La salud mental de las personas LGTBIQ+ y el impacto que el rechazo social, el estigma y la discriminación pueden tener en su bienestar centraron este viernes una charla organizada por AIRE LGTBIQ+ en el salón de actos de la Biblioteca Municipal Francisco García Pavón de Tomelloso. El psicólogo sanitario José Manuel Bonet Baixauli, especializado en Psicología Afirmativa LGTBIQ+ y gestión del duelo, abordó las dificultades emocionales que afronta el colectivo y las herramientas para prevenirlas y mejorar la calidad de vida, en vísperas del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebra cada 10 de octubre.
Bonet puso el acento en una idea fundamental: la diversidad sexual y de género no es una enfermedad. La mayor vulnerabilidad que pueden experimentar las personas del colectivo ante problemas como la ansiedad o la depresión no responde a su orientación sexual o identidad de género, sino a las situaciones de rechazo y discriminación. «No por ser LGTBIQ+, sino por recibir una serie de violencias y estigmas que la población cishetero no recibe», explicó.
El encuentro fue presentado por el presidente de AIRE LGTBIQ+, Raúl Zatón, quien explicó que la asociación había querido dedicar una de sus actividades a una cuestión de la que todavía se habla menos de lo necesario. La salud mental, señaló, también merece una atención específica cuando se abordan las experiencias y las dificultades que afrontan las personas LGTBIQ+ en su vida cotidiana.
La vergüenza y el miedo a mostrarse
Durante la charla, Bonet explicó que las consecuencias del estigma pueden aparecer incluso cuando no existe un trastorno psicológico diagnosticado. La vergüenza, la sensación de no ser válido, el miedo al rechazo o la dificultad para sentirse parte de un grupo son experiencias que pueden afectar al desarrollo personal y a la autoestima.
El psicólogo se refirió a la LGTBIfobia interiorizada, un proceso por el que las personas pueden acabar asumiendo como propios los mensajes negativos que han recibido de su entorno. Crecer escuchando que hay algo malo en uno mismo puede dejar una huella emocional que se manifiesta en forma de inseguridad, problemas para establecer relaciones o temor a mostrarse tal como se es.
Frente a esta realidad, defendió la Psicología Afirmativa LGTBIQ+, un enfoque terapéutico que parte del respeto a la diversidad y no considera la orientación sexual, la identidad o la expresión de género como problemas que deban tratarse. El objetivo es ayudar a las personas a aceptarse, superar los miedos y comprender de dónde proceden algunas de sus dificultades emocionales, desde una perspectiva libre de prejuicios.
Este acompañamiento también permite trabajar situaciones concretas, como los procesos de visibilidad, los conflictos familiares o de pareja, el acoso LGTBIfóbico y las dificultades relacionadas con la identidad de género. En cada caso, el abordaje debe adaptarse a las circunstancias personales y a las necesidades de quien solicita ayuda.
El estrés añadido de la discriminación
Bonet apuntó que los avances legales y sociales de las últimas décadas no han acabado con todas las dificultades e incluso percibe un retroceso en algunas experiencias recientes. «Estamos muchísimo mejor a nivel de leyes, a nivel social, que hace 20 o 30 años, pero a lo mejor estamos peor que hace cinco», señaló. El psicólogo explicó que algunas personas vuelven a sentir miedo a visibilizarse o deciden ocultar su orientación sexual o identidad de género cuando cambian de entorno.
También advirtió de la aparición de situaciones de rechazo entre niños y adolescentes. Según explicó, hay jóvenes que habían vivido con naturalidad su identidad y que, al cambiar de centro educativo o de contexto social, vuelven a encontrarse con actitudes discriminatorias que les llevan a esconderse.
Para explicar estas experiencias, el psicólogo recurrió al modelo del estrés de las minorías, que describe la carga adicional que soportan determinados colectivos como consecuencia del estigma y la discriminación. A las preocupaciones habituales de cualquier persona —una ruptura sentimental, la pérdida de un empleo o un proceso de duelo— se suman otras específicas, como el temor a salir del armario, el rechazo en determinados ambientes o la incertidumbre ante posibles retrocesos en sus derechos.
Esta presión puede traducirse en un estado constante de alerta, ansiedad anticipatoria y preocupación por las reacciones del entorno.
Ante estas situaciones, Bonet defendió la importancia de reconocer las señales de malestar y comprender su origen. Identificar el miedo, la vergüenza, la soledad no deseada o las dificultades para relacionarse permite comenzar a trabajar sobre ellas y distinguir qué parte del sufrimiento está vinculada a las experiencias de discriminación.
La charla se enmarcó en la programación de AIRE LGTBIQ+, que mantiene una línea de actividades centradas en cuestiones sociales relacionadas con la diversidad. Con esta iniciativa, la asociación quiso contribuir a dar visibilidad a la salud mental del colectivo y abrir un espacio para hablar de unas dificultades que, como recordó Zatón, también forman parte de la vida cotidiana de muchos vecinos.
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