
euros no es únicamente un problema de financiación del Estado central, ya que
esta cantidad menor de recursos podría afectar también a los recursos con los
que las comunidades autónomas financian servicios esenciales como la sanidad y
la educación.
¿Cuál es la contrapartida a esta reforma?
VOX sostiene que la reducción de ingresos es compatible
con la eliminación de gasto superfluo o innecesario. Concretamente, propone
actuar sobre subvenciones a partidos políticos, sindicatos y patronales, subvenciones
relacionadas con igualdad, memoria democrática y políticas LGTBI+, gasto
relacionado con la Agenda 2030 y los ODS, número de ministerios, subvenciones
de las administraciones y ayudas públicas. Según el partido, estas medidas
serían suficientes para contrarrestar la pérdida de ingresos derivados de la
reforma del IRPF, si bien no se presentan informes de auditoría que confirmen
este argumento.
¿Por qué es necesario contar con un documento de
impacto de una reforma fiscal?
En primer lugar, los ciudadanos merecen conocer cuál
es el coste de oportunidad de una medida que pretende reducir la recaudación en
40.500 millones de euros anuales. En segundo lugar, los mercados a los que
nuestro país (y el resto de economías) accede para financiarse colocando deuda,
exigen conocer la contramedida. Por ejemplo, si esta reforma se financia con
otra reforma impositiva (por ejemplo, en el IVA) o si se lleva a cabo
eliminando gasto. Pero no basta afirmarlo, sino que hay que presentar informes
de impacto creíbles. Si no es así, financiar la deuda española (100% del PIB)
será más caro y mucho más complicado.
Cálculos generosos
Partiendo de la hipótesis de eliminación de gasto
superfluo y anulación de duplicidades que defiende VOX, vamos a realizar una
prueba de estrés sobre esta medida, realizando cálculos al alza para intentar
ofrecer una cantidad de ahorro anual que pueda compensar la pérdida de
recaudación debida a la reforma del IRPF. De esta manera, en esta estimación,
se mezclan ejercicios distintos, referencias históricas acumuladas que no se
corresponden con una cifra anual (CORA), importes máximos de convocatorias y supuestos
extremos, como la supresión completa de un ministerio, la eliminación de
toda la cooperación internacional o de la totalidad las partidas relacionadas
con la atención humanitaria. Finalmente, no se incluye la eliminación completa
del Ingreso Mínimo Vital (unos 6.000 millones de euros), si bien la posición de
la formación es crítica con esta política. Para el análisis, se ha decidido
reducirla teniendo en cuenta los siguientes criterios: un 18% de los titulares
son extranjeros y alrededor del 60% de las personas desempleadas tardan un año
en conseguir un empleo.
Los gastos a eliminar
Las cuentas no salen
La pérdida (neta) de recaudación ascendería a unos 31.245
millones de euros. La reforma tributaria, caso de ser llevada a cabo, debería
incorporar más elementos y estos, no necesariamente deben venir por el lado de
los gastos. Es más, los supuestos que se han tomado para estos cálculos se han
exagerado para ofrecer una cifra lo más alta posible, detallando la supresión
total de partidas que están en boca de todos y que, a la postre, suponen un
porcentaje minúsculo de la cifra que se pretende reducir en su totalidad.
La experiencia de Europa
Hace treinta años, países del norte de Europa
emprendieron reformas fiscales, entre las que cabe destacar la que llevó a cabo
Suecia, reduciendo los tipos impositivos sobre las rentas del trabajo,
reduciendo los beneficios fiscales y aumentando la fiscalidad del IVA. En otras
palabras, llevó a cabo una sustitución de la imposición directa por la indirecta
y una eliminación de deducciones y gastos fiscales. Los efectos positivos
podrían calificarse de moderados. Como principal efecto negativo, la economía
sueca aumentó su déficit pues el efecto neto sobre la recaudación fue negativo.
Además, los cambios en la imposición alteraron las decisiones de hogares y
empresas. Con todo, el punto de partida para el caso sueco era muy distinto al
nuestro, pues los tipos del IRPF eran mucho más elevados.
Una hipotética reforma para el caso español
Un reciente informe del FMI, publicado en mayo de
2026, trabaja con la hipótesis de unificar el IVA en España al 19,5%
(eliminando los tipos reducido y superreducido), igualar el impuesto al diésel
al de la gasolina y compensar a los hogares de menor renta por estas medidas.
Este conjunto de medidas supondría un aumento de los ingresos en una cuantía
aproximada de 31.972 millones de euros, a los que habría que restar unos 6.394
millones de euros como compensación a los hogares de menor renta. En total, un
efecto positivo en la recaudación de 25.578 millones de euros. La reforma
anunciada por VOX en cuanto al IRPF podría tener un impacto positivo en el
crecimiento económico para el cual no tenemos estimaciones (en el caso de EEUU,
una rebaja fiscal aplicada a las rentas medias podría aumentar el PIB en un 1%
al cabo de 5 años, aunque este aumento no llega a compensar la pérdida de
ingresos). Usando 40.500 millones de euros como estimación de la reducción de
ingresos, el resultado neto se traduce en una pérdida de recaudación anual de 14.922
millones de euros.
¿Qué aprendemos de todo esto?
Las reformas fiscales (en general, todas las reformas macroeconómicas) son extremadamente complejas y distan de poder ser resueltas con cálculos sencillos, más aún ideológicos. Las economías modernas no funcionan como funciona un hogar o una empresa. Son el resultado de millones de decisiones simultáneas, de consumo e inversión, estas últimas con diferente impacto temporal, que tienen lugar dentro y fuera del territorio económico. Las economías actuales dependen de los mercados financieros y están integradas en áreas comerciales, económicas y monetarias. En el caso español, además, hay que añadir al análisis la extraordinaria configuración territorial en la cual conviven tres administraciones en la que una es responsable del ingreso (el Estado central) y otra (las CCAA) quien tiene a su cargo la mayor parte del gasto esencial. Urge, más bien, consensuar pactos entre las distintas fuerzas políticas para avanzar en reformas fiscales que doten a las comunidades autónomas de verdaderos instrumentos de ingreso, ganando en transparencia y responsabilidad. Para terminar, debemos recordar que las políticas económicas se evalúan por sus resultados, no por sus intenciones.
Ramón Castro Pérez es profesor de
Economía en Secundaria.
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Sábado, 10 de Octubre del 2026
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